DOLAR
OFICIAL $816.08
COMPRA
$875.65
VENTA
BLUE $1.18
COMPRA
$1.20
VENTA

¿Un Balón de Oro injusto?

Leo Messi ya tiene dos balones de oro en su poder. El delantero, al que casi nadie le discute el lugar honorífico de mejor jugador del mundo en la actualidad, se impuso en la votación a sus compañeros de equipo Xavi Hernández y Andrés Iniesta.

La elección de Leo Messi como mejor jugador del año 2010 se une a la lista de polémicas que han rodeado el prestigioso galardón.

Leo Messi ya tiene dos balones de oro en su poder. El delantero, al que casi nadie le discute el lugar honorífico de mejor jugador del mundo en la actualidad, se impuso en la votación a sus compañeros de equipo Xavi Hernández y Andrés Iniesta.

Que tres futbolistas del mismo club ocupen el podio de este prestigioso galardón es un motivo de orgullo para la afición azulgrana. Pero considerar al argentino como el jugador más destacado de 2010 pese a no haber hecho un buen papel en el mundial de Sudáfrica es, quizás, una injusticia más que se suma a las múltiples que han rodeado a este premio desde su nacimiento.

Porque, ¿qué es lo que realmente se valora a la hora de decidir quien es el mejor jugador de cada año? ¿son los títulos que consiguen con sus clubs? ¿tiene más peso el Mundial? ¿los goles marcados? ¿o es simplemente que el jurado sólo se fija en el que juega como los ángeles? Los criterios en los que se basa el jurado son los resultados obtenidos individual y colectivamente, la clase del jugador, su carrera profesional y la personalidad y carisma que posee. El problema es decidir cuál prevalece por encima de los demás.

Remontémonos a los inicios del Balón de Oro. La revista France Football instauró el trofeo en el año 1956, un premio al que hasta 1995 sólo podían optar futbolistas europeos o nacionalizados, y ya en la primera entrega fueron muchos los que no estuvieron de acuerdo con el ganador.

Sir Stanley Matthews, el veterano jugador del Blackpool, tenía 41 años cuando recibió el galardón como reconocimiento a su dilatada carrera. Pero aquel año, Alfredo Di Stéfano fue el gran jugador de la temporada. Ganó la primera Copa de Europa, en la que fue máximo goleador, y se convirtió en ‘Pichichi’ de la Liga española.

En 1961 fue una lástima que el jurado se olvidara casi totalmente del Benfica. José Águas, el gran capitán, solo consiguió ser décimo pese a que su equipo acabó con el dominio europeo del Madrid y, además, se adjudicó el campeonato portugués.

Un año después, otro mazazo para los lisboetas. Eusebio tuvo que conformarse con el segundo puesto por detrás del checoslovaco Josef Masopust. El jugador del Dukla de Praga consiguió la Liga y fue finalista del Mundial, pero la "Pantera Negra" conquistó la Copa portuguesa y la Champions. El delantero de Mozambique fue elegido como número uno en 1965, quizás la vez en que menos lo merecía.

Los ganadores en 1964 y 1967 destacaron, sobre todo, por ser una sorpresa general. Eran buenos jugadores, pero no sobresalieron a nivel colectivo. El escocés Denis Law dominó primero el galardón por delante de Luis Suárez (campeón de Europa y de la Intercontinental) mientras que el húngaro Florian Albert superó a Bobby Charlton y a Jimmy Johnstone.

El escándalo mayúsculo llegó en 1974. Johan Cruyff se convirtió en el primer futbolista que alcanzaba tres veces el Balón de Oro. El holandés, que maravilló al mundo como cerebro de la ‘Naranja Mecánica’, se impuso a Franz Beckenbauer en la votación. El defensor teutón, sin embargo, ganó todos los títulos importantes aquel año: Liga, Copa de Europa y Mundial, siendo además el líder tanto en el Bayern de Munich como en la selección de Alemania.

A Kevin Keegan le vino bien la injusticia de 1977, cuando le dieron el premio a Alan Simonsen (Borussia Mönchengladbach) a pesar de que el delantero del Liverpool le superó en la final de la máxima competición europea de clubs. El jurado de France Football decidió compensarle en los dos años siguientes sin tener en cuenta que el delantero inglés, que se había ido al Hamburgo, no consiguió muchos éxitos deportivos en su andadura en la Bundesliga.

La suerte que tuvo Keegan no la pudo disfrutar, poco tiempo después, otro jugador del Hamburgo. En 1983, Félix Magath se proclamó campeón de Europa y de Alemania pero solo pudo acabar quinto en la clasificación de un Balón de Oro que se llevó el francés de la Juventus Michel Platini, que barrió a sus rivales pese a no obtener ningún título de renombre.
Es imposible no recordar a Igor Belanov en este capítulo, ganador del premio en 1986. El mejor jugador del mundo en aquel momento, Diego Maradona, no podía participar, así que el trofeo lo obtuvo un jugador cuyo máximo triunfo fue la Recopa con el Dimano de Kiev. Lineker (Barcelona), semifinalista en el Mundial, fue segundo.

En 1994, el búlgaro Hristo Stoichkov se llevó el galardón tras ser Bota de Oro del Mundial de EEUU y máximo goleador de la Champions. No levantó ningún título internacional, algo que sí hizo su compañero en el Barcelona Romario, en aquel momento considerado por todos el mejor futbolista del mundo.

Dos años después fue muy discutida la victoria de Mathias Sammer, campeón de Europa y de la Eurocopa con el Borussia Dortmund y la selección alemana, respectivamente. Un joven Ronaldo se quedó a tan sólo un punto del alemán.

Y llegamos a una de las votaciones más controvertidas de los últimos años. En 2001 los expertos dieron el triunfo a una joven estrella emergente, Michael Owen. El pequeño delantero del Liverpool había sido dos veces máximo goleador de la Premier League y, aunque ese año no consiguió ningún título, su fama peso más que la excelente trayectoria de Raúl, semifinalista de Champions y campeón de Liga con el Madrid o la del alemán Oliver Khan, ganador de la Bundesliga y la Champions League. El portero fue decisivo además en la tanda de penaltis ante el Valencia, pero su condición de guardameta fue sin duda un hándicap para él en la decisión final.

Andrey Shevchenko ha sido sin duda uno de los mejores delanteros de la última década pero, cuando en 2004 se llevó el premio, no fueron pocas las voces que reclamaron el trofeo para Deco, campeón de la Liga y la Copa portuguesas y de la Champions League con el Porto, además de finalista en la Eurocopa.

Por último, no ha sido habitual que un defensa se haya llevado este prestigioso premio pero, tras el Mundial de Alemania, Fabio Cannavaro lo logró. La influencia del italiano en la victoria de su equipo fue mucho menor que la del francés Zinedine Zidane, a la postre finalista y quinto clasificado en la lista del Balón de Oro. Pero ese año fue Ronaldinho el auténtico dominador mundial. Campeón de Liga y Champions con el Barça tuvo que ver como su decepcionante Mundial le relegó a una inmerecida cuarta posición.