"Somos dos locas lindas"
Patricia Viggiano y su hija, Olivia, en la antesala de ´Mother´s day".
Como si le faltara algo para parecerse aún más a su mamá, Patricia Viggiano (50), el año pasado, al debutar como actriz, Olivia Chornogubsky (21) reemplazó su apellido paterno por el materno y, para la profesión, se rebautizó como "Olivia Viggiano". "El apellido de mi papú es muy difícil, entonces, Viggiano pegaba mejor con mi nombre, me parece más simple y más retenible", explica "Oli", hija de la actriz de la novela de Telefe, "Cuando me sonreís", con el empresario y músico, Diego Chornogubsky (51). "Cuando yo iba al médico usaba el apellido de mi marido I y era insostenible, porque siempre había que deletrearlo, entonces opté por llevar una tarjeta con mi nombre. En términos de venta, no es un apellido que te ayude", dice Patricia, con humor, quien disfruta de los primeros pasos de su hija en lo actoral, en la tira de Telefe, "Supertorpe".
En su casa de dos plantas, rodeada de verde, la pareja de Arturo Puig en la recordada "Grande Pa!" I (1991/92) rememora las locuras de medir 60 puntos de rating y, al mismo tiempo, criar a sus dos hijas, Olivia y Lucila (18), explica la razón de su bajo perfil y habla, orgullosa, de su heredera no sólo en la vida, sino en la profesión ¿Recuerda cómo era el set de grabación de "Grande Pa!" junto a Olivia?
Patricia Viggiano: —Ella tenía tres meses. Al principio, la llevaba mientras le daba de mamar, pero eran grabaciones extenuantes. En "Mi cuñado" (1993/97) participó más, y era una forma de verla.
—La familia tiene una clara inclinación por el arte...
-P.V.: —Somos una familia artística. Mi marido es músico, pero, al mismo tiempo, es licenciado en Administración de empresas y asesora a empresas en el tema seguros de vida.
—¿Cómo es la vida en el hogar?
-Olivia Viggiano:*—Nos llevamos súper bien. Compartimos la música con mi papá y todos, el gusto por lo artístico.
—¿Qué la seduce más: El canto o la actuación?
O.V.: —Las dos cosas, así que me gustaría ensamblarlas.
—¿Usan mucho el estudio de grabación?
O.V.: —Compongo desde los 12 años con mi papá. Escuchaba mucho a Los Beatles, era fanática, y lo que le gustaba a mi papá. A veces sacamos temas, yo toco la guitarra y un poco de piano. Tengo videos en YouTube haciendo covers, nunca estudié, soy autodidacta. Mi papá toca el piano, me enseñó guitarra, toca el bajo y otros instrumentos.
—¿Cómo ve los primeros pasos profesionales de su hija?
P.V.: —Muy bien y está bueno que sea multifacética, que pueda cantar, bailar y actuar, porque se amplía su espectro laboral.
—Con su experiencia de haber hecho 60 puntos de rating en la época de "Grande Pa!", ¿qué consejo le daría a Olivia?
P.V.: —Le digo que lo disfrute, que la actuación es un juego, como cuando se es un niño y juega a ser superman o una princesa, aunque, obviamente, la profesión tiene sus secretos. Una estudia y se prepara, pero actuar es jugar. En conclusión, no tiene que perder la capacidad de disfrutarlo, porque hace más fácil el trabajo.
—En su época, ¿cómo era ser madre y sex symbol a la vez?
P.V.: —Vino la parte del perfil sexy, y cada vez los medios pedían más. Al tener 60 puntos de rating, las propuestas de nota llegaban solas. No reniego de la sexualidad y me encanta, pero no me interesaba venderme desde ese lugar. Quería abarcar distintos colores actorales y, sin embargo, las notas te encasillan. Así que empecé a decir que no. Pero estoy feliz con el camino que elegí. Una tiene que ser fiel a sí misma ¡No soy tan sólo un símbolo sexual! (risas). Soy actriz y tengo formación de conservatorio. Siempre traté de equilibrar mi trabajo y mi familia.
—Y usted, Olivia, ¿siente el peso de ser una chica bonita?
O.V.: —Está el prejuicio, pero es cuestión de tener la oportunidad de demostrar tu talento.
—Además carga con el mote de "ser la hija de..."
O.V.: —No me afecta para nada. Cuando empecé, todos me hablaban maravillas de mi mamá y sentía cierta exigencia por lo que esperaban de mí. Pero lo llevé bien.
—¿Qué cosas tienen en común?
O.V.: —¡El apellido! (Risas). La pasión por lo que hacemos, y eso es lo que más nos une. Somos muy parecidas. Somos dramáticas, apasionadas y muy intensas (risas).
P.V.: —¿Impulsivasquizá? (Risas). Somos locas lindas, extravertidas, tenemos nuestra timidez, tendemos a dramatizar y tenemos que trabajar mucho la practicidad.
O.V.: —Y muchas veces también chocamos, como toda madre e hija.
P.V.: —Al ser parecidas, manifestamos las mismas reacciones y chocamos por tener la misma energía. Nos decimos de todo y después nos abrazamos y nos besamos.
—Sin intención de generar discordia, en la calle, ¿a quién piropean más?
P.V.: —No caminamos mucho por la calle. Cada una tiene su auto (risas).
O.V.: —A veces los de mi edad se pasan de vivos con comentarios y piropos ¡Me pasó toda la vida!
—De a poco, ¿Olivia hereda su trono?
P.V.: —Ella tiene su trono. Es una diosa divina, y yo simplemente tengo la misma profesión que ella eligió. Tiene brillo propio y es por sí misma. De hecho, este trabajo se lo consiguió sola, dio el casting y lo aprobó. Tiene su propia estrellita.