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Soliloquio del cuarto oscuro

Por "Chiche" Gelblung. La lista de nuestras iniquidades es muy larga. A la hora de votar piense seriamente quien puede ayudar a que esas iniquidades desaparezcan. Vote y suerte.

Hace varias décadas que voto y desde que voto he dado varias veces la vuelta al mundo. El voto siempre es un acto de fe. Uno vota para que cambie lo que está mal y para que se extienda y mejore aún más lo que está bien. Pero en la Argentina, la sensación que me produce votar tiene sabor amargo. En las varias veces que recorrí el mundo vi que África salió de su atraso de siglos y que alcanzó al mundo del desarrollo con más firmeza que nosotros.

Fui testigo hace poco más de 40 años del fin de la guerra de Vietnam que dejó una catástrofe humana, social y económica. Hace poco, cuando volví a Vietnam, me di cuenta que 40 años en términos históricos no es nada pero a veces son suficientes para hacer de las cenizas de un país un modelo de progreso vertiginoso.

Pero desde que voto en Argentina hay cosas que las alternancias políticas no logran cambiar dramáticamente la vida de la gente.

En el mundo que se nos parece, la expectativa de vida pasó los 80 años. Nosotros pasamos lastimosamente los 72 años. Mucha gente muere en la Argentina 10 años antes de lo que debiera morirse. Porque los medicamentos son caros, porque un turno para enfermedades potencialmente graves suelen demorar tanto que lo potencial pasó a ser terminal.

Desde que soy chico conozco Virrey del Pino. Mi padre tenía costureras que vivían allí y cuando llovía había que ir a buscarlas porque no podían llegar ya que estaban aisladas por el agua. Recuerdo que íbamos con la Estanciera de IKS a rescatarlas para que pudieran trabajar. Hace dos semanas, 60 años después, vi las mismas escenas. En el medio pasaron gobiernos y promesas, militares y civiles, y el agua no se va.

El Riachuelo sigue hediendo y cuando conocí el Támesis hace años olía igual. El Támesis dejó de heder. Nuestro Riachuelo no.

En el mundo, la guerra contra la pobreza ha logrado avances espectaculares. Casi no quedan aquellas zonas de hambrunas como Biafra o Somalia. El Kwashiorcor (la enfermedad de los niños raquíticos y panzones con el pelo rojo) la clásica imagen de los niños desnutridos ha desaparecido y en la Argentina tomar leche todos los días para miles de niños es un objetivo imposible.

La lista de nuestras iniquidades es muy larga. Cada lector ponga la que seguramente tendrá en su mente. Y a la hora de votar piense seriamente quien puede ayudar a que esas iniquidades desaparezcan. Vote y suerte.

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