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"Si me dejás, me mato"

Andrés Calamaro atraviesa uno de sus peores momentos. Su relación con su novia Micaela Breque está en un momento delicado, y "el salmón" juega al límite.

Andrés Calamaro no atraviesa su mejor momento. Este año particularmente, empezó a tener actitudes cada vez más repulsivas y hasta llamativas para sus propios seguidores. Una de ellas se suscitó cuando expresó que había sido el asesino de una persona, que aún en forma de broma, es una declaración bastante poco agrdable. Luego siguió con "hicimos el amor en el camarín de Ideas del Sur. Orgasmo incluido!". Ese tuit, escrito en su cuenta personal, mientras su novia, Micaela Breque (23), aún participaba del "Bailando por un Sueño", invitó a imaginar que el romance que los une es altamente pasional.

Se sabe, el cantante es dueño de una personalidad muy singular, que aparenta descansar en un estanque pero que, de pronto, entra en efervescencia y amaga con perder los estribos. Y parece que, efectivamente, el Salmón no se anda con chiquitas cuando siente que su sangre anuncia una nueva ebullición. Así como jugó al límite cuando se atrevió a decirle adiós a Julieta Cardinali (con quien estaba casado y había tenido una hija) para abrirle las puertas de su corazón a esta joven a la que duplica en edad, también se juega por entero para preservar lo que considera necesario en su vida. Y a veces no mide sus palabras.

Hace unos días, en plena crisis de pareja con Micaela, le advirtió que tomará una decisión extrema en caso de que el amor llegue a su fin. "Si me dejás, me mato", habría sido la frase del cantante, quien, evidentemente, está muy enamorado y no desea, bajo ningún concepto, alejarse de su novia. Se comenta que más allá de las sonrisas de la modelo y del apoyo manifiesto del músico a lo largo del certamen, presenciando las galas y hasta cuestionando los puntajes del jurado, el vínculo sentimental no atraviesa su mejor momento. Algunos cortocircuitos atentaron contra la calma predominante hasta hace poco en la relación, y la dejaron tambaleante. Difícilmente se pueda pronosticar su destino, pero independientemente de eso, que la advertencia de Calamaro jamás se cumpla.