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San Martín: usurparon la casa de una joven, golpearon a la niñera y tiraron a la bebé al piso

La ocupación fue liderada por la ex dueña de la vivienda.

Erika Francescon, una joven italiana de 32 años y mamá de dos pequeños hijos, desde ayer se convirtió en una persona en situación de calle tras vivir un violento e insólito episodio: al menos seis personas irrumpieron a los golpes en su casa de la localidad bonaerense de San Martín, agredieron a la mujer que cuidaba a su beba de un año y se instalaron en el lugar. Así, sin ninguna explicación y ante la inacción de la policía, que apenas instaló en el frente un móvil para evitar que los okupas roben las pertenencias, comenzó la pesadilla de Erika y su familia.

El asalto ocurrió poco después de las 16 horas en la casa ubicada en la calle Almafuerte 2217, a dos cuadras de la cancha del club Chacarita. Erika y su pareja, Ariel, no estaban al momento de la usurpación; sólo la niñera y la beba. De un momento a otro el grupo de violentos entró, atacó a la mujer y la sacaron, con la nena en brazos, a las patadas. "Rompieron las puertas, rasguñaron y lastimaron a la niñera, que estaba con nuestra beba adentro. Incluso tiraron al piso a la nena y después se quedaron. Ahora tenemos miedo de que hayan cambiado las cerraduras porque entre ellos había un cerrajero", relató la propietaria de la casa a Infobae.

Inmediatamente avisaron al 911 pero no sirvió de nada. Los móviles policiales llegaron, escucharon a las víctimas y dejaron que pasara el tiempo hasta que tomara intervención el fiscal de la UFI 1 de San Martín, Fabricio Iovine, quien los recibió esta mañana en su despacho y se puso al frente de la causa.

Erika, Ariel y la beba se vieron obligados a dormir dentro de una camioneta, estacionada en la puerta de su propiedad, por temor a que el grupo de personas que está adentro destruya el lugar o les robe todo lo que tienen. "Yo de ahí no me pensaba mover", agregó la mujer.

Su otro hijo, de tan sólo 5 años, durmió en la casa de unos amigos por el terror que le causó la situación. La casa fue violentada. Ya rompieron una pared, también algunas puertas. Pero lo que más le causa terror es que se queden o destruyan los documentos familiares. Muy temprano, la joven se dirigió al despacho de Iovine para encontrar una solución cuanto antes. Es que como dice, "están en situación de calle" y no saben dónde dormir hoy. "No tenemos familia acá. La de Ariel está en Misiones y no nos pueden ayudar. Estamos desesperados y tenemos miedo", aseguró la mujer a este medio desde la fiscalía.

La ocupación de la casa no fue al azar y detrás hay una larga historia. María Dora Vázquez es el nombre de la mujer que lideró la toma. Se trata de una ciudadana paraguaya que hasta hace algunos años había sido la dueña de la propiedad pero que por un juicio laboral que le hicieron en su contra, fue desalojada y despojada del inmueble.

Como suele ocurrir en muchos casos similares, la justicia remató la vivienda. Franscescon y su pareja aprovecharon la oportunidad y compraron la casa de la calle Almafuerte en el años 2016. Para hacerlo tuvieron que tomar tres créditos hipotecarios que aún están tratando de pagar. "Ambos trabajamos en la Universidad Nacional de San Martín y estamos muy endeudados. Yo hace 13 años que vivo acá, es mi primer casa y nunca viví una cosa así. Ahora no puedo ingresar a mi propiedad. Estamos ahora ante el fiscal con todos los documentos que certifican legalmente que la casa es nuestra pero ellos creen que todavía es de ellos. Es insólito y es una locura.", sostuvo, indignada, la joven italiana.

Durante estos casi tres años que la familia lleva viviendo allí, tuvieron que soportar las amenazas de Vázquez y sus familiares. En varias oportunidades se acercaron hasta Ariel y le recriminaron violentamente por qué habían comprado la casa, como si Erika y su pareja fueran responsables de que ellos hubiesen perdido la propiedad.

Según la joven, la ex dueña de la casa "tuvo miles de problemas con los vecinos" y después de su llegada al barrio se enteró de la mujer estuvo involucrada en otras causas judiciales. "No sé qué puede pasar. Estando adentro de la casa nos amenazaron de muerte. Nos dijeron que no se van a ir más y que están dispuestos a cualquier cosa. Estamos esperando que los desalojen. Hoy no tenemos a dónde ir", resaltó.