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San Cayetano, el santo del pan y el trabajo, vuelve a las calles en medio de la crisis económica

La tradicional movilización desde Liniers hasta Plaza de Mayo cumple diez años y este viernes suma a la UTEP, la CGT y las dos CTA. La marcha estará atravesada por los reclamos por el empleo, los salarios y el impacto del ajuste.

san cayetano
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Cada 7 de agosto, miles de personas se acercan a la iglesia de San Cayetano, en Liniers, para pedir por trabajo y agradecer por el pan. Pero este viernes la tradicional celebración religiosa tendrá, una vez más, un fuerte componente social: la UTEP, la CGT y las dos CTA marcharán hacia Plaza de Mayo para reclamar por la situación económica y laboral.

La movilización tiene un significado especial en un país donde conseguir un empleo estable y llegar a fin de mes continúa siendo una preocupación para millones de personas. La figura de San Cayetano, considerado el santo del pan y del trabajo, se convirtió así en un símbolo de los reclamos de los sectores populares.

La peregrinación desde Liniers hasta Plaza de Mayo comenzó en 2016, durante el gobierno de Mauricio Macri. Aquel año, la entonces Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, la Corriente Clasista y Combativa y Barrios de Pie organizaron la primera marcha bajo la consigna “Tierra, Techo y Trabajo”.

La convocatoria buscaba combinar la tradición religiosa con un reclamo social en un escenario marcado por el ajuste, la pérdida de poder adquisitivo y las dificultades laborales. Con el paso de los años, la movilización se transformó en una de las principales expresiones callejeras de los movimientos sociales.

En aquella primera peregrinación, las columnas recorrieron distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires hasta confluir frente a la Casa Rosada. Según los organizadores, unas 80.000 personas participaron de la marcha.

El reclamo tuvo consecuencias políticas. Meses después, movimientos sociales, centrales sindicales y sectores de la oposición impulsaron la Ley de Emergencia Social, que fue aprobada en noviembre de 2016 y creó, entre otras herramientas, el salario social complementario y el Consejo de la Economía Popular.

Diez años después, la movilización vuelve a estar atravesada por la preocupación por el trabajo y los ingresos, aunque en un escenario político diferente. La UTEP sostiene que una parte importante de los trabajadores se encuentra en condiciones de precariedad laboral y cuestiona el impacto de las políticas de ajuste implementadas durante el gobierno de Javier Milei.

El reclamo de este viernes apunta, especialmente, a la situación de quienes viven de changas, trabajos informales, cooperativas y empleos de bajos ingresos, sectores para los que la pérdida del poder de compra tiene un impacto directo sobre el consumo cotidiano.

La consigna “Tierra, Techo y Trabajo” vuelve a funcionar como síntesis de esos reclamos. Para las organizaciones sociales, el pedido de trabajo no se limita a conseguir un empleo, sino que incluye la posibilidad de acceder a ingresos suficientes para garantizar la alimentación, la vivienda y una vida digna.

A la movilización de la UTEP se sumarán este año la CGT y las dos CTA, lo que amplía el alcance sindical de una protesta que durante sus primeros años estuvo principalmente vinculada a los movimientos de la economía popular.

La marcha partirá desde el santuario de San Cayetano, en Liniers, y tendrá como destino Plaza de Mayo. Allí se realizará el acto central, con discursos de referentes sindicales y sociales.

En el día de San Cayetano, la tradicional pregunta de quienes se acercan al santo —“¿hay trabajo?”— adquiere una dimensión que excede lo religioso. En medio de una economía atravesada por el ajuste, los reclamos por los salarios y la precarización laboral, el santo del pan y el trabajo vuelve a convertirse en el punto de encuentro de quienes salen a la calle para pedir que el trabajo alcance para vivir.

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