Rubios extremos: los errores que pueden arruinar el pelo
Los videos de mujeres que muestran mechones quebrados o directamente desprendidos después de una decoloración volvieron a poner bajo la lupa una práctica que, aunque es habitual en las peluquerías, requiere de un diagnóstico preciso y una ejecución impecable. Los especialistas coinciden en que la mayoría de estos casos no responde a un "mal producto", sino a errores en la técnica, los tiempos o la evaluación previa del cabello.
"Un buen rubio se construye de manera progresiva. No podés pretender aclarar seis tonos de golpe", explica el estilista Sergio Luján. Según el especialista, una transformación importante puede demandar varias sesiones.
"En un año podés lograr un rubio excelente si el proceso se hace de manera gradual. Después, el mantenimiento consiste en retocar únicamente el crecimiento", agrega.
Uno de los errores más frecuentes es volver a aplicar decolorante sobre zonas que ya fueron aclaradas. "La parte decolorada ya está sensibilizada. Si volvés a trabajar sobre ese cabello, cada aplicación le resta más resistencia y aumenta el riesgo de que se quiebre", advierte.
Para Luján, tampoco existen recetas universales. Antes de iniciar una decoloración, el profesional debe evaluar el grosor de la fibra capilar, el color de base y, sobre todo, el historial químico del cabello. "No responde igual un pelo fino que uno grueso, ni un cabello virgen que otro que ya recibió alisados o tratamientos químicos", dice
Ese último punto suele ser determinante. Muchas clientas olvidan mencionar tratamientos realizados semanas antes, incluso en sus casas. "Hay personas que se hicieron un alisado o aplicaron productos con formol y no lo recuerdan. Eso modifica completamente los tiempos de exposición. Lo que en un cabello virgen podría requerir media hora, en otro caso puede resolverse en apenas diez minutos", señala.
Contrariamente a lo que suele creerse, el mayor riesgo no siempre está en el decolorante utilizado. "Más importante que el producto es controlar exactamente el tiempo. Cuando se supera el ciclo de acción, ahí aparecen los daños", afirma.
El especialista reconoce que esta situación puede producirse cuando una peluquería trabaja con muchos clientes al mismo tiempo y no logra supervisar con precisión cada proceso. La decoloración exige un seguimiento permanente y no admite distracciones.
Una vez que la fibra capilar sufrió un daño severo, las posibilidades de recuperación son limitadas. "Los tratamientos hidratantes ayudan a mejorar el aspecto del cabello, pero cuando la fibra ya está pasada de decoloración no existe un producto que la reconstruya por completo. En esos casos, la solución termina siendo el corte", explica.
La conclusión es que para lograr un rubio luminoso sin comprometer la salud del cabello se necesita paciencia, diagnóstico y tiempos bien controlados. Intentar acelerar el proceso puede tener un costo mucho mayor que el de esperar una sesión más.
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