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Ricardo Centurión a flor de piel: "Yo ya no puedo volver al barrio, me ven como un signo $"

El controvertido jugador de futbol en una charla íntima. 13 frases que hablan sobre cómo se siente.

Ricardo Centurión habló de todo en una entrevista a flor de piel : su crecimiento en una villa, las luchas internas por escapar de allí, las ganas de ser alguien, las penurias, los dolores, su paso por Boca, su familia, sus escándalos, sus errores, sus intentos de cambio, el silencio de Tevez, las ganas y los nuevos objetivos.

"En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira", dice en su extracto más reconocido el poema del español Ramón de Campoamor (1817-1901). Y sí. El Caso Centurión vuelve a confirmarlo: a Ricky no se lo mira igual ahora, que juega en Racing, que cuando lo hacía en Boca, esa vidriera tan deseada y a la vez tan monstruosa para aquel que no sepa domarla.

El Ricardo Centurión de entonces y el de ahora es el mismo, aunque en una entrevista brindada a Radio Mitre haya repetido en varios pasajes que ya aprendió del pasado, que ya entendió, que busca otras cosas, que quiere dejar huella por lo que sabe hacer, jugar al fútbol, y no por otra cosa. Una charla distinta, a corazón abierto, con espacio para hablar y contar.

Su crecimiento en una villa, las luchas internas, las ganas de ser alguien, las penurias, los dolores, su paso por Boca, sus escándalos, sus errores, sus intentos de cambio, las ganas, los nuevos objetivos...

Racing, su presente

"Cambiaron algunas cosas pero para bien, por ese lado me pone contento, estoy tranquilo, trabajando con normalidad. Surgieron varias opciones (cuando quiso salir de Genoa) pero yo creo que la mejor decisión que tomé fue la de volver a Racing".

"Sé que tengo que ser profesional en la cancha, en el vestuario y afuera. Lo amerita el club que te compró, que confió en vos y tengo que ser leal a eso. No quiero fallarme a mí mismo, a mi familia y a la gente que confió en mí. Acá me siento cómodo y feliz, eso es lo que me hace sentir bien, con ganas de entrenar y después quedarme, tomar mate con la gente, charlar, hay personas que están y eso me deja muy contento".

El fútbol

"Me dio todo en la vida. Cuando sos chico te saca las alegrías o el momento de disfrutar con amigos porque tenés que entrenar un domingo, acostarte temprano o viajar muchas horas en colectivo, tren, hacer sacrificios. Pero después te lo devuelve por otro lado, cuando llegás a ser profesional, porque empezás a tener tiempo para disfrutar".

Madurar

"Estuve seis meses afuera después de mi paso por Boca y hoy estoy en Racing. Estoy tranquilo, tratando día a día de bajar mi perfil en todo, tengo mucha contención en el club".

El pasado

"Equivocaciones y errores tenemos todos, hay que ir creciendo. Hoy trato de elegir mejor a las personas con las que comparto cosas. No me arrepiento de nada de mi pasado; quizá me hubiera gustado mostrar otra imagen en mi vida personal pero eso ya pasó, no se dio. La realidad es que hoy tengo 25 años, estoy en un club hermoso, ya no quiero tocar más mis temas personales, no me molesta que me pregunten, pero creo que es un pasado en mi vida que trato de cerrarlo, de enfocarme ahora en lo futbolístico y después afuera la sociedad en que vivimos trata de llevarte hacia otro lado pero trato de bajar ese perfil".

El Mundo Boca

"Solo el que jugó en Boca sabe lo que se vive. Yo más que nadie las pasé en Boca. Creo que hay mucha gente que busca o está esperando que falle alguno. Obviamente que me hago cargo de mis cosas... Se las dejaba picando para que ellos la empujen. El mundo Boca es terrible, es muy fuerte, tenés que tener los pies sobre la tierra, ser consciente de que todo lo que hagas se va a triplicar. Yo no lo entendí o no lo quise ver porque también me sentía bien, contenido, pero jugar ahí te da facilidades para muchas cosas, todos sabemos lo que vende Boca pero para mí eso es pasado. En lo futbolístico di todo lo que tenía que dar, en eso no fallé, sí en lo personal pero eso ya es un capítulo cerrado. Ahora estoy en Racing y quiero dejar una huella".

"Viví 16 o 17 años en Villa Luján, mi barrio, y ocupa un lugar muy importante en mi vida. Nunca me voy a olvidar de dónde salí pero yo hoy en día ya no puedo ir más por cuestiones de que uno crece, de que la vida te cambia y de que hay muchas cosas en el barrio que por ahí no se ven porque, como siempre digo, es un hueco que si no salís de ahí te vas perdiendo, yo tuve el deseo de salir y tuve la suerte que otros por ahí no tienen".

"Es mi lugar en el mundo pero la realidad me demuestra que no puedo ir ni siquiera a tomar un mate. Antes me dolía, hoy ya no, lo miro de otro lado, siento que es mi lugar, a los chicos de ahí les deseo lo mejor".

"En todos lados está difícil, Buenos Aires está difícil pero bueno... Es una villa, si bien es una villa chica, como en toda villa se encuentran un montón de cosas. La mirada, la tristeza de los chicos, de la gente que por ahí no tiene el lugar o la oportunidad de salir o que la tiene y no quieren, les gusta estar ahí. Por ahí hace tres años atrás uno no se daba cuenta de las cosas que perdía yendo a ese lugar pero bueno, cambió mi vida, cambió la de mi familia, ya no soy ese chico que estaba ahí, ya soy Centurión... Pasás a ser otra persona, te ven como un signo $ y bueno, a uno le cuesta, lleva tiempo pero ya cuando se adapta a encontrar otras amistades, a rodearse de otras personas, uno crece y ya vas por otro camino".

"No extraño el barrio, pero siempre les deseo lo mejor. Yo no extraño, no quiero volver, ya salí de ahí, ya está, viví 17 años ahí, la pasé muy mal, escuché y vi cosas increíbles, no es que no quiero volver por hacerme el canchero o agrandado. Cualquier persona que sale de ahí no quiere estar de nuevo en el barrio".

Su abuela Yaya

"Le debo bastante todavía, mi abuela me agarró de la mano y me llevó a la prueba de Racing. Fuimos de caradura y después en mi progreso, mi infancia y mi crecimiento fue ella la que estuvo a mi lado porque perdí a mi viejo de muy chico y mi mamá se encargó de trabajar, entonces mi abuela tuvo que criar a mis dos hermanas y a mí. Son cosas muy difíciles pero hoy está muy bien de salud y puedo disfrutar de sus comidas, sus anécdotas y sus sonrisas".

Beatríz, su mamá

"Yo tenía mucha vergüenza de que mi mamá me vaya a ver a inferiores; me sentía mejor con mi abuela. Cuando veía a mi mamá detrás de la reja me inhibía, me bloqueaba, yo le pedía que no fuera, que se quedara en casa. Ahora no... ahora quiero que venga".

"En sexta división tuve una distensión de ligamentos y dejé de jugar por 15 o 20 días porque la recuperación no era buena. Ahí le dije a mi mamá que no quería jugar más. Ella me dijo que tenía un don, que veía que podía triunfar en el fútbol pero que si dejaba tenía que estudiar y eso no me gustaba. Yo estaba en la villa, opciones no había, lo pensé bien, hablé con el representante que tenía, que es el mismo que tengo hoy, volví a entrenar, me puse bien, me rehabilité y pegué el salto a Reserva. Pero supe que ella ya había venidos a buscar el pase, que habló acá, que pegó unos gritos porque dijo que yo me sentía mal porque no jugaba y acá le dijeron que yo me entrenaba mal, que tenía condiciones pero me entrenaba mal. Me dejaron Libre y me iba a ir a Lanús pero volví a una prueba de libres, quedé, empezó una nueva etapa y acá estoy".

Los Pinos

"En mi casa del barrio había dos pisos. Arriba vivíamos con mi mamá, mis hermana y mi abuela y abajo vivía mi tío, mi tía y mis primos. A poquitos metros de la casa había un tronco que había sido de un pino que yo no llegué a ver pero en el que siempre estaba mi viejo con una banda que se hacía llamar Los Pinos donde estaba él, mis tíos... Y nosotros éramos los herederos. Pibes sanos, pibes buenos que obviamente les gustaba joder pero en la villa te podés encontrar miles de cosas. Tuve la suerte de encontrarme con esos chicos y la verdad muy bien, hoy siguen estando ahí, con ellos íbamos a jugar al fútbol, hacíamos equipo, siempre divirtiéndonos".

Los partidos en el barrio

"Eran picantes. Saliendo del barrio había una cancha de tierra que era municipal, se alquilaba, se llama Pizarro, todavía está. Eran partidos muy duros y por eso mi mamá se enojaba porque estaba en un momento en que podía dar el salto pero seguía yendo y ahí no se fijan dónde, cuándo y cómo te pegan. Ahí se juegan su prestigio, Los Pinos me cuidaban, trataban de no meterme ahí pero yo era muy caprichoso y quería ir. Teníamos buen equipo, éramos un poco la envidia del barrio. Los campeonatos ahí se hacían si fallecía alguno, por solidaridad, para juntar dinero, porque si no era muy difícil que se unan las partes para hacer un torneo pero cuando se hacía explotaba el barrio, se llenaba, cuando había penales tenías gente atrás tuyo, rodeándote. Vi jugadores muy buenos ahí pero que yo sepa ninguno salió de Luján, ninguno más triunfó".

El golpe más duro

"Cuando estaba en Reserva perdí a un amigo de la infancia. Fue una pelea del barrio, ya estaba amaneciendo, era domingo. Ahí perdió la vida y eso me cambió la vida en todo sentido. Me toca ir a verlo al cementerio cuando puedo y cuando me siento bien. Uno cuando está ahí adentro quiere crecer pero la misma sociedad no te deja, tenes que ser muy fuerte, por eso yo creo que el verdadero crack es el que juega profesionalmente, no el que juega en el barrio por plata porque muchas veces dicen que el crack está en el barrio y sí, están, pero por algo no crecieron. Yo tuve opciones de agarrar la droga, el choreo u otro camino pero opté por el camino del deporte porque mi vieja estaba internada en un hotel 12 horas para traer el pan a mi casa y yo no quería fallarle, ni a ella ni a mi viejo, que no lo tenía. Quería ser alguien en la vida o por lo menos intentarlo. Si no me iba bien iba a seguir por otro lado pero gracias a Dios todos vivo de lo que me gusta, los días me levanto y digo que luchar y el sacrificio dio el fruto".

Con Tevez nunca más

"No volví a hablar con Carlos desde que me fui de Boca. Sí con Pavón, con Walter Bou, con Solís, Pablito Pérez, con Benedetto, con Fer Gago... Con ellos tengo relación pero con Carlos no".

Con Angelici, todo superado

"Con Daniel ya está, es un tema terminado. Yo soy persona y él bien dijo que soy un buen chico. Las diferencias que hubo en su momento ya quedaron de lado, al menos para mí. Si lo cruzo nos saludaremos como personas civilizadas, hubo errores de mi parte pero ya está, somos grandes, lo que pasó ya pasó".