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Radicales para Macri

Lo bocharon a Massa por temor a Carrió. Desde la fragilidad los radicales renacen. Reproducen el fantástico milagro de transformarse en una fuerza territorial, Más necesaria que incontenible.

Sobre informe de Consultora Oximoron

Redacción final Carolina Mantegari

especial para JorgeAsísDigital

Desde la fragilidad los radicales renacen. Reproducen el fantástico milagro de transformarse en una fuerza territorial, Más necesaria que incontenible.


Dispondrán, con suerte incentivada, de no menos de siete gobernaciones. Alcaldías innumerables, legisladores por doquier. Para pesarlos.


Tardaron 13 años en recuperarse. Tratan de nuevo la problemática del poder. Vuelven a sentirlo cerca. Pudo percibirse en la intervención de Ernesto Sanz, la Eterna Esperanza Blanca. Vuelven de la mano culposa de Mauricio Macri, El Niño Cincuentón.


Es el Chacho Álvarez de la flamante epopeya. En 2015 los radicales se aferran al tronco salvador de Macri. Con similar pasión electoral, en 1999 se aferraron al tronco salvador de Chacho Álvarez, El Peronista en Tránsito (se inmolaría solo).

En efecto, en 1999, Fernando de la Rúa, El Radical Traicionado, se apoyó en el progresismo verbal de Álvarez para suceder al gobierno peronista de Carlos Menem. El Viejo Onur se había inclinado excesivamente hacia las transformaciones económicas que representaban al imaginario de la derecha.


Pasaría a la historia -eso- como "neoliberalismo". La experiencia de la Alianza concluyó en el desastre fundacional que no legitima las chicanas de la actualidad.

En 2015, el sensato Sanz, envía a Julio Cobos, Santa Romana, hacia el Nacional B. Y rechaza a Sergio Massa, Titular de la Franja de Massa. Después de las amenas conversaciones. Y de la inspiración de aquel sabio consultor que propagaba la fórmula Massa-Sanz.

Ahora La Esperanza Blanca, distante de Massa, se prepara junto a la señora Carrió, La Demoledora. Para volver con el mascarón del neo desarrollista Macri. A los efectos de suceder a otra versión patológica del peronismo. El que inspira La Doctora, hoy oralmente inclinada hacia la izquierda.


Se destaca como una digna acompañante de Nicolás Maduro. Una reproducción más articulada. La llaman, incluso, La Madura. Pero fue La Demoledora, según nuestras fuentes, la que impuso la tarjeta roja hacia Massa.


"Es el gran servicio que Carrió le hizo a Macri" -confirma la Garganta. Declarar a Massa persona indeseable.


Si Massa era aceptado en la cruzada opositora, como lo reclamaba Morales, El Milagritos, y hasta Cobos, La Demoledora iba a demoler el invento con mayor celeridad que otros que ella misma gestó.

Hacia el Neo Desarrollismo

Lo gravitante es que Sanz y Carrió consolidan la actual hegemonía de Macri. Ambos sparrings se elevan para el simulacro de combate desigual. Pero les cabe, incluso, la remota posibilidad de ganarle.

En la pedantería de las PASO Macri se va a consagrar como el gran triunfador. Aunque de ningún modo El Niño lo va a llevar, como vicepresidente, según nuestras fuentes, a Sanz. Como lo creyó en principio Cobos, el derrotado de Gualeguaychú, pese al empuje del inquietante Grupo Santa Romana.

Téngase en cuenta que Oximoron lo presenta a Macri como un neo desarrollista. El Niño se encuentra bastante apegado a la mítica de aquella congregación hoy bendecida.


Por lo tanto, probablemente acompañará a Macri, en el ticket presidencial, según nuestras fuentes, Rogelio Frigerio. Es el hijo de Octavio y el nieto de Rogelio, El Tapir.


El abuelito Frigerio fue el numen de aquella ideología superadora. Pero se extinguió sin misericordia cuando los desarrollistas fueron echados como mucamas del diario Clarín, que se jactaban de manejar. Los rajó la señora Ernestina, la "caprichosa" directora, junto al hombre fuerte que emergía en los 80, y que había traicionado al Tapir. Es Héctor Magnetto, El Tío de Pablito. Ambos hoy colaboran para catapultar a los nietos de aquellos que rajaron.

De ser viable el ticket Macri-Frigerio, Mauricio podría considerar que, al fin y al cabo, fue una suerte que Gabriela Michetti, La Princesa de Laprida, no aceptara secundarlo. Era un privilegio que Mauricio le proporcionaba exclusivamente para que La Gaby no entorpeciera la sucesión del favorito.


Es Horacio Rodríguez Larreta, El Carismático de Flores Sur. La contienda se resuelve en poco más de un mes y se presenta, al cierre del informe, como la principal tachuela que irrita el zapato del Niño Cincuentón.

La larga espera

Se sugiere, por las dudas, no preparar aún las exequias políticas de Massa. Al cierre del informe se aguardan desplazamientos en el peronismo aletargado. El movimiento domesticado, transformado en un piadoso partidito vegetal.


Aluden -los desplazamientos- a José De la Sota, El Cuarto Hombre. Pero por supuesto lo incluyen sobre todo a Massa. E incluso a Daniel Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol.


Ocurre que La Doctora Madura mantiene explícitas intenciones de sacarlo a Scioli de la carrera. Como si el gobernador de la provincia inviable fuera el entregado Gustavo Marangoni, El 5 de Boca.


Porque Madura tiene el propósito de imponer, en carne viva y sin anestesia, el ticket Randazzo-Kicillof. El Loco y El Gótico juntos.


"¿Y Scioli?". Todos se preguntan por Scioli. En el peronismo vegetal están absorbidos, en gran parte, por el enigma de la espera.

A partir de su reconocida debilidad, los radicales de Gualeguaychú consolidaron una competitiva proyección centrista.


Es un centro que, gracias a la insustancialidad teórica, se hace más de derecha. Por la necesidad práctica de La Doctora. Prefiere imaginarse de izquierda.

Significa sugerir que el peronismo, de una vez por todas, tendría que ponerse los pantalones largos. Para dejar de ser arrastrado por Carlos Zannini, El Cenador. En representación de Olivos. Autodenominados dueños de "la lapicera".

"Perdimos 15 años por esperar a Reutemann. No podemos perder otros diez años por esperar a Scioli".

Lo confirma un congresal peronista de medialuna enarbolada. Se desplazó hasta Avellaneda sólo para ayudar en la resistencia a Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas). Un responsable contagiado, también, por la melancólica emoción de la espera.