Sociedad
Quién es Verónica Dobronich, la speaker argentina que recorre el mundo hablando de emociones y bienestar en las empresas
Este año ya subió a más de 40 aviones y visitó 15 países para dar charlas sobre inteligencia emocional y salud mental en organizaciones. Exgerente de Deloitte y creadora de Hub de emociones, hoy es una de las voces más convocadas por empresas que buscan líderes más humanos.
La historia de una speaker incansable
En lo que va del año, Verónica Dobronich ya tomó más de 40 vuelos. Viajó por 15 países y recorrió gran parte de la Argentina. Cada aeropuerto, cada escenario y cada público nuevo le exigen un esfuerzo logístico y emocional enorme, pero también le devuelven una energía única. “Cada encuentro me recuerda que la conexión humana y el aprendizaje compartido son lo que hace que todo el esfuerzo valga la pena”, dice.
Cuando sube al escenario en otro país, lo hace con respeto y con la certeza de que hay algo que trasciende culturas: las emociones. “Hablar de emociones no es un lujo, es una necesidad universal”, asegura. Quizás por eso, su charla TEDx, donde compartió su experiencia con la depresión, se convirtió en un punto de inflexión en su carrera. “Fue un acto de vulnerabilidad y coraje”, recuerda.
Antes de cada conferencia, se toma unos minutos para reconectarse, respirar y repasar mentalmente las historias que va a compartir. No es un gesto menor: su marca está en la autenticidad. “Mi intención siempre es que cada persona que me escuche se lleve algo que transforme su día, su equipo o su vida”, explica.

Del mundo corporativo a las emociones
Dobronich no siempre fue conferencista. Comenzó su carrera en Deloitte, en Recursos Humanos, y allí descubrió cómo las emociones impactaban en la productividad y el compromiso. Frustrada porque sus ideas no siempre encontraban espacio en la estructura, decidió emprender otro camino.
“Entender mis propias emociones displacenteras me ayudó a crecer y a ser más consciente de mi propósito”, cuenta. Ese recorrido personal y profesional derivó en más de 20 años de docencia y en la creación de Hub de emociones, un espacio que nació para convertir la inteligencia emocional en práctica diaria dentro de personas y organizaciones.
Lo que empezó con charlas locales pronto se transformó en invitaciones internacionales. Hoy, su agenda está cargada de vuelos, auditorios y talleres. “Me sorprende hasta dónde llegué, siempre agradecida”, admite.

Bienestar y empresa: la razón de su convocatoria
¿Por qué las empresas la buscan tanto? Para Dobronich, la respuesta es clara: ya no alcanza con eficiencia y productividad, hay que construir equipos resilientes y emocionalmente saludables. “La inteligencia emocional impacta en la toma de decisiones, en la gestión del cambio y en la capacidad de liderar”, dice.
Los datos la respaldan: en empresas familiares, pymes y tecnológicas con las que trabajó, se observaron cambios concretos tras implementar programas de inteligencia emocional. “Se notó mayor apertura, comunicación más clara, colaboración más fluida y un clima de confianza”, explica.
Hablar de depresión, burnout o estrés en un auditorio de ejecutivos puede generar incomodidad al principio, pero rápidamente aparece algo más: identificación. “He visto ejecutivos emocionados, que toman conciencia de sus propios desafíos y luego lideran con más presencia y empatía”, señala.

Mirada hacia adelante
En un mundo atravesado por la inteligencia artificial, Dobronich no duda: “La gestión emocional es profundamente humana. La empatía, la escucha activa y la conexión auténtica con otros no pueden ser reemplazadas por algoritmos”.
Mira hacia el futuro y visualiza una agenda de bienestar cada vez más integral, donde la salud mental, emocional y física se combinen con flexibilidad y aprendizaje continuo. “Las empresas que inviertan en bienestar como estrategia tendrán equipos más comprometidos, resilientes y adaptables”, asegura.
Y para los líderes que sienten que sus equipos están agotados, deja una reflexión que funciona casi como un consejo: “Observen, escuchen y conecten con su gente desde la empatía. Reconozcan el esfuerzo y abran espacios para expresar emociones. Liderar con presencia y comprensión es la mejor manera de revitalizar a un equipo”.
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