Nadia Giardina: dejó el sector público y convirtió un local en una PyME de alimentos
La abogada y empresaria cuenta cómo dejó una carrera ascendente en el sector público para apostar por un proyecto propio. La historia detrás de La Dietética, los errores de los primeros años y el desafío de transformar un emprendimiento en una PyME profesionalizada.
Durante años, Nadia Giardina desarrolló dos caminos en paralelo. Mientras avanzaba en el sector público y ocupaba cargos de responsabilidad, también buscaba construir un proyecto propio ligado a la alimentación saludable. El punto de quiebre llegó cuando entendió que el crecimiento profesional ya no alcanzaba.
“Fue cuando me di cuenta de que, si bien estaba muy bien posicionada y con una trayectoria ascendente, mi trabajo no estaba alineado a mi propósito.”
La primera apuesta fue una franquicia. Parecía una forma de reducir riesgos: una marca conocida y un modelo probado. Pero el inicio estuvo lejos de ser sencillo.
“Para abrir la franquicia invertí USD 60.000, todos los ahorros que tenía, y saqué 2 préstamos. Aposté por un modelo de franquicia porque detrás de una marca hay experiencia, know how y la seguridad de tener una estructura probada; sin embargo, el acompañamiento de la marca no fue el suficiente para gestionar el modelo de negocios de manera eficiente y ordenada, y en los primeros 3 meses casi perdemos todo.”
La crisis la obligó a involucrarse de lleno en la operación. Junto a su socio trabajó sobre costos, proveedores, planificación financiera y objetivos de facturación. Ese aprendizaje terminó convirtiéndose en la base de una metodología propia y, más tarde, en el impulso para dejar la franquicia.
El primer local propio de La Dietética abrió en Lomas de Zamora, en plena pandemia y después de una remodelación compleja.
“Los inicios fueron caóticos. El local que alquilamos estaba completamente destruido, lo hicimos a nuevo, en pandemia.”
Con el crecimiento llegaron nuevas sucursales, más empleados, logística y mayores exigencias de gestión. Para Nadia, el verdadero punto de inflexión se produjo con la tercera apertura.
“Cuando llegó la apertura de la tercera sucursal nos encontramos con que la empresa había crecido más rápido que nuestra capacidad de gestionarla correctamente, y que necesitábamos invertir en la parte que no se ve, para que la parte que sí se ve pueda seguir creciendo.”
La respuesta fue profesionalizar la estructura de la PyME: tecnología, recursos humanos, capacitaciones, auditorías y centralización de procesos. También comenzaron a desarrollar una planta propia para ordenar la logística y pasar de un sistema de producción fragmentado a uno más eficiente, con una capitalización de USD 300.000.
En paralelo, conocer productores y entender la cadena de valor de los alimentos amplió el horizonte del negocio.
“Me empecé a interesar profundamente en la cadena de valor de los alimentos y decidí que quería tener una empresa que estuviese presente en cada uno de los pasos de esa cadena; desde la producción/importación hasta el producto en góndola/exportación.”
Hoy La Dietética combina cuatro locales propios con canal mayorista, fraccionamiento y elaboración propia y para terceros. A eso se suma el desarrollo de Nutriacción y Onestia, dos marcas con las que busca ampliar la presencia de la compañía en el mercado de alimentos.
Esa expansión también aceleró una decisión personal: dejar el sector público para concentrarse por completo en su empresa.
“En un momento me di cuenta de que yo había aprendido mucho pero que no tenía el tiempo para poder aplicar todo ese conocimiento en mi empresa, y que estaba resignando crecimiento, desarrollo, expansión.”
El proceso también modificó la manera en que Nadia concibe el negocio. El segmento minorista, con el que la empresa dio sus primeros pasos y sobre el cual construyó su crecimiento durante los primeros años, hoy representa solo uno de los eslabones de una estructura mucho más amplia. Si bien continúa siendo una parte importante de la actividad, la compañía avanza hacia un modelo que busca integrar toda la cadena de valor del sector alimentario. En esa dirección, ya cuenta con unidades de negocio consolidadas, como el canal mayorista y el fraccionamiento, mientras continúa desarrollando y expandiendo nuevas áreas vinculadas con la producción y la creación de líneas de alimentos propias.
El próximo desafío combina crecimiento e impacto. La Dietética Solidaria apunta a colaborar con comedores y organizaciones que asisten a personas en situación de vulnerabilidad, mientras que Onestia estará vinculada con una causa que forma parte de la historia personal de Nadia: el rescate de animales.
Después de atravesar una primera experiencia emprendedora marcada por la deuda y el riesgo de perder la inversión, abrir locales, profesionalizar procesos y construir una estructura empresarial, Nadia también reconoce un cambio en su propia manera de liderar.
“En cuanto a mi como emprendedora y empresaria, entendí el gran poder que reside en la determinación, la convicción y la valoración propia. Me convertí en la persona que puede liderar esta empresa desde la confianza, el respeto, la firmeza y la visión que te da la certeza de saber a dónde querés llegar.”
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