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Mi error favorito

Rubén Rada sobre un resbalón inicial, un personaje papelonero y una novia en fuga. Mi carrera empezó con un error, o una serie de errores.

Allá por el año 1957 ó 1958, estaba con una banda de dixieland que se llamaba The Hot Blowers. Yo me presentaba con el seudónimo Richie Silver. Tocábamos en un cabaret en el centro de Montevideo, en la calle Cuareim, a dos cuadras de la 18 de Julio. Un lugar al que nunca antes había ido. Las presentaciones las hacía Cacho de la Cruz, un gran cómico uruguayo. Recuerdo que en aquel primer show dijo: "Y con ustedes... Richie Silver".

Y yo, de impecable saco blanco con una rosa en el ojal, me resbalé, me di la jeta contra el micrófono y, como dicen las novelas de cowboys, "me fui de bruces" al piso. Un papelón. El problema fueron mis flamantes zapatos de una especie de cuero de latex, que no eran adecuados para un piso mojado como el de ese lugar. Igual me levanté, canté, seguí adelante. Hasta el día de hoy no paré.

Para peor, yo cantaba en inglés por una cuestión de fonética, pero no sabía el idioma. Me anotaban las letras y yo le daba para adelante. Y como para continuar con aquel error, seguí presentándome como seis meses con ese nombre de Richie Silver, hasta que un día una chica me pide un autógrafo y no sabía cómo escribirlo. Ellos, los Hot Blowers, me pusieron el nombre, yo cantaba feliz, pero esta chica me pidió un autógrafo y le puse "Ricie", como si fuera italiano. Espantoso. Dos papelones juntos del mismo personaje.

Años más tarde cometería un error mucho más grande, del tamaño de un crucero. Precisamente fue en un barco de turismo, el Regina Prima, que en 1973 me contrató para ir a cantar a las Malvinas. Esta gente te pagaba apenas subías al barco, pero como yo no quería quedarme con la plata encima, me subí y, desde allá arriba, como tres pisos, miré para la orilla donde estaba mi novia de ese momento, saludándome toda triste porque me iba por largo tiempo. Así que le tiré 3.000 dólares. "Chau, mi amor, cuidá la plata". Nunca más la vi. Ni a ella ni a la plata. Dos meses trabajando en ese barco, muriéndome de frío en la Antártida y las Malvinas, y ella disfrutando del dinero.

Pero igual seguí adelante. Y aquí estoy, arriba del escenario otra vez. Hace un par de años había decidido retirarme, dedicarme a ayudar en las carreras de mis hijos, que son todos artistas. Pero empecé a contar la plata que tenía en el bolsillo y en el banco y no me daba. La carrera de mis hijos se está realizando bien. Matías está con Illya Kuryaki, Julieta grabando el disco con que la estoy ayudando, y Lucila grabó otro disco, está embarazada y hay que darle una mano.

Pero yo sigo. Empecé a hacer un espectáculo en Uruguay de sólo candombe, que se lo debía a mi país entre tanto cha-chacha, merengue y rock and roll; fue tal el éxito que empezó a aparecer gente que quería comprar el show, y ahí me salió este viaje a Qatar que estoy haciendo en estos días; además me contrataron para todo noviembre para una gira por Bariloche, Neuquén, Trenque Lauquen y Puerto Madryn. Y ya estoy grabando las canciones para el disco de candombe.

Me maté yo mismo. Me hubiera quedado quietito, que pasara lo de Richie Silver, Bailongo y Cha-cha Muchacha. Yo mismo hago fuerza para no irme a descansar.

Rada es un talentoso y versátil músico uruguayo. El 20 de octubre se presenta en La Trastienda al frente de su banda instrumental, Confidence, para mostrar el material de su nuevo disco.