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"Me costó tomar la decisión, pero me separé definitivamente"

Sexy y seductora como pocas, la uruguaya Mónica Farro confiesa que terminó con su novio después de dos años de idas y vueltas, y aclara: "Estoy soltera, pero con ganas de enamorarme".

Es rubia. Es importada. Tiene actitud, personalidad, talento y belleza. Un combo que llegó desde Uruguay para deleitar al público masculino con sus exuberantes curvas. Con una carrera bajo el brazo, Mónica Farro logró ocupar un lugar entre las vedettes más destacadas de nuestro país y, mientras se prepara para debutar en Mar del Plata con Bravíssima, ensaya para participar en pocos días del Bailando, con el aquadance. Bien en el trabajo, pero no tanto en el amor, la uruguaya trata de acostumbrarse a la vida de soltera ya que rompió con su novio, el Negrito Luengo, después de un largo tiempo en pareja.

En esta nota habla de todo y de todos. Sin dudas, ¡una mujer bravísima pero fantástica!

–Volvés al Bailando y con una coreografía jugada...

–Es una presión muy fuerte para mí, pero hasta ahora me ha ido bien. Con el jurado, la relación es buenísima, no tengo problemas con ninguno y a Pachano lo adoro.

–Por otra parte, se viene la temporada de verano.

–Ya estamos ensayando para Bravíssima, y estrenamos el 2 de diciembre en el Atlas de Mar del Plata. Somos los primeros que arrancamos y se viene un espectáculo muy bueno, superior al que hacíamos, y vamos a tener competencia en la costa. Estoy muy metida en mi laburo, y hoy soy la vedette del espectáculo y de la Argentina, como me han catalogado muchos. Para mí, eso y que hayan confiado en mí es un orgullo.

–En cuanto a Rocío Marengo, ¿cómo quedó la relación entre ustedes después de que dijo que tu ex te golpeaba?

–No hay ningún problema legal entre nosotras, simplemente desde marzo no le hablé más. Es una persona no grata para mí y no existe en mi vida tampoco. Que ella haga su vida, que yo hago la mía muy tranquila. Gente que no me importa, para mí es como una pared. Pero no soy una mujer golpeada, ni mi ex pareja es un golpeador. Son cosas que marcan porque quedan, aunque con él ya no hay nada y sólo tenemos una relación de amistad. Como hubo tanto amor va a seguir por siempre como alguien importante. Hoy estoy soltera, muy tranquila, sin apuro, disfrutando de la vida y con ganas de estar enamorada.

–¿No hay retorno con el Negrito Luengo?

–Hace tres meses que estoy separada. Al principio me costó mucho tomar la decisión, es difícil porque nunca estuve sola en mi vida, pero me separé definitivamente. Es la primera vez que lo estoy, todo cuesta, pero se supera también. Después de convivir casi dos años y medio, es muy difícil volver atrás.

–Hace tres meses que se separaron, ¿pero se siguen viendo?

–Obviamente, nos vemos y si necesitamos algo nos llamamos. Tenemos una relación linda de amistad, y nos necesitamos porque no es un "chau no te veo nunca más", sino un "separémonos para ver qué pasa". Pero ahora yo me voy a Mar del Plata, él a Carlos Paz y vamos a estar separados más que nunca. Ahí uno ve si el amor renace o se termina de perder.

–Cambiando de tema, viniste de Uruguay en busca de un sueño y hoy sos una de las grandes vedettes del momento.

–Vine y las vueltas de la vida me trajeron a Carmen. Creo que mi carrera ha sido ascendente, porque hago las cosas bien sin marearme y trato de ganarme un lugar desde un punto bueno.

–¿Cómo hacés para verte con tu hijo?

–El ya tiene 15 años y su vida allá, pero viene para la temporada a quedarse un mes conmigo en Mar del Plata. Eso la gente quizá no lo ve: dejé muchas cosas atrás, pero lo bueno es que hoy se me acercan más las mujeres a decirme lo felices que están por mi trabajo y la admiración que me tienen. Me llena de orgullo que me sigan las mujeres de todas las edades y no tanto los hombres babosos.

–Quiero ir a un tema que quizá preferís evitar, ¿qué pasó entre vos y Adabel Guerrero que no se pueden ni ver?

–Habría que preguntarle a ella, pero Adabel se mareó cuando en una temporada teníamos que compartir un cuadro y ella no quería, o si éramos las dos rubias, o si yo me hacía rulos ella también se los quería hacer. Cuando uno se cree más que el resto, se marea; y creo que a esta chica le pasó eso. Todo va en la inseguridad de cada uno y a mí me jodió bastante la vida, y no está bueno que sea así. Entonces, a la gente que no me sirve la descarto y la tengo totalmente apartada de mi vida. Adabel es otra pared.