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Los súper chinos crecen en el interior

* Por Carlos Manzoni. Abren un local cada dos días y cada uno factura en promedio $ 6000 diarios; compran fondos de comercio y apuestan a sus marcas propias.

Lanzados de lleno a la conquista del interior del país y con un ritmo de apertura de un nuevo local cada dos días, los supermercados chinos irán este año por la consolidación de sus marcas propias y por la fabricación de gran parte de los productos que ofrecen en sus góndolas. Están presentes en todas las provincias y abocados a un proceso de integración vertical, que incluye la compra de fábricas locales o regionales.

Este modelo, que los diferencia de los supermercados tradicionales que trabajan con marcas propias, pero no elaboradas por ellos directamente, tiene como lógica aprovechar la venta de empresas ya conocidas en la zona donde deciden instalarse. Así, logran una mayor velocidad de expansión y "entran" más fácilmente en el gusto del consumidor que podría mostrarse más reacio a probar un producto fabricado por ellos.

Así, por ejemplo, adquirieron la tradicional firma láctea Gándara (pagaron $ 7.040.000 por la marca y la planta ubicada en Lezama), y otras menos conocidas, como los quesos San José, en Mar del Plata, o las galletitas Meta Preciosa, que se distribuyen en el interior de Buenos Aires. Según explican, siempre hay alguien de la colectividad en busca de oportunidades de ese tipo, pero donde no les resulta posible igual usan como estrategia el contacto con fabricantes locales.

"En el interior quieren nuestra presencia porque tenemos más de un tercio de las góndolas ocupado por productos regionales", comenta Zheng Jicong, vicepresidente de la Cámara de Autoservicios y Supermercados de Residentes Chinos (Casrech), que agrupa 26 asociaciones. "Eso es algo que no hacen las grandes cadenas que compiten con nuestros negocios", destaca.

Elaboración propia

Pastadonna, Pizzarina, Tartarina, Don Tomate y Don Oleo, entre otras, son las marcas propias que, según adelanta Miguel Angel Calvete, secretario general de Casrech, lanzarán en la segunda mitad de 2011. Serán en total 150 marcas, para 10 categorías y 70 tipos de productos.

Según la consultora CCR, mientras que en 2000 había en el país 1000 autoservicios asiáticos, hoy llegan a 7200, el 75% de los cuales se concentran en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires (GBA). "Acá ya no hay más lugar para crecer; por eso vamos al interior, donde, además, la facturación por local es mayor", explica Zheng, que es dueño de varios locales.

Con un ingreso diario por local de $ 6000 (en promedio, ya que la suma varía según superficie y ubicación, y en algunos casos puede llegar hasta $ 15.000), el canal en su totalidad factura por año $ 20.000 millones. Su participación en las ventas a nivel nacional de lo que es alimentos, bebidas, cosmética y limpieza (no incluye perecederos ni non food, productos que no son comida, pero se venden en súpermercados), pasó de 5,4% en 2004 a 8,4% en 2010. En la Capital Federal tienen 32% de ese mercado, mientras que en el GBA acaparan el 12,5%, según CCR.

Yolanda Durán, presidenta de la Cámara Empresarial de Desarrollo Argentino y Países del Sudeste Asiático, confirma que el negocio llegó a su techo en la Capital Federal. Hace unos años, se hicieron fuertes en Córdoba, Mendoza y otras grandes urbes, pero ahora la avanzada elige ciudades de menos de 50.000 habitantes. En estos sitios, según indica Daniel Moreira, director de calidad y contenidos de CCR, el consumo creció 6% en el año. "Los chinos van hacia los plazas donde más aumentó el consumo en el país, por el buen momento del agro -analiza-. Ahí crecen mucho, porque se convierten en los negocios más grandes del lugar."

Claro que ahora se enfrentan allí con los reclamos de los comerciantes locales que manifiestan a sus intendentes la necesidad de defender su comercio y restringir la instalación de supermercados chinos. Aunque su suerte es dispar, por lo general los asiáticos logran hacer pie con uno o dos establecimientos por ciudad, con una inversión mínima de US$ 200.000 para la instalación de cada uno, según precisa Zheng.

"A veces, los propios comerciantes locales vienen hasta Casrech a consultar si alguno de nuestros asociados quiere comprar su local", señala Calvete. El dinero lo aporta la familia que se hará cargo del comercio, pero también hay casos en los que reciben parte de los fondos de un inversor privado de China, que quiere participar en el negocio.

Mariano Cadierno, jefe de Proyectos de Codenoba, un consorcio que agrupa 12 municipios bonaerenses, relata que las cámaras de comercio locales argumentan que no se puede competir con sus precios ni con su ritmo de trabajo continuo. "No se pueden prohibir, pero sí controlar su avance desmedido", acota.

Según refiere, se trata de definir una ordenanza homogénea que regule la instalación de nuevos comercios. Una fórmula que se usa para evitar la superpoblación es dividir por ocho el número de habitantes (el resultado fija los de metros cuadrados que pueden ocuparse). Pero los chinos sortean ese límite cuando compran un fondo de comercio que ya funcionaba en la localidad.

En algunos partidos del GBA, como La Matanza, sólo se permiten nuevos comercios que no excedan los 180 metros cuadrados. "Esto no tiene sentido, porque esa superficie no nos alcanza ni para colocar las góndolas", dice Durán. También se cuentan entre las exigencias, la obligación de contar con estacionamiento.

¿Cómo los reciben los consumidores del interior? Cadierno responde que están contentos porque los chinos ayudaron a bajar los precios y, aunque todavía es pronto para advertir un gran cambio del mercado, los negocios asiáticos funcionan bien. "En el interior facturamos más que en los de la Capital Federal, pero eso también se debe a que son formatos más grandes", comenta Zheng.

Con un modelo replicado en otros países de la región, con su propia tarjeta, con 60 grupos de compra que les permiten lograr el mejor precio y con la idea de exportar leche en polvo, los comercios chinos encaran el Año del Conejo, que comienza este jueves, como el tiempo de su reafirmación en el interior del país.