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Los Marola y Los Cabrales, la guerra de bandas detrás del asesinato de la nena de 4 años en el Bajo Flores

Una rivalidad de un clan de la 1-11-14 con otro del barrio Illia aterroriza a los vecinos del Bajo Flores. El martes mataron a Nayla Noemy Torrilla.

El Bajo Flores tiene una historia de violencia, de homicidios en el marco de ajuste de cuentas, que rompe cualquier tendencia estadística. Allí los homicidios dolosos no bajan como en otros barrios más acomodados de la Ciudad de Buenos Aires.

Narcos peleando por el territorio, clanes enfrentados por muertes cruzadas, bandas que usurpan casas de vecinos para montar sus búnkers, peleas por la sucesión de tal o cual organización.

Las problemáticas son muchas al igual que las guerras. La más conocida es la que enfrenta desde hace décadas a los narcos peruanos, que controlan siete hectáreas de la Villa 1-11-14. Sin embargo el ataque del martes -que terminó con Nayla Torrilla, de 4 años, con un balazo mortal en el pecho- no tiene que ver con ellos.

El escenario de la guerra en el que la nena quedó atrapada transcurre del otro lado de la Avenida Riestra, el más próximo a la cancha de San Lorenzo. Y todo parece indicar que lo ocurrido gira en relación a los González, una familia argentina conocida como "Los Marola".

Identificados por el apodo que alguien le puso alguna vez al primer Marola (hoy el abuelo del clan) los Marola tienen un núcleo duro y su pequeño ejército de soldaditos. Aunque comenzaron como "chorros" se dice que hoy controlan todo un sector de la villa, donde hacen lo que quieren.

Una murga que les responde, llamada "Los Autenticos Reyes del Ritmo" llego a la páginas policiales dos veces. En enero de 2016 fue baleada con postas de goma por Gendarmería. Su fundador, Gustavo Marola González, recibió diez balazos de goma en la espalda y también resultó herido uno de sus hijos, entonces de 14 años. En marzo de ese mismo año la murga fue atacada por un grupo de encapuchados. 

Los Marola se suelen reunir en la esquina de Bonorino y la calle 10 dentro de la Villa 1-11-14. El martes a la noche estaban allí, tomando y mostrando su gran gama de armas en sus perfiles de Facebook. La hipótesis es que sus enemigos vieron los posteos y fueron tras ellos.

Cuentan en el barrio que los Marola habían llegado esa misma noche de la Costa Atlántica y que no se habrían ido sólo de vacaciones, sino que se alejaron del barrio para enfriar los ánimos luego de un ataque que habían concretado en el vecino Barrio Illia contra un clan rival, los Cabrales.

Ese episodio ocurrió el martes 24 de enero a las 22.50 en Barros Pazos y Tenorio, del Sector 5 del Barrio Illia. Allí habrían sido baleados dos hombres supuestamente vinculados con los Cabrales.

Lo del martes 7 habría sido una venganza por ese ataque que, además, se enmarca en un historial de venganzas cruzadas. Un ejemplo: el 19 de mayo de 2022 fue asesinado Alexander Abraham Cabral. Los Cabrales siempre apuntaron a los Marola por este crimen.

Un detalle no menor es que luego del ataque del martes a la noche en el que fue herida Nayla, la abuela de Alexander Cabral denunció ante Gendarmería, que está a cargo de la seguridad en el Bajo Flores, que uno de los heridos era Alexis Pintos a quien ella acusa del homicidio de 2022. Pintos es integrante de los Marola y tenía pedido de captura en una causa por robo.

En el barrio se asegura que Pintos también fue herido el martes a la noche pero logró refugiarse en la parte de la villa que controla la banda a la que pertenece y por eso no lo pudieron encontrar.

Para clarificar un poco el panorama: el grupo atacado el martes a la noche fue el de los Marola y los emboscaron en el epicentro de su poder, cerca de la esquina de Bonorino y calle 10. Nayla fue alcanzada por una bala que la mató y que estaba dirigida a este clan. Tal vez por eso la mamá de la nena salió públicamente a decir que los Marola no mataron a su hija.

La cuestión es que los Marola parecen tener tantos enemigos en la villa y sus alrededores que los investigadores tienen una larga lista de sospechosos a descartar. Los Cabrales, por el antecedente de 2022 y de hace dos semanas, tienen más fichas que otros a la hora de buscar a quienes dispararon.

Con el paso de las horas seguramente se vaya aclarando el panorama y también, temen muchos, haya más tiros, más heridos y también más muertos. No por nada de acuerdo a las últimas estadísticas de homicidios dolosos en la Ciudad, fueron la villas 1-11-14 y los barrios Rivadavia e Illia, donde los homicidios dolosos se triplicaron: pasaron de 5 en 2019 a 14 en 2022.

(Fuente: Clarín)

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