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Los investigadores creen que un empresario de Nordelta contrató a los asesinos del mago Alex y su novia

Es hermano de un imputado en el Triple Crimen de General Rodríguez. Los vínculos con el Cartel de Sinaloa.

El caso del crimen del mago Alex, cuyo nombre real era Leandro Fernández, y su novia, sigue sumando conexiones que llaman la atención de los investigadores.

Ahora, la principal hipótesis que manejan los investigadores apunta a una deuda que un empresario de Nordelta tenía con el mago por su constante compra de cocaína. Este hombre le habría encargado a Rubén Grasso (36) -uno los tres arrestados en el caso- que "apretara" al mago para recuperar 22 mil dólares que le había pagado recientemente como parte del saldo que adeudaba. Pero todo se fue de las manos y terminó en un doble homicidio.

Por el momento en el caso hay tres detenidos muy comprometidos: Grasso, nexo entre el empresario de Nordelta y el mago "Alex", amigo de ambos de las fiestas de sexo y drogas; Roberto Alegre (41, medio hermano de Grasso) y Alexis Bonnet (28), quien habría sido contratado para saquear la casa de Parque Patricios.

Por el momento, el rol del "empresario" de Nordelta no está explícito en el expediente, aunque forma parte de la investigación. Se dice de él que es adicto y que se vive mudando dentro de Nordelta ya que tuvo problemas con los vecinos del Hotel Windham, del barrio Portezuelo, y del edificio Yoo, por andar desnudo en lugares comunes.

Al parecer su adicción era alimentada por el mago, que se convirtió en su proveedor y principal acreedor. Las deudas y la tentación de revolver en el loft de Parque Patricios en busca de los famosos dos millones habría gatillado al secuencia de muerte.

Pero ahí no termina todo. Aunque en principio no tendría directa relación con los crímenes de Fernández y su novia, los investigadores se toparon en las últimas horas con la sombra del Triple Crimen de General Rodríguez ​y la ruta de la efedrina.

Resulta que el empresario cocainómano de Nordelta es hermano de un narco detenido por la jueza María Romilda Servini en 2019, acusado de estar involucrado en el tráfico de efedrina. Este detenido era amigo de Leopoldo Bina, uno de los tres jóvenes asesinados en General Rodríguez. Y en ese carácter incluso llegó a testificar en la causa por el Triple Crimen de Bina, Sebastián Forza y Damián Ferrón.

El grupo ahora investigado tenía vínculos con una importante jefa del Cartel de Sinaloa​ que, con bajo perfil, vivió tres años en la Argentina e hizo fuertes inversiones.

Claudia Berenice Ochoa Félix (32), apodada por los medios mexicanos como "Emperatriz Ántrax" y también conocida como "La Kim Kardashian de Sinaola", murió el mes pasado en Culiacán, adonde opera el cartel fundado por el capo Joaquín "Chapo" Guzmán, víctima de una sospechosa sobredosis. Según la autopsia, murió asfixiada por broncoaspiración.

Según fuentes a las que tuvo acceso Clarín, esta mujer vivió en Nordelta y tenía un avión en el aeropuerto de San Fernando, además de un haras y de un yate.

La mujer era famosa por postear fotos en sus redes sociales con armas, entre ellas rifles AK-47 (uno bañado en oro) y M16. Sin embargo, negaba ser narcotraficante.

 

El ilusionista Alex y su relación alejada con la magia

 

Aunque Fernández se había hecho un nombre en el mundillo del ilusionismo, comenzó a alejarse del ambiente de la magia hace unos cuatro años. Dejó de frecuentar a otros ilusionistas, casi al mismo tiempo en el que cerró la escuela que había montado con un socio.

En el último tiempo "vivía de noche y dormía de día". Hace unos tres años empezó su relación con Jessica Alberti Cigola, que para ese entonces dejaba de estudiar para ser maestra jardinera y empezaba una relación que describieron como "tóxica" con el mago.

Ella lo acompañaba a las fiestas en Nordelta, que eran cada vez más seguidas, y sus problemas con las adicciones fueron empeorando mientras avanzaba su relación con Fernández. "Iban y venían, discutían y ella se iba de la casa, después volvía", describen en el entorno de la chica.

En esas idas y vueltas convivían algunos días por semana y el resto de la semana ella dormía en la casa de su madre o lo de una de sus amigas.

Todos coinciden en que la noche del 24 de octubre su presencia en el departamento de San Fernando donde murió acuchillada 22 horas después fue puramente casual. Los asesinos no la esperaban.

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