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Lito Pintos sufrió un violento robo y un delincuente le dijo: “No me haga la denuncia, acabo de salir”

Al periodista le arrancaron dos cadenitas que llevaba en el pecho. Ocurrió el ayer por la tarde en la estación Pueyrredon del subte B.

Lito Pintos

 

Lito Pintos denunció que ayer, cerca de las 15:45, sufrió un violento robo en la bajada de la línea B de subte, precisamente en la intersección de las avenidas Pueyrredón y Corrientes. “Venía de grabar un programa partidario de Boca y un compañero me dejó en la estación. Tenía que ir a buscar a mi nieta al jardín”, relató a Infobae.

Cuando Pintos se dispuso a bajar por la escalera del subte distinguió a un joven que comenzó a caminar cerca suyo. “Antes vi tres policías. Uno de ellos me reconoció y me saludó. Cuando giré vi a ese nene que me miró fijamente. Luego corrió la mirada hacia el costado y se tocó los hombros. Me había marcado. Ahí me di cuenta de que pasaba algo raro”, sostuvo.

El periodista se detuvo en el primer escalón y se corrió hacia la derecha para dejar el sector izquierdo libre, con la intención de que el joven continuara su paso por ese carril. Sin embargo no bajó. Cuando Pintos sí lo hizo apareció otra persona, que bajó rápidamente a la par de Pintos.

“Empezó a caminar y me pasó dos escalones, se detuvo, dio la vuelta y me dijo: ‘Amigo...’. Ahí dije ‘chau, estoy apretado’. Me arrancó dos cadenas. Una era de oro. Mi primera reacción fue lanzarme sobre él y comenzar a rodar por la escalera. Lo agarré de la campera para que no se escapara y cuando llegamos abajo me di cuenta de que había dos personas más esperando. Tres de los cuatro que participaban eran menores de edad”, distinguió Pintos.

Mientras intentaba detener a quien le había sustraído las cadenitas comenzó a luchar con el joven que lo había “marcado”. “Lo tomé de la cabeza mientras el otro pudo escaparse. Me quedé con la campera en la mano. Tres empezaron a correr y el cuarto se me soltó. Pero como hubo gritos la Policía de la Ciudad logró detenerlo a los pocos metros”, sostuvo.

Pintos escuchó dos palabras antes de que todos salieran corriendo: “Listo, listo”, exclamó la voz de quien tenía las cadenitas para indicarle al resto que había que retirarse lo más rápido posible. “No había sentido el golpe, estaba muy enojado”, agregó Pintos, quien subió las escaleras y vio a uno de los delincuentes en el suelo, a la espera de un móvil policial para trasladarlo a la comisaría.

“Me acerqué y me dijo: ‘No me haga la denuncia, se viene de fin de año y acabo de salir’. Al rato me ofreció un pacto. Si no hacía la denuncia él me devolvía las cadenitas. Sin embargo eso no iba a suceder. Después me di cuenta que tampoco las tenía, se las había llevado uno de los que sí logró escapar”, reveló el periodista.

Y agregó: “Me sorprendió que era un viernes a la tarde y por el lugar no pasaba nadie. Yo gritaba para que me ayudaran, pero no subían ni bajaban pasajeros. O por lo menos yo no lo vi. También tuve la sensación de que obviamente la gente tiene miedo y cuando ve algo así se paraliza y no quiere involucrarse”.

Tras declarar en la Comisaría 32 de la ciudad de Buenos Aires, comenzó a sentir dolores en la espalda y también en las nalgas, producto de la caída y los golpes que sufrió mientras rodaba por los escalones. “Fui a hacerme estudios a la Clínica Adventista Belgrano y me dijeron que por suerte sólo fueron golpes. Me puse hielo y tomé algunos remedios que me recetaron”, contó.

“Había sufrido un hecho similiar hace algunos años en los Bosques de Palermo. Pero fue diferente porque me apuntaron con un arma. Acá, dentro de todo, la saqué barata: tenía el teléfono, un reloj, las tarjetas y dinero en efectivo. Lo que hice no está bien porque podría haber terminado peor. Pero soy calentón y tomé esa responsabilidad de manera impulsiva”, completó Pintos.

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