DOLAR
OFICIAL $816.08
COMPRA
$875.65
VENTA
BLUE $1.18
COMPRA
$1.20
VENTA

Las medidas económicas urgentes de Alberto Fernández si gana la presidencia

El candidato por el Frente de Todos tiene como prioridades: renegociar la deuda y bajar intereses. ¿Qué pasará con el dólar y el cepo cambiario?

Desde el Frente de Todos, entienden que los primeros seis meses de la eventual gestión de Alberto Fernández, en caso de ser electo, serán claves para tratar de salir del atolladero y estabilizar la economía si les toca asumir el Poder Ejecutivo el 10 de diciembre, como indican todas las encuestas.

Deberán gestionar tres temas a la vez, con impactos interrelacionados: 1) La renegociación de la deuda con acreedores privados y el Fondo Monetario Internacional (FMI). 2) El acuerdo social para bajar la inflación. 3) El desarme de la “bomba” de Leliq, que no es otra cosa que la altísima tasa de interés de referencia que impide a las empresas y a las personas acceder al crédito.

El candidato y sus referentes económicos -Matías Kulfas, María Cecilia Todesca y Guillermo Nielsen, sobre todo- vienen dando pistas de cómo avanzarán en estas cuestiones: un reperfilamiento de deuda con privados “a la uruguaya” que alargue plazos de pago y una renegociación dura con el Fondo Monetario Internacional; un acuerdo con gremios y salarios para los primeros 180 días de gestión, una baja en la tasa de interés que alivie la carga para financiar el capital de trabajo -ya no la inversión, sino el día a día- de las empresas.

Fernández instaló la idea de renegociar la deuda privada "a la uruguaya"; es decir, con una extensión de plazos de unos cinco años, sin quita de capital ni de intereses.

"Habrá que posponer pagos de la deuda para que la Argentina pueda volver a crecer y, en ese escenario, volver a pagar la deuda", dijo Kulfas este lunes 30 de septiembre, en el seminario de finanzas de Clarín.

¿Qué hizo Uruguay? En el marco de un programa con el Fondo (y a contramano de lo que pedía el organismo) negoció sin quita de capital y siguió pagando intereses mientras llegaba a un acuerdo. Para eso, aseguró un horizonte de superávit primario, un nivel de ingresos superior a los recursos, del orden del 2% del PBI, para mostrar capacidad de pago futura.

Los asesores económicos más cercanos a Fernández descuentan que la Argentina no tiene margen para lograr ese nivel de superávit en los primeros años. Pero relativizan esta cuestión. Son los inversores, dicen, quienes acercan por estas semanas varias propuestas para renegociar la deuda, que retienen incluso a precios bajísimos para no tener que afrontar pérdidas millonarios. Eso daría margen para ganar plazo de pago.

¿Y el FMI? Como es un acreedor privilegiado, reclamaría un reestructurar la deuda con los privados (es decir, efectuar una quita) antes de convalidar una renegociación del programa stand by vigente. “De manual, el FMI pide una quita”, dice el economista Matías Carugati.

Los contactos entre el Fondo y el Frente de Todos siguieron a nivel técnico, luego de aquella reunión dura en la que Fernández recibió a Alejandro Werner, director para el Hemisferio Occidental del Fondo, y a Roberto Cardarelli, jefe de la misión argentina. Pero cerca del candidato presidencial entienden que el acuerdo deberá renegociarse a nivel político.

Para eso será clave el apoyo de los países grandes, principales accionistas del Fondo. Sobre todo, de los Estados Unidos. Y ahí hay un problema con Donald Trump. Lo explica Nicolás Saldías, investigador del Argentina Project en el Wilson Center, un think tank de Washington. “En 2002, Uruguay tuvo un gran apoyo de los Estados Unidos que probablemente la Argentina no lo tenga”, dijo. “Alberto Fernández debe entender que cualquier política financiera estará relacionada con los intereses de los EEUU en la región, principalmente con Venezuela”, agregó.

En ese sentido, el candidato a diputado Sergio Massa dio un guiño este viernes, en una charla en Washington organizada por el Wilson Center: “Tiene que quedar en claro que nuestra posición es muy clara. Negar lo que pasa en Venezuela es ser cómplice”, dijo.

La CGT y la Unión Industrial Argentina (UIA) ya se mostraron con Fernández en la foto del acuerdo social. La UIA recibió al candidato con gestos de simpatía el miércoles.

Kulfas, que seguramente integrará el Gabinete de Fernández, anticipó en varias exposiciones la idea de sentar un acuerdo de precios y salarios que permita transitar los primeros seis meses de gestión con una inflación del 2 por ciento mensual -alta, pero más contenida que la actual. Detrás de esa idea de pacto social hay una temor compartido. Empresarios y sindicalistas ven que el deterioro social podría profundizarse.

Como dijo el diputado Felipe Solá, el pacto sería del tipo “todos ponen”: los empresarios contendrían precios y los gremios aplacarían las demandas salariales. No habrá recomposición salarial inminente: las empresas no tienen margen para otorgarla y los gremios buscan evitar más despidos.

El acuerdo social también debería servir de contención en caso de que el dólar dé más dolores de cabeza, algo que nadie descarta. “Va a haber otro cimbronazo”, dicen los más ¿resignados? en el Frente de Todos. El objetivo es que no se traslade a precios.

“Voy a dejar de pagar la usura que se llevan los bancos con las Leliq”, aseguró Fernández el jueves, en el acto de la CTA. Sus interpretadores aclararon luego la idea del candidato: que el Banco Central baje lo más rápido posible la tasa de referencia a niveles reales, pero cercanos a la inflación, que rondará el 55% anual a fin de año.

Una tasa de interés real pero más baja permitiría acomodar el resto de las tasas de la economía y facilitaría el trabajo del Gobierno con el sector productivo. Con tasas inferiores al 60%, el Ejecutivo podría subsidiar créditos al 40 por ciento sin demasiado esfuerzo presupuestario, en un contexto de vacas flacas. Las tasas de ese calibre permitirían dinamizar algo la economía. Y si la tasa de interés bajaría más o menos rápido, el acceso a las divisas seguiría siendo restrictivo, al menos en ese primer semestre.

El control de cambios llegó para quedarse, aunque recién una vez aclarado el panorama se reducirán las barreras para que las empresas accedan los dólares que hoy no pueden comprar salvo que deban pagar importaciones y no pueden girar al exterior.

Una vez que se desactiven los problemas avanzará la agenda de mediano y largo plazo, con el foco en las exportaciones de la agroindustria y Vaca Muerta y con una ley de hidrocarburos que blinde las inversiones en el megayacimiento de petróleo y gas no convencional. ¿Cómo se hará sin dolarizar el precio de la energía que consumen los argentinos? Es una pregunta que, todavía, no tiene respuesta.

Incluso se muestran algo sorprendidos de que estos movimientos sean acotados, por ahora, tomando en cuenta las particularidades del actual proceso, que se da en el marco de una marcada estanflación, con un esquema de contracción monetaria que deja menos pesos en circulación. Pero, además, con el candidato que quedó mejor posicionado de cara al comicio (Alberto Fernández) criticando los ingresos que los bancos obtienen por sus inversiones en Letras del Liquidez (Leliq) del BCRA, que son hoy la principal fuente de repago de esos depósitos.

"La evolución de los depósitos en pesos diría que fue mejor a la que esperaba, aunque supongo que a eso ayudó que las tasas se mantuvieran atractivas, Si hacia adelante se insiste con su baja, antes de una estabilización de la inflación y la economía, podemos ver un desarme mayor de estas colocaciones, algo con lo que no jugaría tomando en cuenta que hay el equivalente a 9000 millones de dólares en plazos fijos minoristas en pesos que podrían verse tentados a usar su limite todos los meses", apuntó el economista Eric Ritondale, de la consultora EconViews.

En los bancos, por su parte, coinciden en describir que el principal esmeril que sufre este stock, deviene de la sostenida tendencia a dolarizarse que mantienen muchos ahorristas pequeños, aprovechando que la nueva versión del cepo les dejó abierta la posibilidad de adquirir hasta US$10.000 por mes.

"Eso se percibe: gente que cobra su plazo fijo y decide pasarlo a dólares que, por lo general, se llevan, como queriendo evitar cualquier posible sorpresa desagradable", confesaron a La Nación en un banco líder.

"La tendencia es la misma que ante cualquier elección: es tener tanta liquidez como sea posible o a dolarizar, en el caso de los que aún pueden", coincidió Diego Chameides, estratega de Banco Galicia, al describir la situación a una agencia internacional.

"El ahorrista minorista se sigue dolarizando sistemáticamente", coincide el economista Amílcar Collante, del Centro de Estudios del Sur (Cesur). "El atesoramiento neto de dólares se mantuvo en montos similares a julio y agosto, es decir, unos US$2000millones y se nota una gradual dolarización de ahorristas chicos en pesos cuyos depósitos en dólares crecen", coincide Hernán Del Villar, de la consultora Alpha.

Collante a su vez observa que, como la opción del pase a dólares quedó vedada desde hace un mes para las empresas y personas jurídicas (en todo caso deben recurrir al dólar MEP o al contado con Liquidación -operatorias que la normativa oficial entorpeció en las últimas semanas-) "los depósitos mayoristas a plazo en pesos (aquellos realizados por más de 1 millón de pesos) se mantuvieron más estables". Del Villar coincide, señalando que esa estabilización también alcanza a los depósitos en pesos más grandes no mayoristas.

La consultora LCG coincidió con este cuadro al explicar ayer en un informe que "las colocaciones mayoristas sufrieron una caída del 12% real en septiembre al acentuarse la salida de depósitos en pesos hacia una dolarización y por el rescate al que se vieron forzados los Fondos Comunes de Inversión. El desarme se concentró en las colocaciones cortas, que cayeron casi 20%, aunque en la segunda parte del mes se notó que las restricciones cambiarias aplicadas a empresas permitieron a los bancos volver a sumar pesos cautivos".

Tal vez por esta razón, las tasas que los bancos pagan por grandes depósitos, que habían llegado a superar el 62% anual promedio a inicios de mes, cayeron por debajo del 60% en los últimos días.

Dejá tu comentario