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La viuda del ex secretario de Néstor Kirchner acusó a Fernando Burlando de extorsionarla

Carolina Pochetti aseguró que le giró al abogado penalista tres millones de dólares cuando una clienta suya la amenazaba de hablar con los medios.

Dos arrepentidas complicaron al abogado penalista Fernando Burlando en la causa por los 70 millones de dólares que lavó el secretario de Néstor Kirchner en Estados Unidos, Daniel Múñpoz, junto a sus testaferros.

Primero lo complicó su propia clienta, Elizabeth Ortiz Municoy, la primera en lograr salir de prisión como imputada-colaboradora. La mujer aseguró que creía que su defensor no estaba trabajando para defender sus intereses sino que actuaba junto al abogado de la viuda de Muñoz, Miguel Angel Plo, hoy detenido porque actuó para ayudar en las maniobras de lavado de dinero. Pero además la segunda complicación llegó de boca de la propia viuda de Muñoz, Carolina Pochetti, quien afirmó que le giró 3 millones de dólares a cuentas en el exterior, cuando la clienta de Burlando la amenazaba con ir a hablar a los medios sino le entregaban el dinero que pedía.

Así se relata en el fallo del procesamiento, al que accedió Infobae, de Pochetti y Municoy, junto a otro grupo de personas entre los cuales está el ex secretario de Cristina Kirchner Isidro Bounine; el ex contador de los Kirchner, Victor Manzanares; y el ex funcionario Juan Manuel Campillo, viudo del modisto de la farándula Carlos Di Doménico.

Consultado por La Nación, Burlando negó las acusaciones: "Ignoro de que hablan, soy ajeno a todo eso".

Elizabeth Ortiz de Municoy fue la primera arrepentida que tuvo el capítulo del lavado de dinero de Muñoz. Fue agente inmobiliaria en Mar del Plata y pieza central, junto a su entonces marido Sergio Todisco, para que el matrimonio Muñoz-Pochetti comenzara a invertir en propiedades, primero en Mar del Plata, y después en Estados Unidos. Compraron 16 propiedades. Pero el problema es que Todisco y Ortiz Municoy se pelearon y se separaron, y Muñoz y Pochetti tuvieron que salir a buscar otros prestanombres. Todisco se alejó del negocio, pero Municoy siguió participando.

Al caer presa, Municoy estaba asesorada por Fernando Burlando. Según contó en su declaración, cuando murió Daniel Muñoz y estalló el escándalo de los Panamá Papers se comunicó con la abogada de su divorcio, Ana Rosenfeld, para pedirle que le recomendara un abogado penalista: "Le digo que estaba aterrada, que no sabía qué hacer, y es ahí cuando Ana llama a Fernando Burlando y me organizó una reunión con él", afirmó.

"Desde el comienzo de mi relación con Burlando, quiero decir que le aboné cincuenta mil dólares en concepto de honorarios por su asesoramiento y representación en la etapa de instrucción de la causa en ese entonces se encontraba tramitando por ante el Juzgado del Dr. Luis Rodríguez. Para pagarle a Burlando utilicé parte del dinero que me había pagado Pochetti, siendo que el recibo de ello se encuentra reservado como efecto en el Juzgado, luego del allanamiento de mi domicilio", afirmó.

Burlando la asesoró cuando declaró como arrepentida y logró salir de la cárcel. Sin embargo, poco después, designó a un defensor oficial, Gustavo Kollman. Y amplió varias veces su declaración, a medida que el caso iba avanzando, se iban descubriendo más personajes en las maniobras de dinero y otros arrepentidos también daban sus versiones.

En ese proceso, se sabe ahora, Ortiz Municoy afirmó que "la estrategia de mi anterior defensor, el Dr. Fernando Burlando, no era conveniente relatar los hechos en los cuales estaba involucrado el abogado Miguel Ángel Plo y su familia".

"Desde el primer momento, Burlando estuvo en contacto con el Dr. Plo, debido a que yo le comenté que tenía firmado un poder para que el estudio Plo me represente, por lo que me dijo que desde el primer día se iba a contactar para ver si estaban presentados en el expediente y que había sucedido con mi defensa", narró.

Ortiz Municoy explicó: "Hablamos de mi actuación, lo cual le hice esquemas y relatos y le aporté fotocopias de la documentación que tenía en mi poder, para que él pueda estructurar una estrategia de defensa. La estrategia que me proponía Burlando a mi me generaba una incomodidad porque yo no podía relatar la historia completa de lo sucedido, sin poder nombrar a Plo y su familia. Por lo tanto a pesar de su consejo en contrario, decido declarar ante la Fiscalía estos hechos. Fue así que acudí a primera hora a la fiscalía".

La mujer afirmó que ella pidió ser arrepentida a las 9 de la mañana, pero "Burlando recién se presentó en Comodoro Py a las 16:30 horas aproximadamente".

Y agregó: "Ese día mientras yo me encontraba esperando en el quinto piso, vino un empleado del estudio de nombre Alejandro que me dijo que Burlando estaba en el piso de abajo, si podía bajar. Fue así que cuando bajo al cuarto piso lo encuentro a él en medio de una llamada telefónica, que no tenía que ver con mi tema, la cual no terminaba más. Luego de cuarenta y cinco minutos de esperar y ante el temor que el fiscal se retirase del edificio, fue que decido subir a la fiscalía, momento en el cual Burlando corta la comunicación y me sigue. Me hicieron pasar en la fiscalía y comenzó mi declaración.

Justo en el momento en que comienzo a relatar los hechos en los cuales se mencionan a Miguel Ángel Plo, Burlando se retiró de la dependencia y seguimos la declaración con Alejandro, siendo él quien suscribió la misma, destacando que Alejandro tomo puntual nota de lo que yo había declarado en relación a Plo, su familia y el accionar de éstos".

"A mi modo de ver claramente Burlando quería evitar que yo declarase ese día en la Fiscalía y fundamentalmente parecía cuidar mas los intereses de Plo que los míos, motivo por el cual decidí apartarlo de mi defensa", sentenció.

Carolina Pochetti, en tanto, también habló del rol de Burlando, pero esta vez en relación a unas exigencias de dinero que le hicieron una vez que Muñoz se había muerto. "A Ortíz Municoy yo le entregué doscientos cincuenta mil dólares (USD 250.000) que eran por deudas de comisiones, según me dijo mi marido. El pago lo hago yo porque Muñoz ya estaba muy enfermo. El dinero se lo entregué en efectivo en Buenos Aires, ella estaba en un hotel en Puerto Madero, ella me lo hizo llevar, no recuerdo el nombre del hotel. Después Ortíz Municoy me reclamó más comisiones por los movimientos que había hecho después que mi marido falleció".

Pochetti explicó: "En un momento me negué porque me parecía una locura pues me pedía el 6% de la venta de cada propiedad. En relación a ello (el yerno de Plo, Federico) Zupicich me dijo 'esta mina les robó siempre' y que era una locura lo que me quería cobrar. Yo le dije a Liz que yo no era Muñoz, que él ya no estaba más. Después de un tiempo ella me empieza a enviar mensajes en relación a que le debía pagar porque sino tenía mucha documentación para presentar que iba a tener problemas. Me dijo que me iba a denunciar en un medio de comunicación".

"Para ese momento yo creo que ya había habido un cortocircuito con el estudio Plo, creo que era finales de 2016. Cuando Ortíz Municoy comienza a hostigarme y no lo puedo solucionar, me asusto y le pido a Miguel Plo que quiero pagarle porque me amenazaba con denunciarme. Plo se enojó conmigo porque él decía que si le pagaba ella iba a seguir extorsionándome. Yo quería dejar de seguir recibiendo hostigamientos quería que se les pague para que no se haga público las cosas. Yo tuve una discusión con Plo por ello y termina accediendo a mi pedido porque yo no me moví de mi posición".

Aquí es cuando entra en escena Burlando: "Plo se pone en contacto con el Dr. Burlando, que es quién le pasa las cuentas de Ortíz Municoy. Yo a Burlando nunca lo vi. Luego de ello se le transfirió más de tres millones de dólares (USD 3.000.000) a esas cuentas, que fueron varias y me apuraban que tenía que ser rápido y fue a finales de 2016″.

"No sé si Municoy cobró todo el dinero pero a mí no me molestó más y Plo ya no me dijo más nada en relación a ello", advirtió la viuda de Muñoz.

En el juzgado le pidieron detalles sobre esas transferencias a Burlando. Pochetti expresó: "No recuerdo el nombre de las sociedades a las cuales se hicieron las transferencias. Me acuerdo del destino a Hong Kong y algunas dentro de los Estados Unidos, creo que en Los Ángeles. No recuerdo dónde quedó el listado porque me lo dieron en la oficina del Dr. Plo y me explicaron que no debían superar ciertos importes. Por eso eran entre ciento cincuenta mil y doscientos mil dólares (USD 150.00 y 200.000). Fue en un lapso de unas semanas que se hicieron luego de lo cual tiré el papel. A (Carlos) Gellert yo le pasé la información teléfono vía whatsapp, después de un tiempo los Plo me dijeron que el teléfono lo tirara, ellos me dijeron que había que cambiar los teléfonos. El teléfono lo tiré a la basura como me dijeron".