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La trampa de los brujos

El brujo de estos tiempos ya no es el "sabio viejito de la tribu". Ha cambiado y usa distintas estrategias para ganarse la confianza de la gente.

Exceptuando el médico brujo de una tribu que -supongamos- se encuentra en medio del Amazonas, los brujos modernos son de dos tipos:
  • Los que no tienen título oficial alguno y,
  • Los que tienen licencia, es decir tienen un título universitario o similar.

Un médico que promueve un tratamiento ineficaz, es un charlatán. Es decir, tiene título habilitante pero hace mal uso de él. El que no tiene título atiende a sus pacientes-clientes con total impunidad. Vacío legal de por medio, es difícil que vaya preso. Mientras no practique el ejercicio ilegal de la medicina o no sea culpable de estafa económica, no ira preso.

Llamaremos genéricamente "brujo" a toda persona que pretenda poseer algún poder especial -sea extrasensorial o paranormal: adivinar el futuro, influir sobre "hechizos", resolver problemas sentimentales, laborales, judiciales, difundir tratamientos ineficaces contra el cáncer o para dejar de fumar, entre otras "especialidades".

Aparte de esto, agregaremos el hecho de que atienda consultas -cobrando o no por ello- invocando alguna facultad particular, especial, que aparentemente solo él posee. Antiguamente, el brujo era una persona que, por atribuírsele un conocimiento superior, hacía las veces de consejero, médico, psicólogo y hechicero. Hoy desarrolla la misma actividad mágica, solo que lo hace bajo el nombre de astrólogo, parapsicólogo, "mentalista", adivino, tarotista, vidente y, en algunos casos, tras el título de psicólogo, médico o psiquiatra.

Características del brujo moderno

  • Se presenta como autoridad. Es frecuente que un brujo sostenga que es un "profesional" y que ostente "títulos", matrículas, diplomas y toda clase de certificados -la mayoría sin validez oficial- que le otorguen un supuesto crédito profesional. Usualmente estos "certificados" no tienen ninguna validez. Puede aumentar su prestigio manifestando que ha participado en congresos y simposios varios, cosa que el paciente-cliente no puede verificar. Y si utiliza una notebook para hacer cartas natales o cualquier otra cosa, más estatus le da. La computadora no hace sino correr un programa. Si el programa no sirve para nada, por más que tengamos las computadoras que usan en la NASA, seguirá siendo inútil.
  • Obtiene rédito económico a partir de la ignorancia y desesperación de los demás. La ignorancia y la desesperación son las dos razones más importantes por las cuales la gente consulta a los brujos. Muchas veces no cobran la primera consulta, pero después salen con el cuento de que tenemos un "mal" que solo ellos pueden sacarnos, y ahí viene la trampa: el "trabajo" que tienen que hacer suele ser caro. Muchas personas creen que el hecho de que un brujo no cobre, es sinónimo de seriedad y eficacia. Si el brujo es consciente de la falsedad de sus "terapias" o "poderes", es un farsante inescrupuloso, y si por el contrario, cree fervientemente en lo que hace, es por lo menos un irresponsable social. Ambos se diferencian en las intenciones pero no en los resultados.
  • Pretende poseer poderes o facultades especiales no comprobadas. Obviamente, una de las razones por las cuales la gente concurre a consultar a un brujo es porque cree que éste posee algún poder especial que no tiene otra persona (sea profesional o no). También resulta más fácil de conseguir porque generalmente la consulta se realiza sin mayores trámites de por medio. Es decir, el brujo solo anuncia poseer un conocimiento especial, nunca verificado ni comprobado. Y cuando se le propone probarlo delante de observadores experimentados, se niega con excusas infantiles tales como "los escépticos ahuyentan los fenómenos", la "mala onda" o las "malas vibraciones" que no le permiten trabajar hoy -¿casualidad?- justo cuando un investigador concurre a comprobar sus "poderes".
  • Intenta hacerse famoso a través de alguna figura pública. Es común que estos charlatanes, digan que trabajan para un presidente o para algún artista muy conocido. Esta es una muy buena táctica para atraer clientes, y lamentablemente, muchos medios les dan cabida. Y trata de concurrir a cuanto programa de TV pueda, sea como invitado o columnista. Como muestra recordemos el caso de la "doctora" Giselle Rímolo. Apareció con títulos de "parapsicóloga científica" y otros tantos. Yo fui invitado al programa "Intrusos" y mostré todos los títulos que había obtenido yendo a congresos de charlatanes. Solo mostré uno de un congreso serio, que sin ser psicólogo ni licenciado ni profesional, no me costó mucho conseguir. Sin que yo diga una palabra, la chica que otorgaba los diplomas me puso "licenciado", cosa que me encargué de borrar con corrector más tarde. En el programa se puede notar que cada panelista sostiene un título en sus manos, pero todos los he conseguido yo sin hacer demasiado esfuerzo. Aquí tenemos el video de aquel programa. Con un poco de paciencia, el lector llegará al momento donde se exhiben los diplomas:




Así, cualquiera que haga un curso dictado por una "institución" de seriedad nula, puede recibir un diploma que luego colgará en su futuro "estudio" para recibir consultas sobre salud, dinero y amor.

Otra táctica que utilizan los brujos modernos -con éxito- es la de victimizarse, esto es, decir que la comunidad científica no los escucha debido a una suerte de estrechez mental que impide que sus "técnicas" sean reconocidas como se debe. La verdad es que dichas técnicas o tratamientos no sirven para nada y muchas veces son producto del delirio de alguno de estos personajes.

En una próxima nota seguiremos entregando información sobre la trampa de los brujos que acuden a la desesperación, incertidumbre e ignorancia de la gente para abultar sus bolsillos.