La trama detrás de la detención de la pareja de Claudio Barrelier en el femicidio de Agostina Vega: “¿Qué fue ese grito?”
Todos los detalles, en la nota.
La investigación por el femicidio de Agostina Vega sumó este jueves una nueva detenida. Se trata de Marianela Palmero, pareja de Claudio Barrelier, el principal acusado por el crimen de la adolescente de 14 años. El fiscal Raúl Garzón ordenó su arresto e imputación por encubrimiento agravado, al considerar que existen elementos que indican que ocultó información relevante para la causa.
Hasta hace pocas semanas, Palmero había declarado como testigo y relató que la noche del 23 de mayo Barrelier cenó empanadas antes de encerrarse a jugar con una consola. Sin embargo, la incorporación de nuevas pruebas modificó el rumbo de la investigación y la ubicó entre las principales sospechosas de haber colaborado en el encubrimiento del crimen.
Uno de los elementos que más comprometió a la mujer fue un mensaje de WhatsApp enviado a Barrelier durante la noche del femicidio. "¿Qué fue ese grito?", escribió, un dato que para los investigadores contradice su declaración judicial, ya que nunca mencionó haber escuchado ruidos extraños dentro de la vivienda.
A esa evidencia se sumaron las pericias acústicas realizadas en la casa ubicada en el barrio Cofico, de Córdoba. Los estudios determinaron que desde distintos sectores del inmueble era posible escuchar lo que ocurría en el dormitorio donde, según la acusación, Agostina fue asesinada.
La querella, que representa al padre de la víctima, venía reclamando desde hacía semanas la detención de Palmero. La abogada Fernanda Alaniz sostuvo que la mujer incurrió en contradicciones durante sus declaraciones y aseguró que omitió informar que había escuchado gritos. Además, afirmó que Barrelier le pidió borrar mensajes intercambiados durante esas horas y sospecha que pudo haber colaborado con la limpieza de la escena del crimen, un aspecto que todavía es investigado.
La vivienda donde ocurrió el femicidio pertenecía originalmente a una tía de Palmero. Allí convivían la pareja, la hija de ambos, Osvaldo Fassetta y otro matrimonio integrado por Eugenia Ludmila Ascarruz y Matías Córdoba. Según la reconstrucción del fiscal, al momento del crimen había al menos seis personas dentro de la casa.
La investigación busca determinar ahora cuál fue el rol de cada uno de los ocupantes del inmueble y si alguno colaboró para ocultar pruebas después del asesinato de la adolescente.
La relación entre Palmero y Barrelier se remonta a varios años atrás. Ambos tienen una hija de 11 años y durante mucho tiempo compartieron publicaciones en redes sociales donde manifestaban públicamente su relación. Con el paso de los años, esas demostraciones desaparecieron, aunque continuaban viviendo bajo el mismo techo.
De acuerdo con la investigación, Barrelier mantenía además otras relaciones paralelas, entre ellas con Melisa Heredia, madre de Agostina Vega, y con Soledad Andreani, propietaria del Ford Ka negro que también quedó involucrada en la causa.
Los investigadores también establecieron que el acusado había acondicionado una habitación con ingreso independiente desde el garaje, donde permanecía aislado durante largas horas y recibía visitas sin atravesar el resto de la vivienda. Ese mismo ambiente había sido escenario, un año antes del femicidio, de la denuncia de una joven que logró escapar semidesnuda tras asegurar que había permanecido privada de su libertad.
Tras la detención de Marianela Palmero, la hija de 11 años que tiene con Claudio Barrelier quedó bajo la asistencia de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, mientras continúa avanzando la investigación por el femicidio de Agostina Vega.
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