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La Presidenta y Griesa, a las patadas

El juez Griesa y Cristina Kirchner se detestan, y ninguno de los dos intenta disimularlo. Así y todo, Griesa hizo de tripas corazón y la llamó.

Extraído de La Nación

Por Carlos Reymundo Roberts

Eso no fue un diálogo. Tampoco una pelea: fue una guerra. El juez Griesa y Cristina Kirchner se detestan, y ninguno de los dos intenta disimularlo. Así y todo, Griesa hizo de tripas corazón y la llamó. Quería advertirle que estaba llevando a su país a un desastre por la obcecación de no querer pagar 1500 millones de dólares. Cristina se le plantó. El intercambio, lleno de ofensas y sarcasmos, dice muy poco sobre lo que va a pasar la semana próxima -los dos se mostraron como expertos tahúres, escondiendo sus cartas- y mucho sobre la personalidad de los protagonistas. Mi corazón está con la señora, pero la verdad es que este gringo hijo de las tinieblas por momentos la puso a parir. Sorprendió con un español muy razonable, bastante más razonable, por cierto, que el inglés de Cristina. En fin, me callo. Lo que van a escuchar ahora son tiros: el lenguaje de las armas.

-Señora, ¿puede hablar o está preparando un discurso en el que va a volver a ocultarles a 40 millones de argentinos que lo que no quiere es cumplir con una sentencia firme que obliga a su país a pagar? Le recuerdo que mi juzgado intervino porque fue su gobierno el que decidió que, ante un eventual conflicto, el caso debía ser tratado por la justicia de Nueva York. Usted habla, critica, se victimiza, pero lo concreto es que hubo un juicio y un fallo contra el que usted se rebela. ¿Abogada y presidenta y no entiende algo tan sencillo?

-Doctor Griesa, my friend, qué gusto escucharlo. Qué honor poder conversar con el principal lobbista de los buitres. Siempre le digo a Kicillof: no tenemos que negociar con los monos, sino con el dueño del circo. Claro que puedo hablar. Adelante.

-Señora, creo que me confundió: usted está hablando con un juez y no con un operador. Con Thomas Griesa y no, digamos, con Oyarbide.

-En todo caso me parece que lo de Oyarbide, un soldado de la causa nacional y popular, es más digno que lo suyo. ¿No le da vergüencita trabajar a la orden de cuatro o cinco desalmados que para hacer un buen negocio quieren poner a todo un país de rodillas? ¿No escucha lo que le están diciendo desde los foros internacionales? ¿No escucha a los bancos, al mundo de las finanzas? ¡Hasta el New York Times le dijo esta semana que usted no entiende nada!

-Eso salió en un blog del New York Times, no es la opinión del diario. ¿Debería explicarle yo a tan sagaz analista de los medios esa pequeña diferencia? ¿Querría que le haga llegar mis propios recortes de prensa? Pero no nos distraigamos. Lo que quiero saber es si su gobierno se aviene a negociar una forma de pago. Finalmente son sólo 1500 millones de dólares, una suma módica después de una década ganada y un crecimiento a tasas chinas, ¿no?

-Así que Mister Buitre había resultado irónico? Qué lástima que no ponga esa sagacidad en los fallos que redacta. Qué lástima que sea cómplice de la mayor estafa organizada contra un país.

Qué pena que para favorecer a una banda de especuladores se esté cargando a miles de bonistas que quieren cobrar lo que la Argentina les está pagando en tiempo y forma. Qué pena cuando un juez pierde el juicio?

-Que las sentencias deben ser acatadas no es un tema opinable o ideológico. Eso es ordenamiento jurídico, respeto a las leyes, estado de derecho, ¿le suena? Además, insisto: son 1500 millones de dólares. Como me dijeron que a su familia le gusta más pesar la plata que contarla, saqué el cálculo y en billetes de cien dólares son 15 toneladas. ¿Cuánto puede tardar su amigo Lázaro Báez en juntarlos y ponerlos en bolsas de consorcio? Le doy otra referencia: es bastante menos de la mitad del dinero que perderá Aerolíneas este año. Conversando, todo se puede arreglar. Pero yo los mando a hablar con el mediador y ustedes le hacen la vida imposible: no vienen, llegan tarde, mandan una delegación de cuarta? Debería venir ese chico Galuccio, el de YPF. Me dicen que está muerto de miedo ante la posibilidad de que haya un default.

-Para qué quieren a Galuccio si ya les mandé a Kicillof, un tipo de bolsillo fácil, el más generoso pagador de deuda que haya tenido el país. Repsol y el Club de París quieren levantarle un monumento, con una chapa de bronce que diga: "Gracias, Axel, no te pedíamos tanto". Por eso ahora lo tengo cortito. No se haga ilusiones porque este tema lo estoy manejando yo. Y no sabe lo que disfruto. De paso, le agradezco. Gracias a usted estoy subiendo en las encuestas, me sirve para denunciar el capitalismo salvaje y saqué de la tapa de los diarios la inflación, el déficit fiscal, la caída de las exportaciones, la recesión? ¿Cuándo vence el plazo para pagar, el miércoles? Qué picardía? Además, algo me dice que usted se juega aquí todo su prestigio. Que si no pagamos, su castillo de naipes se viene abajo. Me parece verlo temblar, Mister Buitre.

-Mi sospecha, señora, es que usted será Cristina hasta el miércoles, y que a último momento será una Kirchner, es decir, una persona razonable que no va a llevar a su país al abismo de un nuevo default.

-Mi esperanza, doctor, es que usted en algún momento sea razonable.

Griesa cortó con Cristina y lo llamó a Pollack, el mediador, para contarle cómo le había ido. Lo resumió en una expresión: "Oh my God".