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La polémica de la fecha: fue penal y no se tendría que haber pateado de vuelta

Mucho se ha hablado de la pena máxima sancionada a favor de San Lorenzo frente a River. Acá, las causas que le dan la derecha al árbitro y por qué no se tendría que haber repetido la acción.

El domingo por la noche, un penal -y su posterior repetición- despertó la polémica de la quinta fecha del torneo Inicial. Gonzalo Verón cayó en el área tras una barrida de Leonel Vangioni y el árbitro cobró la pena máxima. Julio Buffarini pidió la pelota y se hizo cargo del tiro libre desde los doce pasos, pero el remate fue detenido por Marcelo Barovero. El árbitro Darío Herrero (apoyado en el juez de línea) ordenó patearlo una vez más. El final de la historia es conocida: el 7 del "Ciclón" cambió el remate por gol y victoria para el local frente a River Plate.

Mucho se ha hablado en los medios a lo largo de todo el día sobre el penal y la repetición. El protagonista de la acción, Verón, aseguró que no se tiró y que lo habían "tocado". Las repeticiones de la jugada circularon por todos los canales deportivos y de noticias, llegando a la conclusión, en la mayoría de los casos, que no fue penal.

Ahora, si tantas veces tuvieron que ver la repetición de la jugada, con cámara lenta y de distintos ángulos, ¿no habría que darle la derecha al árbitro? Considerando que se trata de una jugada muy rápida, con varios jugadores dentro del área obstruyendo la visión del juez y, obviamente, sin posibilidad de contar con la tecnología para ver una y otra vez la barrida de Vangioni, lo correcto es apoyarse en el ojo de Herrera.

La historia es distinta en la ejecución del penal. La indiscutida figura del partido, Barovero, tiene un pie apoyado en la línea del arco en el momento que Buffarini le pega a la pelota. La otra pierna está adelantada por el propio impulso hacia el costado que hace el arquero para detener la pelota. Resulta muy difícil -por no decir imposible- hacer fuerza para lanzarse hacia un costado en la misma línea del arco. Es decir, es necesario un leve impulso hacia delante para "volar" al palo elegido por el arquero: algo muy distinto a adelantarse un paso, infracción no cometida en este caso por el guardavallas de River.

De todas formas, con el arquero como figura excluyente y el defensor central (Álvarez Balanta) segundo en el podio, el "Millo" se fue con un "premio" del Bajo Flores. La propuesta de juego fue impuesta a antojo del local que, como le viene sucediendo en las últimas fechas, le cuesta concretar. Esta vez logró marcar tras una polémica decisión del árbitro. El jueves se volverán a ver las caras, cuando los "cuervos" visiten el Monumental para dar vuelta el 0-1 sufrido en la ida por los dieciseisavos de final de la Copa Sudamericana.