La CGT debate un nuevo plan de lucha: gana fuerza la idea de protestas sectoriales y pierde consenso otro paro general
La central obrera comenzó a discutir una nueva estrategia de confrontación con el Gobierno de Javier Milei. La mayoría de los dirigentes coincide en avanzar con paros escalonados, asambleas y movilizaciones por actividad, mientras descartan por ahora convocar a una nueva huelga general.
La CGT inició este miércoles el debate interno para definir cómo continuará su plan de lucha contra el Gobierno nacional y comenzó a tomar fuerza una alternativa distinta a las tradicionales huelgas generales: protestas sectoriales, escalonadas y coordinadas entre distintos gremios.
La discusión se dio durante una reunión entre el triunvirato que conduce la central obrera y las principales confederaciones sindicales que representan a trabajadores de la industria, el transporte, la alimentación, la energía y las comunicaciones.
Según trascendió tras el encuentro realizado en la sede de Azopardo, la mayoría de los dirigentes coincidió en que actualmente no están dadas las condiciones para convocar a un nuevo paro general contra la gestión de Javier Milei.
En cambio, comenzó a consolidarse una propuesta inspirada en las protestas que llevaron adelante los sindicatos franceses contra la reforma jubilatoria impulsada por Emmanuel Macron en 2023. El esquema contempla medidas de fuerza alternadas por sectores, combinando paros, asambleas, movilizaciones y acciones de protesta en distintos organismos públicos.
La postura más dura fue expresada por el líder de La Fraternidad, Omar Maturano, quien planteó la posibilidad de impulsar un paro por tiempo indeterminado. Sin embargo, la iniciativa no encontró respaldo significativo entre el resto de los dirigentes sindicales.
Uno de los principales impulsores del modelo de protestas escalonadas es el titular de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), Juan Carlos Schmid, quien sostiene que los paros generales aislados tienen cada vez menor efectividad si no forman parte de una estrategia sostenida en el tiempo.
Durante el encuentro, Schmid propuso además ampliar las protestas hacia otros sectores sociales afectados por la situación económica y coordinar acciones conjuntas para aumentar el impacto político de las medidas.
En la misma línea se expresó Juan Pablo Brey, secretario general de la Asociación Argentina de Aeronavegantes, quien consideró necesario avanzar rápidamente con acciones concretas y planteó la posibilidad de comenzar la próxima semana con una participación rotativa de distintos gremios en las marchas de jubilados frente al Congreso.
Entre las alternativas analizadas figuran movilizaciones frente al Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, que encabeza Federico Sturzenegger, así como protestas ante el Banco Central y otros organismos nacionales, acompañadas por asambleas en fábricas, empresas y lugares de trabajo.
La definición formal sobre el futuro plan de lucha será debatida el próximo 25 de junio durante una reunión del Consejo Directivo de la CGT, donde se espera que las distintas corrientes sindicales intenten consensuar una estrategia común para los próximos meses.
Mientras tanto, el clima dentro de la central obrera parece mostrar una tendencia clara: profundizar la presión sobre el Gobierno mediante acciones sectoriales coordinadas y reservar la herramienta del paro general para una etapa posterior, cuando existan mayores niveles de consenso y adhesión social.
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