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Jubilación vs seguro de retiro: cómo complementar ingresos cuando la mínima es de $403.317,99

Mara Vecchioni, asesora y planificadora financiera, fundadora de Spatia Finanzas y creadora de Finanzas con Mara, plantea el punto de partida sin eufemismos: “La realidad es que cada vez más personas entienden que depender exclusivamente del sistema previsional puede resultar insuficiente para mantener el nivel de vida que tenían durante su etapa laboral.”

La jubilación dejó de ser una conversación para más adelante. En la Argentina, el haber mínimo vigente desde junio de 2026 fue fijado en $403.317,99 por la Resolución 139/2026 de ANSES publicada en el Boletín Oficial. El dato obliga a mirar el retiro como una decisión financiera de largo plazo y no solo como un trámite previsional.

Mara Vecchioni, asesora y planificadora financiera, fundadora de Spatia Finanzas y creadora de Finanzas con Mara, plantea el punto de partida sin eufemismos: “La realidad es que cada vez más personas entienden que depender exclusivamente del sistema previsional puede resultar insuficiente para mantener el nivel de vida que tenían durante su etapa laboral.” Y completa: “La jubilación cumple una función importante dentro del esquema de protección social, pero en muchos casos no alcanza para cubrir todas las necesidades y proyectos de la etapa pasiva.”

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El debate se inscribe en una tendencia más amplia: la economía silver. Según el INDEC, el 11,9% de la población argentina tiene 65 años o más. A nivel regional, el BID proyecta que para 2050 una de cada cuatro personas en América Latina y el Caribe tendrá más de 60 años. La longevidad ya no es solo un dato demográfico: es un desafío económico para familias, empresas y Estados.

En ese contexto, Vecchioni advierte: “Por eso es fundamental pensar en ingresos complementarios construidos durante la vida activa, ya sea a través de inversiones, seguros de retiro u otras herramientas de planificación financiera.”

La pregunta ya no es jubilación, seguro de retiro o inversiones, sino cómo combinar herramientas. “Esperar la jubilación implica depender principalmente del sistema previsional. Un seguro de retiro, en cambio, permite construir un capital de forma planificada durante los años de actividad para generar ingresos futuros. Por otro lado, una cartera de inversiones de largo plazo busca hacer crecer el patrimonio mediante distintos instrumentos financieros.”

Para la especialista, el enfoque correcto es la integración: “No son herramientas excluyentes. De hecho, muchas estrategias exitosas combinan previsión, ahorro e inversión para diversificar riesgos y construir una mejor calidad de vida futura.”

La clave está en el tiempo. Empezar antes permite distribuir el esfuerzo, sostener aportes periódicos y aprovechar mejor el largo plazo. Pero el mensaje también alcanza a quienes sienten que llegaron tarde. “La mejor edad para empezar es siempre lo antes posible. El tiempo es uno de los activos más importantes en cualquier planificación financiera porque permite que los aportes trabajen durante más años.”

Incluso después de los 50, sostiene, todavía hay margen para actuar: “Sin embargo, comenzar después de los 50 también puede marcar una diferencia significativa. Si bien probablemente se necesite un mayor esfuerzo de ahorro, todavía es posible construir herramientas que complementen los ingresos futuros y mejoren la situación financiera durante la jubilación.”

El seguro de retiro aparece como una alternativa asociada a la previsibilidad. No reemplaza al sistema previsional ni compite necesariamente con las inversiones, pero puede ordenar una conducta de ahorro con un objetivo concreto. “Una de las principales ventajas es que está diseñado específicamente para un objetivo de largo plazo: generar respaldo económico para la etapa posterior al trabajo activo.”

Además, agrega Vecchioni, este tipo de herramienta puede ayudar a sostener el hábito: “Además, promueve la disciplina de ahorro mediante aportes periódicos y ayuda a separar esos fondos de los gastos cotidianos.” Y resume: “Para muchas personas representa una forma ordenada de construir capital con una mirada de largo plazo y con foco en la previsibilidad futura.”

El problema argentino, además, no es solo previsional: también es cultural. La Encuesta de Medición de Capacidades Financieras del BCRA y CAF reveló que solo la mitad de los argentinos cuenta con un presupuesto familiar y que, en la mayoría de los casos, ese presupuesto es muy general. Sin presupuesto, planificar el retiro se vuelve más difícil.

Por eso, la recomendación central es diversificar. “La clave es diversificar y planificar. No existe una única herramienta capaz de resolver todos los desafíos económicos de largo plazo.” En un país con inflación, cambios de reglas y ciclos de incertidumbre, el retiro requiere revisión periódica, metas realistas y una estrategia adaptada al perfil de cada persona.

“También es importante revisar periódicamente el plan para realizar ajustes cuando cambian las condiciones económicas o personales. La planificación financiera no es una decisión aislada, sino un proceso continuo”, afirma Vecchioni.

La jubilación mínima funciona como señal de alerta. El retiro ya no puede pensarse como algo que empieza a los 60 o 65 años, sino como una estrategia financiera que se construye mucho antes. El error, advierte, es postergar: “Muchas personas creen que todavía falta mucho tiempo o que más adelante tendrán mejores condiciones para comenzar.”

Y concluye con una recomendación de fondo: “La mejor forma de evitar estos errores es empezar temprano, aunque sea con montos pequeños, y construir un plan que combine protección, ahorro e inversión de manera sostenida.”

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