Intentó matar a su ex pareja con 37 puñaladas, pero le dieron la pena mínima porque “pidió sinceras disculpas”
La resolución fue del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 7 de CABA. La víctima del caso logró sobrevivir a la agresión, pero quedó con graves secuelas. Los jueces acreditaron la gravedad del hecho, pero contemplaron que el acusado es “un hombre instruido”.
El 18 de noviembre de 2024, Sergio Raúl Sarria intentó matar a su ex pareja, Adriana Débora Barrionuevo porque desde la separación que su hija “ya no lo quería”. El ataque fue en una pizzería de Villa Urquiza, donde el hombre le dio 37 puñaladas en todo el cuerpo. Ella logró sobrevivir; él quedó detenido por intento de homicidio agravado por violencia de género y ensañamiento. Sin embargo, la Justicia resolvió darle la pena mínima porque pidió disculpas.
🇦🇷 ARGENTINA | Sergio Sarria, actor y comediante de stand-up de 42 años, apuñaló 37 veces a su expareja Adriana Barrionuevo, de 47 años, dentro de una pizzería en Buenos Aires.
— Virales del Mundo (@Viral3sDelMundo) June 24, 2026
Barrionuevo sobrevivió al ataque y posteriormente el agresor fue condenado a 10 años de prisión.… pic.twitter.com/Fv0lLGtgbU
El fallo fue de los jueces Gustavo Javier Alterini, Gabriel Eduardo Vega y Alejandro Noceti Achával, del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 7 de CABA, quienes constataron la gravedad de la agresión que le dejó gravísimas secuelas a la víctima, pero también dijeron contemplar la actitud del imputado durante todo el proceso.
La resolución destaca que “el objetivo real de Sergio Raúl Sarria al efectuar las diversas lesiones cortantes sobre el cuerpo de Adriana Débora Barrionuevo no era otro que causarle la muerte; extremo éste que, afortunadamente, no logró”.
Sin embargo, señala que, al momento de resolver sobre su sentencia, “no pueden dejar de destacar que Sarria durante la audiencia se mostró muy conmovido por lo ocurrido; tanto es así que no sólo ofreció sus sinceras disculpas a la víctima sino también a su propia hija por haberle causado un daño a su madre y haber destruido lo poco que subsistía de aquella familia que supieron conformar".
También contemplaron que el acusado se quiso suicidar después del hecho. Un acto tomado por el tribunal como de profundo arrepentimiento. “Pondero que se trata de un hombre instruido, que cuenta con la contención de su núcleo familiar primario y con hábitos laborales y que el suceso que lo ha traído a este proceso no pasó desapercibido para el imputado; tanto es así que al dimensionar la gravedad de lo ocurrido intentó quitarse su propia vida”, se lee en uno de los pasajes del fallo.
Otra actitud que destacaron es que el hombre no se resistió cuando lo fueron a arrestar: “A ello, se le suma, por un lado, que aún en esa situación crítica por la que atravesó no opuso resistencia alguna a su detención y, por el otro, que carece de antecedentes penales”.
No era solo matar, era provocar 'sufrimiento extremo e innecesario'. Así describe Kablan el ataque de un comediante a la madre de su hija, a quien culpaba de ser odiado por ella. La víctima sobrevivió milagrosamente a las 37 puñaladas.
Y, por último, su manifiesta intención de recuperar el vínculo con su hija: “Como corolario, cabe destacar que a lo largo del tiempo que lleva privado de su libertad siempre se mostró colaborador con la jurisdicción y que durante la audiencia, además, evidenció una clara voluntad y deseo por recomponer ese vínculo paterno filial que, en la actualidad, se encuentra interrumpido”.

El brutal ataque
El hecho juzgado ocurrió cerca de las 20.30. Sarria, con 40 años en ese momento, ingresó al comercio donde la víctima trabajaba y la atacó frente a testigos.
De acuerdo con la sentencia, Sarria “intentó causar la muerte de su ex pareja, mediando violencia de género, al asestarle violentos golpes y reiteradas cuchilladas que le ocasionaron más de treinta lesiones“.
Previo al ataque principal, Sarria usó gas pimienta contra un compañero de trabajo de la víctima y la propia Barrionuevo. Tras impedir que ella escapara, la inmovilizó y golpeó. Luego tomó una cuchilla de la cocina y “comenzó a asestarle, sin detenerse, reiteradas y violentas cuchilladas”.
Vecinos y compañeros intentaron intervenir, arrojando objetos y usando una barra de hierro para detenerlo. Solo entonces, la víctima logró arrebatarle el arma y escapar.
El tribunal consideró decisiva la existencia de imágenes de video del circuito interno del local. “La mera visualización —escalofriante por cierto— basta por sí sola para sostener la afirmación previamente efectuada”, afirmó el juez Alterini sobre el contenido de esas imágenes.
Las filmaciones registraron el momento exacto en el que Sarria extrajo la navaja que Barrionuevo le había regalado y, luego, la agresión con la cuchilla del comercio.
Luego de que la víctima escapara del local, la policía intervino y halló a Sarria en el interior. En ese momento, el hombre tomó un cuchillo Tramontina y, según consta en el fallo, exclamó: "mi hija no me quiere, me voy a matar“, y se realizó cortes en el cuello. Los efectivos lograron detenerlo tras ese episodio de autolesión.
Por otra parte, los informes médicos verificaron 37 lesiones en la víctima, muchas de las cuales requirieron suturas y extirpación de puntos días después. Algunas heridas presentaban una extensión de entre cuatro y cinco centímetros.
La decisión de los jueces
El fiscal pidió doce años de prisión. Sostuvo que la agravante de “ensañamiento” —es decir, el sufrimiento innecesario causado por la multiplicidad y ubicación de las lesiones— estaba más que acreditada.
Por su parte, la defensora pública, Laura Isabel Ayala, no cuestionó la responsabilidad penal de su representado, ya que este admitió los hechos y pidió disculpas en el juicio. Así, solicitó que se aplique el mínimo de la escala penal, que son diez años de prisión para este delito.
Los jueces también ponderaron la actitud asumida por Sarria tras los hechos y finalmente le dieron la pena mínima. La cumplirá en la cárcel.
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