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Ernesto Cherquis Bialo: vida, palabra y legado de un maestro del periodismo

El reconocido periodista murió este viernes 20 de marzo a los 85 años.

 

El periodismo deportivo argentino despide a una de sus voces y plumas más singulares y apasionadas. Ernesto Cherquis Bialo se fue con el verano: murió el viernes 20 de marzo, a los 85 años, a causa de una leucemia, dejando una huella profunda que atraviesa generaciones y estilos.

Nacido en Montevideo, Uruguay, el 30 de septiembre de 1940, de pequeño se radicó en Buenos Aires y nunca más se fue. Estudio en el Círculo de Periodistas Deportivos, de donde egresó en 1962. Ese mismo año, fue el comienzo de una carrera que traería consigo un prestigio enorme y un legado eterno.

Se inició pasante en Clarín y, un año más tarde, en 1963, en El Gráfico, donde escribía bajo el seudónimo de “Robinson”, en homenaje al legendario boxeador Sugar Ray Robinson y revista de la cual llegaría a ser director entre 1982 y 1990.

En plena edad dorada del oficio, comenzó a desplegar una prosa que mezclaba relato y poesía, con ecos de Roberto Arlt, capaz de golpear como un cross directo a la mandíbula. Con los años, su mirada se volvió más profunda: ya no se trataba solo de narrar hazañas deportivas, sino de contar historias humanas, de explorar la gloria y la caída, la grandeza y la fragilidad.

Con Muhammad Alí, de quien cubrió la legendaria pelea en Zaire, entre las 300 que recuerda haber participado como cronista

Fue testigo privilegiado de momentos históricos: cubrió mundiales de fútbol, Juegos Olímpicos y peleas emblemáticas del boxeo mundial. Estuvo en Zaire para la recordada pelea entre Muhammad Ali y George Foreman, y en Reikiavik para el duelo entre Bobby Fischer y Boris Spassky. A lo largo de su carrera entrevistó a figuras como Pelé, Alfredo Di Stéfano y sobrevivientes de la tragedia de los Andes, entre muchos otros protagonistas de la historia contemporánea.

Con Horacio García Blanco en Tribuna caliente, precursor de los "programas de hinchas"

Como escritor, dejó obras de referencia. Mi verdadera vida (1976), sobre Carlos Monzón, sigue siendo un libro clave para comprender al campeón. También fue coautor, junto a Daniel Arcucci, de Yo soy el Diego de la gente (2000), la autobiografía testimonial de Diego Armando Maradona, además de otros títulos dedicados al boxeo argentino. 

Figura magnética en los medios, desarrolló una extensa trayectoria en gráfica, radio y televisión. Condujo La oral deportiva en Radio Rivadavia entre 1994 y 2001. Participó en numerosos programas como Polémica en los estadios, Tribuna caliente y Telefe Noticias. También fue columnista en C5N. 

En el plano institucional, se desempeñó como director de Medios de la Asociación del Fútbol Argentino y fue vocero de Julio Humberto Grondona entre 2009 y 2014. Siempre en el centro de la escena, asumió tensiones y debates con la misma frontalidad que caracterizó su estilo. Ser tibio no era una opción.

A lo largo de su carrera recibió cuatro premios Martín Fierro, el Premio Konex —del cual también fue jurado— y múltiples reconocimientos. En 2024, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires lo distinguió como Personalidad Destacada en el ámbito del deporte y del periodismo, coronando una trayectoria excepcional.

Ayer, el periodismo perdió a un maestro. Pero su voz, su mirada, su pluma y su forma de entender el oficio permanecen. Porque en cada historia que contó dejó algo más que información: dejó una enseñanza. Que lo importante no es solo la victoria o la derrota, sino el recorrido, la dignidad en la caída y la posibilidad de redención.

Ese será, acaso, su legado más perdurable.

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