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Enfermedades Autoinmunes: genética y emociones

En estas patologías, la herencia genética es el factor principal pero no el único. Emociones, angustias, ira o dolor pueden afectar.

El sistema inmunológico es una compleja red de células y  componentes celulares, que habitualmente trabajan para defender al organismo y eliminar infecciones causadas por bacterias, virus y otros microorganismos invasores.


En la mayoría de las colagenopatías o enfermedades autoinmunes el sistema inmunológico se ve afectado y embiste a las células, tejidos y órganos sanos de su cuerpo por error. En estas enfermedades el sistema inmunológico desconoce los propios componentes del organismo y los ataca con las células que están encargadas de su defensa.

Se conocen más de 80 tipos de enfermedades autoinmunes, algunas de ellas son: esclerodermia, lupus eritematoso, artritis reumatoide, psoriasis, esclerosis múltiple, vitíligo, entre otras.  Según su diagnostico pueden atacar cualquier parte del cuerpo; uno de los órganos más sensibles a esta enfermedad son los riñones pero también puede atacar a los pulmones, corazón, y esófago. Es importante destacar que estas patologías no son contagiosas ni se transmiten a otras personas como las infecciones o el HIV.

La sintomatología más común consta de dolor e inflamación en las zonas afectadas, enrojecimiento, dolores musculares y fatiga, entre otros. Por lo general el paciente comienza con enfermedades reumáticas, el fenómeno de reynaud, que se caracteriza cuando el paciente al tener contacto con el frio, siente que se le endurecen las manos y se tornan a un color azulado.

Se desconocen sus orígenes, aunque estas enfermedades tienden a ser hereditarias y afectan en mayor medida a las mujeres, de entre 30 y 50 años. La genética heredada contribuye a la susceptibilidad de la persona para desarrollar una enfermedad autoinmune. Algunas enfermedades, como la psoriasis, pueden presentarse en distintos miembros de la misma familia.

Las enfermedades autoinmunes también están vinculadas a cómo responde el sistema inmune de la persona a determinados desencadenantes o influencias ambientales. Se sabe que algunas enfermedades autoinmunes aparecen o empeoran por determinados desencadenantes como una infección viral. Otros factores menos conocidos que también afectan al sistema inmune y al curso de las enfermedades autoinmunes son las hormonas, la edad, el embarazo y el estrés crónico.

Estos factores nos son los únicos que pueden desencadenar estas enfermedades. En el transcurso de la atención clínica hemos observado que la mayoría de los pacientes que poseen una enfermedad autoinmune, por lo general poseen algún problema a nivel emocional o están atravesando una situación de angustia o estrés. Estas emociones sostenidas en el tiempo afectan seriamente el desarrollo de la vida cotidiana y la salud.

La importancia de cambiar los hábitos:

Hay una intima relación de nuestras emociones y el inicio de las enfermedades. A través de nuestra reacción y estilo de vida, la enfermedad puede evolucionar de una u otra forma.

Modificar estilos de vida es fundamental para prevenir y evitar el avance de diversas enfermedades:

- Realizar una alimentación balanceada: comer más frutas y verduras, limitar el consumo de sal, evitar las grasas trans, los azúcares y el tabaco. Elevar el consumo de vitaminas A, C y E.

-Consumir al menos 2 litros diarios de agua.

- Reducir el estrés: hacer pequeños cortes en la rutina y realizar actividades que nos hagan bien.

- Dormir al menos 7 hs diarias.

- Realizar actividad física: se recomienda hacer ejercicio aeróbico al menos 3 veces a la semana.

- Reírse más y enamorarse: Los momentos de felicidad, la risa y en especial el enamoramiento, producen más "micro-reparadores" y "micro-rejuvenecedores" que mejoran el nivel de vida.

La detección de estas enfermedades puede ser insidiosa y demorarse en el tiempo. En muchos casos el diagnostico se retrasa hasta un año. Esto se debe a que por lo general el médico puede interpretar los síntomas como cualquier inflamación y busca mejorar los síntomas con antiinflamatorios comunes.  Recién cuando el paciente continua con la sintomatología es cuando se afina el diagnostico. Para obtener un diagnóstico acertado, los síntomas y las pruebas de laboratorio juegan un papel primordial.

A pesar de los avances que se han realizado en este campo, muy pocos casos son curables y se declaran crónicos. Con frecuencia, este tipo de enfermedades pueden tener períodos más agudos y otros de remisión, que es cuando no hay manifestación sintomática.  Lo que se ha logrado en los últimos años es mejorar significativamente la calidad de vida que la asistencia médica puede proporcionar al paciente.

La mayoría de estas enfermedades se tratan con tratamientos asintomáticos, donde se ataca el síntoma. Se dan corticoides o inmunosupresores, analgésicos y antiflamatorios. Lo que hemos observado es que la gran diferencia que hay entre las distintas terapias,  es que con el tratamiento inmunomodulador, se apunta a la etimología de la enfermedad, corrigendo el defecto que produce en el organismo.

En la mayoría de las enfermedades hay una malformación génica, es decir, un gen que emite una señal equivocada, lo que hace que el sistema inmunológico no reconozca las células de su propio organismo y estas células ataquen al paciente. Nuestro tratamiento modifica esa expresión génica, modificando el defecto y esto hace que, sin tener los efectos indeseables de los corticoides o de los inmunosupresores, este problema se solucione.

 

Asesoró: Dr. Ernesto Crescenti (MN: 50.776). Medico, investigador y Director del "Instituto de Inmunooncología Dr. Ernesto J.V. Crescenti".  Acerca del Instituto de Inmuno Oncología Dr. Ernesto J. V. Crescenti: Ámbito multidisciplinario dedicado a la prevención, diagnóstico y tratamiento de pacientes con cáncer y pacientes diagnosticados con enfermedades en las cuales se presenta una alteración del sistema inmunológico.