El último deseo de Luis Brandoni para su despedida: “Soy de la época donde los velatorios tenían que ser largos”
Florencia y Micaela resolvieron extender la despedida de su padre en la Legislatura Porteña por una razón íntima. Será hasta la medianoche del lunes.
Luis Brandoni murió este lunes a los 86 años. Su partida dejó un vacío inmenso en la cultura argentina, pero también en su círculo más íntimo: sus hijas, Florencia y Micaela.
Aunque crecieron en una casa marcada por el arte y el compromiso político (su madre es la actriz Marta Bianchi), ambas construyeron sus propios caminos con un bajo perfil y lejos de los flashes.
Florencia, la mayor, se volcó por completo al mundo académico y social. Es licenciada en Psicología, egresada de la UBA, y mediadora, con una formación que incluye estudios en la Université Paris 8.
Micaela tuvo un paso por el mundo artístico entre 1985 y 1995, cuando participó en obras teatrales como Tamara y compartió elenco con su padre en la película Seré cualquier cosa, pero te quiero.
Sin embargo, decidió cambiar de rumbo. Se formó en la UBA para insertarse en el mundo corporativo y de la comunicación.
El actor será velado durante unas 12 horas, hasta la medianoche, en el edificio de la Legislatura Porteña, en un homenaje abierto al público, amigos y familiares. La decisión de prolongar el velatorio tiene un trasfondo íntimo y familiar.
Carlos Rottemberg, amigo del artista, fue uno de los encargados de organizar la despedida y destacó que cada detalle fue consultado con sus hijas y su pareja, Saula Benavente.
El empresario relató que la idea de un velatorio extenso respondía a una preferencia expresada en vida por Brandoni, que se quejaba del poco tiempo que se destinaba a las ceremonias de despedida en la actualidad. Según el testimonio del productor, Brandoni solía decir: “¿Por qué los velatorios duran tan poco? Yo soy de la época donde los velatorios tenían que ser largos”.
En este contexto, sus hijas optaron por organizar un adiós que estuviera a la altura de esa convicción de su papá, eligiendo la franja de 12 horas para que todos pudieran acercarse sin apuro.
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