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El Presupuesto nacional 2012

Todo indica que será aprobado el proyecto oficial, aunque surgen interrogantes sobre gastos y déficit fiscal.

A diferencia de lo que ocurrió en el Congreso, el año pasado, que no aprobó el proyecto de Presupuesto General de la Nación para el corriente año, por las diferencias planteadas en el seno de la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados y luego trasladadas al recinto, ahora la viabilidad parece no encontrar obstáculos en líneas generales.

El ministro de Economía ha explicado los alcances del borrador, despejando las dudas acerca de introducir cláusulas que funcionen como variables de ajuste para hacer frente a desequilibrios fiscales, como ocurre en otros países preocupados por los probables embates de la crisis internacional. Las cuentas globales, señaladas por Amado Boudou, prevén una expectativa de aumento del PBI del 5,1% para el año venidero; una inflación estimada en 9,4% en la variación de precios al consumidor y la cotización promedio de 4,40 pesos por dólar, lo que despeja dudas puntuales, aunque el mensaje advierte que el déficit fiscal del año en curso será revertirlo el año próximo y lograr superávit, una palabra reiterada en los ejercicios anteriores. Precisamente el saldo favorable es la incógnita, si observamos la proyección que tendrá la administración para manejar sus cuentas en 2012.

Es que el superávit operativo del sector público nacional se redujo un 84% en agosto último y, si se computa el pago de la deuda, el resultado acusa un rojo de 1.013,7 millones de pesos. Comparativamente, en igual mes del año pasado hubo un saldo favorable de 2.275,2 millones de pesos, es decir estamos ante un faltante de casi 3.300 millones de pesos.

Estas cifras se contraponen en el nuevo proyecto si se tiene en cuenta que el 60% del gasto total previsto corresponde al gasto social, o un 2,8% más que en 2011, debido a mayor cantidad de jubilaciones, pensiones, retiros, asignaciones familiares y la universal por hijo, más los subsidios por desempleo. Y continuarán los subsidios para contener las tarifas públicas y a empresas estatales deficitarias, dejando poco margen para avanzar en obras de infraestructura aún cuando se vuelva al financiamiento con colocaciones de bonos a largo plazo, la renovación de los préstamos del Banco Nación y los anticipos del Banco Central.

Los números quedan para el debate y el análisis de los especialistas, pero evidencian que 2012 no será nada fácil para un gobierno que nunca tuvo problema de caja.