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El ministro de Seguridad de Córdoba habló del único detenido por el crimen de Agostina Vega: “Mintió desde el primer momento”

Juan Pablo Quinteros dio detalles de cómo continúa el operativo en el barrio de Ampliación Ferreyra y reveló que el fiscal Raúl Garzón no descarta la existencia de cómplices. “Estoy seguro de que dará con todos los autores de este horrible crimen”, enfatizó.

El ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, fue contundente al referirse al comportamiento de Claudio Barrelier, el único detenido por el crimen de Agostina Vega: “Mintió desde el primer momento”.

En una extensa entrevista con TN, el funcionario reconstruyó paso a paso la investigación que llevó al hallazgo del cuerpo de la adolescente de 14 años en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra, al sur de la ciudad de Córdoba, y dejó en claro que la causa dista de estar cerrada.

Quinteros explicó que Barrelier, al principio, había manifestado predisposición para colaborar con la Justicia. Esa actitud, sin embargo, se reveló falsa. Cuando trascendió en los medios que el imputado supuestamente se había “quebrado”, el fiscal Raúl Garzón lo convocó de inmediato a declarar. “Lejos de ayudar, volvió a mentir como lo hizo desde el día cero y en su primera declaración, razón por la cual el fiscal ordenó su detención”, relató el ministro. Esa secuencia de engaños fue, según Quinteros, uno de los elementos que terminó de consolidar la hipótesis sobre el imputado.

La reconstrucción de los movimientos del hombre de 33 años fue el eje de toda la pesquisa. Desde el primer día, la Dirección General de Investigación Criminal y la Policía Judicial de la provincia trabajaron sobre las imágenes de las cámaras de seguridad del ejido urbano. El lunes posterior a la desaparición de Agostina, los registros mostraron al imputado en una casa del barrio Cofico, a bordo de un Ford Ka perteneciente a una persona de su entorno. Las imágenes lo captaron retirando del lugar elementos que, según Quinteros, “llamaron mucho la atención” a los investigadores.

El giro decisivo de la causa llegó el miércoles por la tarde. Los domos de la Policía detectaron que ese mismo vehículo había llegado al barrio Ampliación Ferreyra —a más de media hora de distancia— y había salido a los 30 minutos. “En ese momento todavía éramos optimistas de encontrarla con vida, pero mantuvimos absoluto secreto para no entorpecer la investigación”, afirmó Quinteros. Poder rastrear los movimientos de ese auto a lo largo de un ejido tan extenso como el de la capital cordobesa fue, en sus propias palabras, “la pista clave”.

A ese dato se sumó el entrecruzamiento de las antenas del teléfono del imputado. Los registros ubicaron a Barrelier en las inmediaciones del descampado el 25 de mayo, entre las 11:45 y las 12:15, con una permanencia de casi 40 minutos en el lugar. Según versiones del entorno de la investigación, el acusado conocía esa zona porque allí hay predios donde se practica fútbol. Con ese punto de referencia establecido, las autoridades rastrillaron 240 hectáreas con drones, el equipo táctico del DUAR y buzos para revisar lagunas y canales. El primer día se cubrió el 58% del terreno. Al día siguiente, cerca de la una de la tarde, apareció el primer elemento que confirmó las sospechas; hora y media después, los efectivos encontraron el cuerpo.

“Me eximo de dar detalles por respeto a la familia, pero nos encontramos con el peor escenario”, dijo el ministro. Quinteros también relató que el padre de Agostina, Gabriel Vega, quien formó parte de la fuerza policial, estaba presente en la zona durante el operativo: “Él me había pedido que la buscáramos; la noticia fue la peor, pero peor estaríamos si esta niña de solo 14 años aún siguiera desaparecida”.

Sobre la fecha de la muerte, el fiscal Garzón precisó que la data se ubica entre las 22:00 del sábado 23 de mayo y las 02:00 del domingo 24. Eso implica que, al momento en que se radicó la denuncia por la desaparición, Agostina ya no estaba con vida.

El ministro remarcó ese punto con énfasis: la investigación no partió de un dato externo ni de ninguna confesión, sino del trabajo territorial de la Dirección General de Investigación Criminal y la Policía Judicial, “siguiendo la línea del fiscal, sin depender de ningún dato externo”, según sus palabras.

Quinteros también abordó la situación de Barrelier en la cárcel. Tras manifestar intenciones de quitarse la vida en el complejo penitenciario de Bouwer, el imputado fue trasladado al módulo hospitalario, donde quedó sedado y con medidas de sujeción bajo control psiquiátrico. “Lo que menos queremos es que le pase algo al imputado, porque necesitamos llegar a la verdad”, subrayó el funcionario.

Frente a las críticas del arco político por el hermetismo durante la búsqueda, Quinteros no cedió terreno: “No me voy a detener en las miserias y mezquindades políticas. Acá lo importante no era hablar, era trabajar, y fue lo que hicimos incansablemente”. Rechazó también los cuestionamientos a su presencia en el territorio.

El titular de la cartera de Seguridad confirmó que la posibilidad de que el sospechoso haya contado con algún cómplice en la zona sigue siendo una línea de investigación activa. Garzón, además, ya incorporó a su expediente una causa previa contra el imputado por privación ilegítima de la libertad de mayo de 2025, cuyo archivo deberá ser explicado por el Poder Judicial cordobés.

Por último, Quinteros fue consultado sobre las expresiones del fiscal durante la conferencia de prensa y el ministro fue escueto: “Si el fiscal se expresó de esa manera, yo no tengo por qué dar demasiadas explicaciones al respecto”.

Ante las críticas a la comunicación institucional de ese encuentro, el ministro tampoco se extendió. “No se trata de si me sentí cómodo o incómodo en esa conferencia. Yo me siento cómodo haciendo mi trabajo. Esa es la única comodidad en la que verdaderamente quiero estar: la de tener la tranquilidad de saber que hice exactamente lo que tenía que hacer”, concluyó.

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