El FMI le pidió al Gobierno reformar el BCRA y flexibilizar el dólar, pero Economía rechazó los cambios
El organismo internacional marcó diferencias con la estrategia económica de Javier Milei en el nuevo Staff Report. Reclamó mayor independencia para el Banco Central, actualizar el índice de inflación y reducir la dependencia de la política monetaria. El equipo de Luis Caputo defendió el esquema actual y negó que haga falta un cambio urgente.
El Fondo Monetario Internacional volvió a exponer diferencias con el rumbo económico del Gobierno argentino en el nuevo Staff Report de la segunda revisión del acuerdo vigente. Aunque reconoció avances en la desinflación y el ajuste fiscal impulsado por la gestión de Javier Milei, el organismo pidió reformas estructurales en el Banco Central de la República Argentina, una mayor flexibilidad cambiaria y una menor dependencia de la política monetaria como principal ancla antiinflacionaria.
Uno de los principales puntos de tensión gira en torno al rol del Banco Central. El FMI sostuvo que Argentina debería avanzar hacia un esquema en el que la tasa de interés gane protagonismo y el dólar tenga mayor libertad de movimiento, dejando atrás el actual modelo basado en el control de agregados monetarios. Según el organismo, la experiencia internacional muestra que, cuando la inflación baja, la relación entre dinero y precios pierde fuerza y obliga a rediseñar la estrategia monetaria.
Además, el Fondo cuestionó que el índice de inflación argentino continúe utilizando ponderaciones de consumo desactualizadas y recomendó acelerar una actualización metodológica del IPC. También pidió reforzar la independencia y la gobernanza tanto del Indec como del Banco Central, incluyendo límites más estrictos al financiamiento monetario del déficit fiscal.
Otro de los focos del informe estuvo puesto sobre las reservas internacionales. El FMI advirtió que la posición neta negativa del BCRA sigue siendo una vulnerabilidad importante y consideró esencial acelerar la acumulación de divisas para fortalecer la capacidad de pago y reducir riesgos de volatilidad política y financiera de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
Desde el Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, rechazaron buena parte de esas observaciones. En la respuesta oficial incluida dentro del mismo documento, el Gobierno defendió el esquema monetario actual y aseguró que permitió reducir rápidamente la inflación “hasta niveles de un dígito bajo”.
El equipo económico también sostuvo que las dificultades recientes para seguir desacelerando los precios responden principalmente a correcciones de precios relativos y no a fallas del esquema monetario. En ese sentido, consideraron que migrar hacia un régimen de metas de inflación basado en tasas de interés sería prematuro porque los canales de transmisión de la tasa todavía son débiles en la economía argentina.
Sobre el tipo de cambio, el Gobierno relativizó la necesidad de una flexibilización inmediata y señaló que la acumulación de reservas dependerá del acceso al financiamiento externo y del proceso de remonetización de la economía.
El documento dejó en evidencia que, pese al respaldo político y financiero del FMI al programa argentino, siguen existiendo diferencias importantes sobre cómo consolidar la desinflación, fortalecer al Banco Central y sostener la estabilidad macroeconómica en el mediano plazo.
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