El plan de Milei para blindar la economía del ruido político: superávit, dólar estable y estabilidad cambiaria
Pese a las tensiones internas en el oficialismo y al deterioro del poder adquisitivo, el Gobierno busca sostener su programa económico apoyado en el superávit fiscal, el control cambiario y la desaceleración de la inflación. Mientras el FMI aprobó nuevas metas y liberará fondos, aparecen señales de recuperación en la actividad económica.
El Gobierno nacional atraviesa semanas de fuerte tensión política interna, pero apuesta a mantener el rumbo económico sin alterar sus principales objetivos: sostener el superávit fiscal, evitar sobresaltos cambiarios y consolidar la desaceleración inflacionaria. En ese escenario, la administración de Javier Milei consiguió una nueva aprobación del Fondo Monetario Internacional (FMI), que habilitará el desembolso de otros US$1000 millones, mientras el Banco Central continúa acumulando reservas.
El oficialismo considera que la estabilidad económica debe quedar aislada del ruido político. Aun cuando recrudecieron las diferencias dentro de La Libertad Avanza y continúan las disputas entre sectores del Gobierno, en el equipo económico prevalece la idea de mantener un esquema de fuerte disciplina fiscal y control del gasto público.
La estrategia se sostiene sobre dos pilares que Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, consideran innegociables: el equilibrio de las cuentas públicas y la estabilidad del dólar. Para alcanzar esos objetivos, el Gobierno mantiene un ajuste sobre el gasto estatal, incluso postergando pagos y limitando partidas presupuestarias.
En paralelo, el Banco Central ya compró cerca de US$8800 millones en los primeros cinco meses del año y mantiene restricciones cambiarias para empresas, mientras el Ejecutivo insiste en que la salida total del cepo todavía no está en agenda inmediata.
El clima político, sin embargo, atraviesa momentos de tensión. Durante las últimas semanas se profundizaron las diferencias entre figuras clave del oficialismo, especialmente entre sectores alineados con Santiago Caputo y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. A esto se sumaron cuestionamientos por la situación judicial y patrimonial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, además de críticas públicas de dirigentes aliados como Mauricio Macri.
Pese a esos conflictos, el Gobierno busca transmitir que las disputas internas no afectan el funcionamiento del plan económico. En el mercado, por ahora, no se registraron impactos significativos sobre variables sensibles, aunque persisten dudas vinculadas al escenario electoral y a la capacidad de recuperación del consumo.
En materia económica comenzaron a aparecer algunos indicadores positivos. La actividad económica registró en marzo una suba interanual de 5,5%, mientras sectores como la industria y la construcción mostraron signos de recuperación. También crecieron las exportaciones y mejoró la utilización de la capacidad instalada en las fábricas.
El Gobierno además destaca la desaceleración de la inflación minorista, que se ubicó por debajo de meses anteriores y podría continuar bajando durante mayo. Sin embargo, los salarios todavía no logran recuperar completamente el terreno perdido frente al aumento de precios y el poder adquisitivo continúa siendo una de las principales preocupaciones sociales.
Dentro del oficialismo reconocen que el ajuste fiscal ya no tiene el mismo impacto político que al inicio de la gestión y que el desafío ahora pasa por generar crecimiento económico sostenido. En ese contexto, Milei insiste en que el desarrollo debe llegar de la mano de inversiones privadas, menor intervención estatal y estabilidad macroeconómica.
Aunque el bolsillo sigue golpeado para amplios sectores, el Gobierno apuesta a que la mejora gradual de algunos indicadores económicos permita consolidar expectativas positivas de cara a los próximos meses y sostener el respaldo social a su programa económico.
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