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El dolor de la mamá de Araceli Fulles: "Me hubiera gustado tener al asesino de mi hija frente a frente"

Darío Badaracco, único detenido por el crimen de la joven, fue asesinado con agua hirviendo en Sierra Chica y no llegó a declarar en el juicio.

La semana pasada, una publicación en Facebook trajo el nombre de Darío Gastón Badaracco, el único detenido por la muerte de Araceli Fulles, de vuelta a la cabeza de Mónica Ferreyra, madre de la joven de 29 años asesinada en 2017, descuartizada y enterrada bajo una capa de cemento en la casa de la madre de Badaracco en José León Suárez.

Se trató de una noticia falsa, o cierta a destiempo. Una información compartida en la red social decía que Badaracco se había fugado del Juzgado de San Martín. Un llamado a la fiscal del caso bastó para confirmar que el asesino seguía preso en una celda de la Unidad Penal Nº2 de Sierra Chica.

Este fin de semana, Mónica pescaba junto a su hijo lejos de Buenos Aires. Se había propuesto no tocar el celular, hasta que en la pantalla apareció el nombre de un familiar.

-¿Te enteraste, tía, lo que pasó?

-No, no estoy abriendo el teléfono, atiendo porque sos vos.

-Entrá al Facebook.

Una nueva publicación en la red social decía que Badaracco había sido asesinado por otros dos presos en su celda del penal de Sierra Chica. Esta vez las noticias eran ciertas. El único preso por el brutal femicidio de su hija todavía no había sido juzgado y condenado. Para Mónica, en sus cálculos, con su muerte, Badaracco le escapaba a la Justicia.

"La verdad que yo no le deseo la muerte a ninguno, solamente me hubiera gustado tenerlo frente a frente en el juicio", le confió Mónica a Infobae, todavía fuera de Buenos Aires.

El martes 8 de abril pasado cerca de 17, los gritos desencajados de Badaracco alertaron a los guardias. Corrieron, abrieron lo más rápido que pudieron las rejas internas del pabellón 10, y cuando llegaron a la puerta de la celda 677 miraron por el pasaplatos. Dos presos golpeaban al asesino de Araceli, al que además habían quemado con agua hirviendo.

Cuando Badaracco llegó al Hospital Municipal Dr. Héctor M. Cura de Olavarría, presentaba hematomas y quemaduras en el 60% de su cuerpo. Murió tras una semana de agonía.

"Son problemas de presos y lo teníamos que arreglar de esta manera", habría dicho uno de los agresores tras el ataque, según expresaron fuentes penitenciarias a Infobae, como si los internos hubieran sentido la necesidad de explicar lo obvio a un guardiacárcel.

"Lo que hicieron con mi hija me puso muy fría, no puedo sentir nada, la muerte de este hombre a mí no me da ni tristeza, ni alegría, ni nada", compartió Mónica, con el mismo tono monocorde en que dijo estar esperando la fecha del juicio de los otros ocho imputados, que esperan el proceso en libertad.

"Alguno va a tener que hablar, Badaracco murió pero los otros siguen. Van a tener que hablar", respondió en el único momento en que remarcó cada una de sus palabras, como una afirmación inapelable, ante la pregunta de si la muerte de Badaracco dentro de la cárcel podría dejar inconclusa las causas del crimen de Araceli.

Los otros imputados, todos como cómplices de femicidio, son: Hernán Badaracco, hermano de Darío, Carlos Damián Cassalz, Marcelo Escobedo, Jhonatan y Emanuel Ávalos, Hugo Cabañas, Daniel Alanis y Marcos Ibarra.

En cuanto al asesinato de Badaracco, desde el Servicio Penitenciario Bonaerense remarcaron que todavía es materia de investigación. Los agresores sin embargo están identificados. Uno de ellos cumple condena por lesiones leves y violación de domicilio, mientras que el otro por homicidio en grado de tentativa. Tras la muerte del preso durante el fin de semana, ambos enfrentan ahora una nueva causa por homicidio.