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El día que volvimos al Primer Mundo

* Por Ricardo Roa. ¿Por qué dirán que somos un país imprevisible? ¿Qué motivos tienen?

Nota extraída del diario Clarín.

Teníamos una relación distante con Chile y de un saque la agravamos, y de buenas a primeras acabamos de darle a Gran Bretaña una excusa que viene a la medida de su intransigencia para rechazar toda negociación por Malvinas.

En otra vuelta de tuerca, el Gobierno intimó a LAN a desalojar en diez días su hangar en Aeroparque. Ya le había impedido traer un avión de gran porte, negado rutas regionales, quitado las mangas y enviado parte de sus vuelos a Ezeiza: todo para mejorar las deficitarias cuentas de Aerolíneas, administrada –una forma de decir– por La Cámpora.


LAN dice que sin el hangar “la operación de cabotaje es inviable”. La compañía chilena cubre 14 destinos, transporta unos tres millones de pasajeros y tiene 3.000 empleados. Kirchner mismo le había pedido en 2005 que ocupara el espacio de Southern Winds: ahora la están sacando de la cancha.


Desde hace un tiempo, Timerman tiene prevista una visita a Santiago para mañana. Si el caso LAN tenía un lugar en la agenda, ahora será la cuestión central. Una buena oportunidad para que el canciller floree sus exquisitas dotes diplomáticas. Dos veces previsible: conflicto con Chile y conflicto gremial en puerta.

“Tonto” llamó la embajadora argentina en Londres y ex azafata y gremialista de Aerolíneas al primer ministro británico. Como le pareció mucho, Alicia Castro cambió el insulto por “ineficaz” y como éste le pareció poco, al final le dijo “bobo” a David Cameron.


Ni el mismísimo Timerman lo habría hecho peor.


¿YTeníamos una relación distante con Chile y de un saque la agravamos, y de buenas a primeras acabamos de darle a Gran Bretaña una excusa que viene a la medida de su intransigencia para rechazar toda negociación por Malvinas (ver págs. 3 y 18).

En otra vuelta de tuerca, el Gobierno intimó a LAN a desalojar en diez días su hangar en Aeroparque. Ya le había impedido traer un avión de gran porte, negado rutas regionales, quitado las mangas y enviado parte de sus vuelos a Ezeiza: todo para mejorar las deficitarias cuentas de Aerolíneas, administrada –una forma de decir– por La Cámpora.

LAN dice que sin el hangar “la operación de cabotaje es inviable”. La compañía chilena cubre 14 destinos, transporta unos tres millones de pasajeros y tiene 3.000 empleados. Kirchner mismo le había pedido en 2005 que ocupara el espacio de Southern Winds: ahora la están sacando de la cancha.

Desde hace un tiempo, Timerman tiene prevista una visita a Santiago para mañana. Si el caso LAN tenía un lugar en la agenda, ahora será la cuestión central. Una buena oportunidad para que el canciller floree sus exquisitas dotes diplomáticas. Dos veces previsible: conflicto con Chile y conflicto gremial en puerta.

“Tonto” llamó la embajadora argentina en Londres y ex azafata y gremialista de Aerolíneas al primer ministro británico. Como le pareció mucho, Alicia Castro cambió el insulto por “ineficaz” y como éste le pareció poco, al final le dijo “bobo” a David Cameron.

Ni el mismísimo Timerman lo habría hecho peor.

¿Y qué se le ocurrió decir al Gobierno cuando el Reino Unido pidió explicaciones? Lo de siempre: las declaraciones de Castro “fueron sacadas de contexto”. Más que de contexto fueron simplemente sacadas. La Argentina pelea por sentar a Gran Bretaña a una mesa de negociación y Londres le contesta que con personajes como Timerman es imposible. Castro acaba de darles una mano.


¿Qué tiene de imprevisible también que la Presidente invite a un grupo de empresarios y dirigentes amigos a dialogar y los reciba con el látigo? Nada. Eso fue lo que hizo ayer en Río Gallegos. Les enrostró que durante el kirchnerismo “habían ganado mucha plata”, les reclamó “una autocrítica” y amenazó con mostrar una lista de los que más han ganado.

Tampoco tiene nada de imprevisible una convocatoria hecha de apuro y para la tribuna, sin papeles y forzada por la derrota electoral. Y que excluyó al campo, a los grandes industriales y a los sindicalistas de la vereda de enfrente.

Lo que hasta ahora no habíamos advertido es que “estamos mejor que Australia y Canadá”. Cristina manipuló cifras para imaginar eso. Volvimos al Primer Mundo de Menem salvo que ellos figuran en segundo y undécimo puestos en calidad de vida. Nosotros, en el 45.{{cmark}}