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Desde el PRO volvieron a exigir la salida de Adorni mientras crece la presión judicial sobre el Gobierno

El jefe de Gabinete atraviesa su momento más delicado desde que asumió. A las investigaciones sobre su patrimonio se suman los cuestionamientos de la oposición y las tensiones internas en el oficialismo, donde ya especulan con una fecha clave para definir su futuro.

 

La continuidad de Manuel Adorni volvió a quedar en el centro de la escena política. Mientras avanza la investigación judicial sobre su patrimonio y crecen los pedidos de explicaciones desde distintos sectores de la oposición, en el Gobierno siguen de cerca cada movimiento de la Justicia y evitan anticipar una definición sobre su permanencia en el cargo.

La presión también llegó desde el PRO. El legislador porteño Darío Nieto, dirigente cercano a Mauricio Macri, sostuvo que el jefe de Gabinete debería dejar su puesto antes de enfrentar una eventual interpelación en el Congreso y cuestionó duramente las contradicciones detectadas en sus declaraciones patrimoniales.

Las críticas se suman a un contexto cada vez más complejo para el funcionario, cuya situación ya genera preocupación dentro de La Libertad Avanza. En la Casa Rosada incluso comenzó a circular una fecha tentativa para una posible definición: el próximo 2 de julio. Sin embargo, cerca del presidente Javier Milei reconocen que cualquier decisión dependerá en gran medida del avance de los expedientes judiciales.

Por ahora, el mandatario mantiene su respaldo a Adorni. “Hasta que no haya una citación judicial, Manuel sigue”, repiten en el entorno presidencial, donde consideran que una salida forzada podría interpretarse como una señal de debilidad política.

Mientras el jefe de Gabinete intenta sostenerse en el cargo, otras figuras ganan protagonismo dentro del oficialismo. Una de ellas es Patricia Bullrich, que fortaleció su posición en las últimas semanas y aparece como una de las dirigentes con mayor peso en la mesa política del Gobierno.

También Victoria Villarruel volvió a ocupar un lugar central en la discusión pública. La vicepresidenta aprovechó las recientes tensiones internas para exhibir autonomía y diferenciarse del círculo más cercano a Karina Milei. Su presencia en los actos por el Día de la Bandera en Rosario fue interpretada por varios sectores como una señal política en medio de la crisis que atraviesa el oficialismo.

La situación de Adorni también repercute en el ecosistema libertario. Según distintos análisis sobre la conversación digital, el caso generó un fuerte impacto en redes sociales y provocó incomodidad entre dirigentes, militantes e influencers cercanos al Gobierno, algunos de los cuales optaron por bajar el perfil público mientras esperan una definición.

En paralelo, la oposición busca avanzar en el Congreso con iniciativas para interpelar al funcionario e incrementar el costo político del escándalo. Por ese motivo, las próximas semanas aparecen como decisivas para determinar si Adorni logra sostenerse en el cargo o si termina convirtiéndose en la primera gran baja de peso de la administración Milei.

Por ahora, el Presidente mantiene su estrategia de respaldo y resistencia. Sin embargo, en la Casa Rosada admiten que el factor judicial será determinante y podría acelerar los tiempos de una definición que hoy sigue abierta.

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