Desabastecimiento de GNC en el AMBA: restringen la venta por la ola de frío y crece la preocupación por el invierno
La demanda energética se disparó con la llegada de las bajas temperaturas y obligó a limitar el expendio de gas en estaciones de servicio. El recorte impacta en industrias y expone problemas estructurales en el sistema, mientras crece la incertidumbre por el abastecimiento durante los meses más fríos.
Las principales distribuidoras de gas del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Metrogas y Naturgy, dispusieron desde este martes restricciones en la venta de GNC ante el fuerte aumento de la demanda provocado por la ola de frío. La medida limita el despacho al volumen de “firme contratado” y suspende el servicio interrumpible para estaciones de servicio e industrias.
La decisión apunta a preservar la presión en los gasoductos en medio de temperaturas invernales anticipadas, con registros de un solo dígito en la región. Según el esquema vigente, el sistema energético prioriza el abastecimiento de hogares, hospitales y escuelas, lo que deja en segundo plano a sectores productivos y expendio de GNC.
Para las estaciones de servicio, la restricción es obligatoria y el incumplimiento implica fuertes sanciones económicas, lo que en la práctica vuelve inviable vender por encima del cupo asignado. Desde el sector aseguran que se trata de una condición prevista dentro del esquema de contratos interrumpibles, que contemplan cortes en situaciones de alta demanda.
El recorte se da en un contexto de recuperación del uso de GNC, impulsado por el aumento de los combustibles líquidos. Durante los primeros meses de 2026, las conversiones de vehículos crecieron con fuerza, revirtiendo años de caída y reflejando la búsqueda de alternativas más económicas para el transporte.
Sin embargo, la situación expone una debilidad estructural del sistema energético argentino: la falta de capacidad de transporte para trasladar el gas desde las zonas productoras hacia los principales centros de consumo. Aunque el país mantiene un superávit energético, en invierno sigue dependiendo de importaciones de gas natural licuado (GNL) para cubrir picos de demanda.
En el norte del país, el panorama es aún más complejo. Las demoras en obras clave, como la reversión del Gasoducto Norte, generan riesgos de desabastecimiento que ya afectan a industrias locales. A esto se suma el alto costo del GNL, que puede resultar hasta seis veces más caro que el gas de producción nacional.
El escenario se agrava por la incertidumbre internacional. El conflicto en Medio Oriente elevó los precios del GNL y redujo la disponibilidad de cargamentos. Para este invierno, Argentina cuenta con menos barcos asegurados que en años anteriores, lo que genera dudas sobre la capacidad de abastecimiento en los meses de mayor consumo.
Especialistas advierten que el costo de importación de GNL podría duplicarse respecto a 2025, presionando sobre las cuentas energéticas y el funcionamiento del sistema. Mientras tanto, las restricciones actuales buscan evitar una crisis mayor, aunque dejan en evidencia las limitaciones de infraestructura y planificación frente a picos de demanda estacionales.
Dejá tu comentario