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Cumbre radical de urgencia para despejar postulaciones

*Por Rubén Rabanal. El encuentro será en el edificio de la calle Alsina y aunque el alfonsinismo ya anuncie que ese día el Comité Federal proclamará a Ricardo Alfonsín como candidato oficial a la presidencia, antes de que ese paso se convierta en real hay mucho por discutir.

La fecha es el 7 de abril en el Comité Nacional. Ese día los presidentes del radicalismo de cada provincia, la mesa de conducción y los representantes de todos los candidatos se sentarán a discutir cómo sigue adelante la interna y la campaña presidencial de la UCR, habida cuenta de la explosión que provocó, hacia afuera y adentro, el frenazo de Ernesto Sanz a la preinterna del 30 de abril, y la indefinición de Julio Cobos sobre el futuro.

El encuentro será en el edificio de la calle Alsina y aunque el alfonsinismo ya anuncie que ese día el Comité Federal proclamará a Ricardo Alfonsín como candidato oficial a la presidencia, antes de que ese paso se convierta en real hay mucho por discutir.

Por ejemplo, las preocupaciones internas de la dirigencia en las provincias y en la segunda línea del partido. «Hay muchos que en esta interna no juegan con fichas propias», sentenciaba ayer un operador del Comité Nacional.

¿A qué se refería? En los tres sectores hay representantes del radicalismo de los ochenta que están armando estrategias tanto para Alfonsín, como para Cobos o Sanz. Pero ninguno de ellos se juega en eso prestigio propio, simplemente porque ya no lo tienen, sino que más bien organizan cómo serán sus vidas futuras en la política independientemente de un triunfo o una derrota radical. Es decir: los presidenciales se juegan poniendo la cara, mientras otros los alientan pero por debajo sólo cuidan su subsistencia. Un clásico de la política y en especial del radicalismo de los últimos 20 años.

Sombras

En ese caso, las sombras de acuerdos secretos por debajo de la mesa volvieron a sofocar los pasillos de la UCR: «Esta elección es lo mismo que la de 1995. Hay muchos radicales que no pelean y creen que tenemos por delante un desierto político de cuatro años. El problema es que ellos ya se compraron una 4x4 y esto lo tendremos que hacer caminando». Así resumía un dirigente que pasó por la negociación del Pacto de Olivos y ahora duda por la estrategia que le están bajando a los candidatos radicales. Demás está decir que el abandono de Sanz a la interna previa elevó aún más estas susceptibilidades.

El 7 de abril entonces, se analizará cómo seguir, pero además cómo armar una campaña nacional inclusive para los tres candidatos, si insisten todos en seguir en carrera. Pero lo cierto es que con la actual estrategia, la UCR marcha a una campaña difícil de «vender» hasta a los propios militantes.

En medio de este temblor, Alfonsín emerge, al menos, como el único candidato que no frenó nunca la carrera. De hecho ayer ratificó que es el candidato oficial de la UCR, ante la ausencia de Sanz, sin siquiera tener en cuenta que para que eso se ratifique hará falta pasar por la primaria obligatoria del 14 de agosto que fijó la reforma política. Deberá apurarse Cobos ahora para revalidar títulos y llegar a la interna de agosto en condiciones de competir o aceptar lo que el 7 le propondrán a sus estrategas y también a Sanz: que incorporen todos los pedidos que tengan, pero se plieguen a la candidatura de Alfonsín antes de que la campaña radical continúe naufragando.

Por lo pronto la perseverancia de Alfonsín tuvo sus frutos: hoy la junta electoral nacional del radicalismo lo proclamará «candidato oficial», sin tener en cuenta las pretensiones de Cobos ni la primaria de agosto. Lo hará a las 16 en un acto en el Comité Nacional.

Para acompañar esa idea, Alfonsín ayer ratificó que quiere ir en alianza con el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner y que tiene las mismas intenciones con Margarita Stolbizer.

Por si faltaba más presión, el jueves próximo también forzarán que el Comité Federal ratifique esa candidatura en un intento de dar por cerrada cualquier discusión antes de que la convención nacional se reúna el 24 y 25 de junio para definir la plataforma electoral y, de paso, al candidato presidencial. Para ese momento deberán conseguir que Cobos y Sanz se retiren definitivamente.