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Condenaron a un médico anestesista

Un médico anestesista del Hospital Durand fue condenado por maltratar a una paciente durante un parto prematuro. Además de aceptar un juicio abreviado, deberá realizar un curso sobre violencia de género, cumplir tareas comunitarias y tendrá prohibido acercarse tanto a la víctima como al centro de salud.


El episodio ocurrió cuando una mujer debió ser internada para dar a luz de manera prematura. Según la denuncia, el anestesista mantuvo durante toda la intervención un trato despectivo, agresivo y humillante, pese al estado de vulnerabilidad en el que se encontraba la paciente.

El médico condenado, que prestaba servicios en el Hospital Durand, deberá realizar un curso sobre violencia de género y cumplir tareas comunitarias.

Antes de comenzar el procedimiento, la mujer le dijo al médico que tenía ganas de vomitar. La respuesta del galeno, según quedó acreditado en la causa, fue: “Si tenés ganas de vomitar, vomitate encima. Acá los partos son así, tenés que aguantártela”.

El testimonio de la víctima fue corroborado por médicas neonatólogas que participaron del parto y declararon como testigos.

Una de las testigos contó que, al momento de aplicarle la anestesia raquídea, el profesional sentó a la paciente con una fuerza innecesaria y de una manera muy brusca. Agregó que la mujer comenzó a manifestar dolor y que el anestesista, en lugar de contenerla, le respondía en un tono elevado que se quedara quieta porque “no le dolía” y “no le podía doler”.

La paciente también relató que, cuando volvió a quejarse por el dolor, el médico le dio unas palmadas en la frente y le dijo: “Callate la boca porque vas a vomitar”.

Otra de las neonatólogas sostuvo que ese comportamiento se apartaba por completo de la práctica habitual. “En estas situaciones, el equipo anestesista suele llevar tranquilidad a la paciente, lo que no sucedió en este caso”, declaró.

La investigación comprobó que el maltrato continuó durante el nacimiento. Cuando la mujer pidió que permitieran ingresar a su pareja al quirófano, el anestesista respondió a los gritos: “¿Por qué lo van a hacer pasar? Si se llega a desmayar, lo van a tener que atender ustedes”.

Las médicas también contaron que, una vez nacida la beba, el profesional volvió a mostrarse agresivo cuando acercaron a la recién nacida para el primer contacto con su madre. En ese momento, habría dicho: “No me vayas a dejar la cara sucia de la madre con el contacto con el bebé”, y luego le gritó a una neonatóloga: “Dejá, ¿no ves que me ensuciás el lugar de trabajo?”.

La denunciante fue asistida por la Oficina de Atención a Víctimas y Testigos del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad. Ese organismo concluyó que se trató de un caso de violencia contra la mujer en su modalidad obstétrica, al considerar que existió un trato deshumanizado hacia la paciente, aprovechando la situación de extrema vulnerabilidad en la que se encontraba y la desigual relación de poder existente entre ambos.

Siguiendo el consejo de su hábil abogado, el médico aceptó un juicio abreviado y fue condenado por la contravención de maltrato en contexto de violencia de género, figura que sanciona las humillaciones, vejaciones, malos tratos verbales y cualquier otra conducta que afecte la dignidad de la víctima.

Junto con la condena, la resolución impuso una serie de pautas de conducta por el plazo de un año: tiene prohibido contactar o acercarse a la víctima y al Hospital Durand, deberá realizar un curso sobre violencia de género y cumplir 30 horas de trabajo comunitario.

Semejante pronunciamiento espero que haga reflexionar a los profesionales de la salud que a diario maltratan a los pacientes en la relación médica. Veremos si los mismos pronunciamientos se hacen extensivos al personal administrativo que, en general, maltrata a los pacientes que deambulan por clínicas y hospitales, tanto públicos como privados.

 
 
 

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