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Con su cara lo decía todo

* Por Ricardo Roa. Mientras escuchaba las impugnaciones a su candidatura, el rostro de Daniel Reposo era ayer tan elocuente como su currículum .

Con la mirada perdida, ausente por momentos y secundado por asesores y senadores oficialistas que hacían malabares para defenderlo, no decía nada y lo decía todo.

Como un alumno desconcertado ante interrogantes que ignora, Reposo prefirió las evasivas y la ayuda de sus aliados para sostener su postulación a jefe de los fiscales frente a los senadores opositores en la audiencia previa a la votación de su pliego (ver Tropiezos, dudas y evasivas de Reposo en el Congreso).

Cuando respondió lo hizo con titubeos . O directamente diciendo "desconozco", como al preguntarle sobre el procedimiento para seleccionar fiscales reglamentado por el ex procurador Esteban Righi.

No tenía idea de una cuestión tan elemental . Tampoco pudo explicar por qué en su CV aparece actuando como abogado desde 1988 si el diploma se lo dieron recién en el 93.

En sus antecedentes, Reposo mintió para simular méritos . Puso que habló junto al secretario general de las Naciones Unidas y la ONU desmintió el dato. Tuvo que aceptarlo, aunque lo atribuyó a un "error de tipeo". También sostuvo que había sido secretario de una Asociación Internacional de Abogados Judíos y ese organismo lo negó . Y dijeron que no era cierto que hubiera dado una conferencia en Venezuela sobre Reforma del Estado, como él había declarado.

Demasiado para que se trate de malentendidos. En Twitter, los mensajes grafican con ingenio cuánto hay de trucho en toda esta historia. "Yo le expliqué el concepto de plusvalía a Marx", "Consultor externo en la construcción de las pirámides egipcias ", "Ultimo momento: sospechan que las teorías de Hawking fueron plagiadas de Reposo".

Nada para sorprender si la catapulta al cargo es el economista Amado Boudou , que confundió pesos con dólares en la declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción. El rostro de desconcierto de Reposo fue un espejo del currículum. La honestidad es una cualidad que no admite falsificaciones.