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Con ingresos estancados, las familias priorizan tarifas y ajustan gastos en salud y educación

La pérdida de poder adquisitivo y el aumento de los servicios obligan a los hogares a reorganizar sus presupuestos. El alquiler, los alimentos y las deudas absorben gran parte del salario, mientras crecen los recortes en consumo, salud y educación.


La caída del poder adquisitivo y el incremento sostenido de las tarifas siguen golpeando el bolsillo de los argentinos. Según distintos informes privados, cada vez más familias deben destinar una mayor parte de sus ingresos a cubrir gastos fijos y resignar consumos esenciales para llegar a fin de mes.

De acuerdo con un relevamiento del Observatorio de Tarifas y Subsidios IIEP de UBA-Conicet, los hogares del AMBA necesitaron en mayo $249.834 para cubrir servicios básicos como energía, transporte y agua potable. Actualmente, esos gastos representan en promedio el 24% de los ingresos familiares, cuando hace apenas dos años equivalían al 15%.

El economista Mateo Borenstein, de Empiria, explicó que el ingreso disponible —el dinero que queda luego de afrontar alquileres, tarifas y otros gastos fijos— permanece estancado desde hace cinco meses y todavía se encuentra por debajo de los niveles de noviembre de 2023.

En la misma línea, Gonzalo Carrera, economista de Equilibra, señaló que los ingresos reales siguen alrededor de un 7% por debajo del promedio registrado antes del cambio de gobierno. “Cada vez hay menos plata disponible para consumir en supermercados, ropa o actividades de ocio”, advirtió.

Los últimos datos oficiales reflejan esa dificultad. El índice de salarios del Indec mostró en marzo una suba mensual del 3,4%, similar a la inflación del período. Sin embargo, en el acumulado trimestral los salarios crecieron 8,6%, mientras que el IPC avanzó 9,4%, lo que volvió a deteriorar el poder de compra.

Frente a este escenario, los hogares comenzaron a modificar sus hábitos de consumo. Un estudio de Bumeran reveló que el 87% de los trabajadores considera que su sueldo no alcanza para cubrir necesidades básicas y que el 73% asegura que el dinero no le dura más de dos semanas.

El impacto también se refleja en los recortes. Según un informe de Zentrix Consultora, ocho de cada diez argentinos reconocieron haber resignado gastos en los últimos seis meses. Entre las principales medidas aparecen la reducción de compras de alimentos, salud y servicios, la disminución de salidas y consumos no esenciales y el ajuste en compras habituales del hogar.

La situación es especialmente visible en el acceso a la salud. Un informe del Instituto Argentina Grande indicó que más de 742.000 personas dejaron de tener medicina prepaga en los últimos dos años debido al fuerte aumento de las cuotas, que acumularon subas del 417%, muy por encima de la inflación del período.

En paralelo, un relevamiento de MiObraSocial.com.ar señaló que el 58% de los argentinos no puede acceder a un plan de salud privado por razones económicas. Actualmente, las cuotas de prepaga rondan entre $160.000 y $200.000 mensuales, aunque en algunos casos superan el millón de pesos.

El alquiler sigue siendo el gasto que más pesa sobre el salario. Según Bumeran, el 44% de los trabajadores destina la mayor parte de sus ingresos a la vivienda, seguido por alimentos (27%) y pago de deudas (16%). En contraste, apenas el 5% del salario se utiliza para educación y solo el 3% para salud y transporte.

Además, nueve de cada diez argentinos aseguraron que no logran ahorrar. La mayoría atribuye esta situación a salarios insuficientes y al peso creciente de las deudas, mientras que quienes consiguen guardar dinero apenas pueden destinar entre el 5% y el 10% de sus ingresos mensuales a ese objetivo.

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