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Caniggia maneja un bajo perfil en sus vacaciones en Río

Después de semanas de estar separados, el matrimonio del exjugador y Mariana Nannis se reencontraron en Brasil. Allí pasean y se divierten como dos adolescentes.

Mariana Nannis y su silencioso marido Claudio Caniggia se reencontraron en Río de Janeiro, de incógnito, alejados del bullicio del Bailando y de las cámaras.

Una segunda luna de miel para los padres de una de las familias más mediáticas del año, allí pasearon, caminaron por las calles de la costa, almorzaron en Copacabana y hasta se compraron un pancho en un puesto callejero.

"Siempre venimos a Río, nos encanta porque es un plan muy romántico", dijo la Nannis mientras además de disfrutar de la ciudad, disfruta de su marido, al que últimamente se lo vio reacio a las actitudes y exposiciones mediáticas de ella y  sus hijos Charlotte y Alexander. Durante éste último tiempo, Claudio se quedó en España con el mayor de los hijos del matrimonio, Axel, de 21 años.

"Le ha tocado a Claudio jugar partidos acá, y siempre lo acompaño. Nos gusta salir a comer y caminar por la playa de noche. Nos quedarnos a mirar las estrellas y hasta nos metemos al mar mientras la gente juega al vóley y al fútbol en la playa. Una vez, yo tenía puesto un vestido de noche, me había tirado en la arena, estaba acostada mirando el cielo. Claudio, sorprendido, me dijo: '¿Qué estás haciendo? ¡Estás loca!'  Veníamos de cenar, pero a mí me gusta conectar con la playa de esa forma. Es una manera de conectarte con el universo", dijo Nannis en referencia a la ciudad.

"Río es maravillosa, una de las ciudades más lindas del mundo, acá me siento libre", agregó Nannis, quien de a poco comienza a reconectarse con su marido, tras meses de estar separados, él en España y ella en Buenos Aires acompañando a sus hijos en Showmatch.

Siempre polémica, Nannis "ataca" a los argentinos: "El argentino se vive quejando.
Si le va mal, se queja, si le va bien, también. ¡Siempre se queja! Lo tiene incorporado, como un chip. Nunca están contentos. ¡Y mirá que me fui hace 25 años y ya se quejaban de todo! Nunca les gustaron sus presidentes, los votan y después dicen: ¿Para qué los votamos? Cada vez que volvés y pasaron n o sé cuántos presidentes, nunca les gusta ninguno, entonces digo: "¡Joder, esto no es normal!".


Respecto al tema político, Nannis dijo que a todas las mujeres argentinas les "viene bien" que haya una mujer gobernando y conduciendo el país y agregó que Macri vetó la ley de Aborto porque es hombre.

Mientras pasean, Nannis no abandona su excentricidad y se pone para dar un paseo a la tarde uno de sus llamativos y lujosos vestidos de noche: "Vinimos a Río a tener otra Honeymoon. Es más divertido estar acá, porque podemos salir a todos lados, comer un hot dog en la esquina del hotel que no pasa nada, o ir a la playa cuando queramos o lo que sea. Acá somos más libres, está bueno. En Buenos Aires no podemos".

"Con Claudio nos gusta planificar encuentros por el mundo, como si fuéramos amantes",
dice Nannis, quien en Río, con su marido, parece una adolescente.

Respecto a la distancia, el perfil bajo de Caniggia y los rumores de crisis, Nannis se muestra tranquila: "No es verdad que él se haya enojado porque nos fuimos de Marbella. Si sus hijos decidieron venir acá a bailar, él tiene que respetarlo como padre. Cuando vos tenés hijos, debés respetar lo que ellos quieren. No podés ser un dictador, porque no tienen más cuatro años. Los chicos ya tienen 19 y pueden decidir por ellos mismos. Yo los acompañé porque, obviamente, no podía dejarlos solos en un país que no conocen. Tenía que guiarlos".

De todas formas, viven tranquilos la relación a distancia: "No soy de las mujeres que rompe... hablando a la noche por teléfono. Yo no llamo nunca. Claudio me llama, y me dice:'¡Cómo puede ser que no me contestes el teléfono!'. Y le digo: 'Bueno, qué sé yo, estaba cenando o por ahí'. El me dice que nunca lo llamo y no lo hago porque pienso: '¿Para qué molestarlo?'.

A pesar de todo lo antes mencionado, la llama se mantiene intacta: "Creo que nosotros estamos juntos y mantenemos la pasión por la cama que tenemos. Con Claudio solucionamos los problemas en la cama. Ahí se soluciona todo. A mí me gusta cómo es él en la cama, en realidad es lo que más me gusta".

"La cama, solamente la cama, otra cosa de él no me conquista nada"
, concluye Nannis. No saben hasta cuándo se quedarán en Río, pero de seguro intentarán extender lo más posible su estadía en la ciudad que los hace olvidar de todo.