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"Ahora nos toca hablar a nosotros"

* Por Osvaldo Pepe. Es más fuerte que ella. Está en su idiosincrasia política, acaso en su forma de ser .

Aun en los momentos de mayor gloria, o cuando se refiere al anuncio de alguna buena decisión del Gobierno, su discurso siempre se reserva un espacio para el reproche , una advertencia hacia "los otros", ese colectivo que establece a su arbitrio, sean quienes fueren esos "otros", pese a que en su cuadro de honor de los disvalores los medios que no se alinean con su palabra, suelen ser blancos preferidos . Ultimamente, también parece evidente su empeño en marcar las diferencias del kirchnerismo con el peronismo , como en la brecha casi sin retorno abierta ahora con Scioli (Ver: La tensión entre Scioli y el kirchnerismo se traslada al PJ).

Hacia el fin de la semana pasada, la Presidenta afirmó que el kirchnerismo es "nacional, popular y democrático" . Y aunque no lo dijo ex plícitamente, su discurso oculto fue que el peronismo, por entendibles cuestiones de época y contexto histórico, como bien aclaró, ancló sólo en dos de esos aspectos. Fue "nacional y popular" .

No democrático . La referencia al primer peronismo tiene una cuota de verdad histórica: mirados desde hoy, palabras y hechos de Perón tuvieron un sesgo autoritario . Es extraño, sin embargo, que la Presidenta no observe esos rasgos en el gobierno de Kirchner o en el suyo propio.

¿Es intrínsecamente democrático el ideal de "ir por todo"? ¿O reivindicar, casi como si la sintiera propia, una frase atribuida a Evita en un filme sobre la libertad de prensa, según la cual los demás "vienen hablando desde hace 40 o 50 años, ahora nos toca a nosotros ... Mientras esté yo, vamos a hablar nosotros" . Cualquiera diría que la democracia es lo contrario: pluralidad de voces, diversidad de matices, respeto a las críticas.

En su obra "La contrademocracia" , el cientista político francés Pierre Rosanvallon distingue entre el ideal democrático y las "democracias reales". Y lo explica: "El proyecto democrático ha quedado siempre incumplido allí donde se lo proclamó, ya sea que haya sido groseramente pervertido, sutilmente limitado o mecánicamente contrariado." Si la Presidenta aceptara la incompletud de la democracia, el derecho a la crítica y el significado del disenso democrático, le iría mejor de lo que le va . Que por algo cuando no confronta y no se enoja , trepa en las encuestas. Aunque acaso no esté en su naturaleza, le sienta mucho mejor. A ella y al país.