Volvieron a operar al nene que sufrió un grave accidente en Pinamar: qué dice el último parte médico
La nueva intervención se focalizó en el hígado, la zona más comprometida por el choque. El menor permanece internado en terapia intensiva, con pronóstico reservado.
El nene de 8 años que resultó gravemente herido tras el accidente ocurrido en Pinamar fue sometido a una nueva cirugía este viernes, en el marco del delicado cuadro de salud que atraviesa desde el choque entre una UTV y una camioneta.
Según el último parte médico difundido por el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, la intervención se centró en la zona del hígado, el órgano más afectado por el impacto. Durante el procedimiento, los médicos pudieron “explorar de manera minuciosa su estado y cerrar el abdomen”.
La operación se realizó por la mañana en el Hospital Provincial Materno Infantil Victorio Tetamanti, en Mar del Plata, luego de que el pequeño fuera evaluado con estudios de alta complejidad.
Actualmente, el menor permanece internado en la unidad de cuidados intensivos. “Se encuentra con pronóstico reservado y aguardando una evolución favorable”, precisaron desde el centro de salud.
El objetivo de la tercera intervención
El doctor Diego Fernández, jefe hepatobiliar y director del programa de trasplante hepático de la Clínica Pueyrredón de Mar del Plata, explicó cuál fue la finalidad de esta nueva cirugía y cómo habían sido las anteriores.
“En una primera instancia se buscó salvarle la vida, que era lo principal, y contener el daño hepático, que era muy severo, con una hemorragia importante y una gran pérdida de sangre”, detalló el especialista.
Según explicó, en ese momento se realizó un “packing”, es decir, un taponamiento del hígado para frenar la hemorragia y estabilizar al paciente. Luego, el niño fue sometido a una segunda cirugía de revisión para evaluar posibles pérdidas de sangre o bilis, que aparentemente estaban controladas.
Fernández indicó que el abdomen había quedado contenido de manera provisoria, ya que el empaquetamiento no puede mantenerse más de 48 a 72 horas por el riesgo de infección. “Era necesario retirarlo, revisar si había que reparar vasos sanguíneos o conductos biliares y cerrar definitivamente el abdomen en un contexto de mayor estabilidad”, explicó.
En cuanto a las posibles complicaciones, el médico señaló que son múltiples en lesiones de esta magnitud. “Cuando hay una laceración hepática severa, lo más frecuente es la pérdida de sangre y de bilis. Si la hemorragia está controlada, lo que se evalúa es la eventual fuga biliar, por eso se colocan drenajes y se hace un seguimiento estrecho”, concluyó.
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