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Toma de rehenes, dos muertos y una posible traición: creen que el empleado asesinado fue cómplice

“¡Acá no hay nada, dónde me mandaste hijo de puta!", fueron las últimas palabras del asaltante a Martínez, el empleado asesinado.

Rafael Calzada
Esta tarde un intento de asalto en Rafael Calzada terminó con en una toma de rehenes y dos muertos, Vicente Oscar Gramuglia de 67 años y su amigo de toda la vida, Juan Carlos Martínez (66), murieron acuchillados.

Todo empezó alrededor de las 11.30 de la mañana cuando a Gladys Rosadas le llamó la atención una serie de ruidos. Su casa está justo arriba del vivero "Las Acacias" y abajo, en una vivienda propia, vive Luis Gramuglia (74), que es discapacitado y está postrado, junto con Martínez, un amigo de la familia. Como todos los días, Oscar fue a llevarle la medicación a Luis, pero tardó demasiado.

“Eran tres, creemos que entraron por la casa de un vecino, por la terraza. Mi papá le había ido a dar de comer a mi tío y, como demoraba, mi mamá fue a buscarlo. Cuando llegó a un pasillo que conecta con la casa se encontró con uno de los ladrones que la agarró por la espalda y le tiró una puñalada en el cuello, gracias a Dios no le hizo nada", dijo Greta Gramuglia (46), la hija del matrimonio, a Clarín. 

Gladys llegó a ver a su marido muerto, tirado en el suelo. También a Juan Carlos Martínez, a unos metros.

Escondida estaba una empleada que había ido a limpiar y que logró mantenerse a salvo por un rato: “¡Acá no hay nada, dónde me mandaste hijo de puta!", llegó a escuchar que le reprochaba el ladrón a Martínez, antes de matarlo. Sus dos cómplices escaparon antes de que llegara la Policía.

El asaltante, que es el único detenido y fue identificado como Jonathan Emanuel Godoy, de 27 años, empezó a pedirle el dinero a Gladys. La mujer le entregó los 10 mil pesos que tenía. A esa altura, los delincuentes ya habían cargado todo lo que podía tener valor en una camioneta que usaban para hacer los repartos. 

Gladys convenció a Godoy para que la dejara ir al baño. “Mi mamá le pidió ir al baño, lo trataba de calmar, y cuando la dejó ir se encerró. Llamó al 911 pero no la atendían, entonces me llamó a mí, me dijo que mi papá estaba muerto, que lo habían matado. Llamé yo al 911 y como seguían sin venir me fui a la comisaría. Llegamos con la Policía y lograron sacar a mi mamá primero y después a la empleada que la ayuda en la casa", detalló Greta, que es abogada y tiene su estudio justo al lado del vivero de sus papás.

Primero rescataron a Gladys, mientras el ladrón se atrincheraba con la empleada, llamada Mabel, de 54 años. Después, los integrantes del Grupo Halcón la sacaron a ella y lograron detener a Godoy que, según fuentes policiales, tenía un pedido de captura por otro robo cometido el mes pasado.

Martínez llevaba mucho tiempo viviendo en la casa de los Gramuglia y Greta se resiste a creer que los haya “vendido”: “Hace más de 15 años que él vivía en la casa, mi papá le prestaba el lugar, y él lo ayudaba con el vivero, era un amigo de la familia. Lo que me suena verosímil es que lo hayan escuchado hablando de algo o que haya contado algo que terminó en que ahí había plata", afirmó.

Oscar Gramuglia y Juan Carlos Martínez murieron apuñalados. Luis, el tío discapacitado, terminó internado grave con un corte que le comprometió “la faringe y la yugular izquierda”. “Se lo suturó en quirófano. Está en el shock room con asistencia respiratoria mecánica y evoluciona de acuerdo a lo esperado”, indicaron fuentes del Hospital Meléndez de Adrogué.

A Gladys, mientras tanto, lograron curarle la herida y en la noche del martes estaba lista para que le dieran el alta.

La investigación quedó en manos de la fiscal Laura Alfaro, que este miércoles indagaría al detenido, mientras buscan a sus dos cómplices en el barrio.

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