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Tensión en Venezuela tras el ataque de Trump: grupos de militantes chavistas se movilizan en las calles y el gobierno despliega a las fuerzas armadas

Venezuela atraviesa horas de máxima tensión tras el bombardeo ordenado por Estados Unidos y la captura del presidente Nicolás Maduro, en un escenario marcado por movilizaciones espontáneas, presencia militar en las calles y la declaración del estado de conmoción exterior en todo el país.

Tras el ataque ordenado por Estados Unidos contra objetivos en Caracas y otras ciudades venezolanas, el país vive una jornada de extrema tensión, con el despliegue de las fuerzas armadas, la movilización de grupos de militantes chavistas y una fuerte incertidumbre política y social.

Durante la madrugada del sábado se registraron fuertes detonaciones en Caracas y en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. El Gobierno venezolano calificó los hechos como una “gravísima agresión militar” por parte de Estados Unidos y ordenó la activación del comando para la defensa integral de la nación, con presencia militar en puntos estratégicos de la capital.

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Mientras se sucedían los bombardeos, vecinos comenzaron a concentrarse de manera espontánea en distintos sectores de Caracas, particularmente en las inmediaciones del Palacio de Miraflores, sede del Poder Ejecutivo. En ese contexto, militantes oficialistas expresaron su respaldo al chavismo y denunciaron la intervención extranjera.

“Hoy llenamos Miraflores de todos los venezolanos, nos tienen que dar respuesta. Venezuela es un país de paz. Nos han atacado como han querido”, afirmó una manifestante en declaraciones a la señal estatal Telesur.

En distintos puntos de la ciudad se observó a hombres armados caminando por las calles, algunos con equipamiento militar, mientras efectivos de las fuerzas armadas custodiaban accesos clave al Palacio Presidencial, luego de las explosiones registradas durante la madrugada.

Según informaron fuentes de la administración estadounidense a medios locales, el presidente Donald Trump ordenó atacar blancos militares dentro de Venezuela como parte de una escalada de presión contra el gobierno chavista. Los ataques aéreos se concentraron en zonas estratégicas, entre ellas la costa de La Guaira, cercana al aeropuerto internacional de Maiquetía, y áreas vinculadas al aparato militar del oficialismo.

Trump había advertido en noviembre sobre la posibilidad de operaciones militares en territorio venezolano, en el marco de su ofensiva contra el régimen de Maduro, al que acusa de encabezar una red de narcotráfico. El viernes, incluso, había anticipado un ataque contra una “gran instalación”, sin precisar su ubicación.

En respuesta a los bombardeos y a la captura del mandatario, el Gobierno venezolano declaró el estado de conmoción exterior en todo el territorio nacional. A través de un comunicado oficial, informó que Maduro firmó el decreto correspondiente con el objetivo de “proteger los derechos de la población, garantizar el funcionamiento pleno de las instituciones republicanas y pasar de inmediato a la defensa armada del país”.

Además, el Ejecutivo anunció que denunciará el accionar de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas, al considerar que se trató de una violación a la soberanía nacional.

En medio de los ataques, varias zonas de Caracas quedaron sin suministro eléctrico. Sectores del oeste y sur de la capital permanecían a oscuras, mientras que algunas áreas del este mantenían el servicio. Entre los puntos sensibles de la ciudad se encuentran Fuerte Tiuna, principal instalación militar; el Palacio de Miraflores, junto a otros organismos gubernamentales; y la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda (La Carlota).

La crisis también tuvo impacto regional. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció un refuerzo de la seguridad en la frontera con Venezuela ante una eventual llegada masiva de refugiados. A través de un mensaje en redes sociales, informó que se desplegó la fuerza pública y la capacidad asistencial disponible, luego de analizar la situación en un consejo de seguridad realizado durante la madrugada.

Mientras continúan las repercusiones internacionales y se esperan nuevas definiciones desde Washington, Venezuela permanece en un clima de alta tensión política y militar, con movilizaciones en las calles y un escenario abierto sobre el futuro inmediato del país tras la captura de su presidente.

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