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Solo seis días después de su muerte, Campillo inició la sucesión de Carlos Di Doménico

El exfuncionario K está acusado de "despojar" al modisto de sus bienes y se lo investiga por supuesto lavado de dinero a través de los vestidos de colección.

El detenido exsecretario de Hacienda de Santa Cruz, Juan Manuel Campillo, tardó solo seis días en iniciar la sucesión de su esposo, Carlos Di Doménico. El reconocido diseñador murió en Rosario el 16 de mayo de 2018, en circunstancias que aún no están claras, por lo que sus hijos esperan el resultado del examen toxicológico para determinar si su padre fue envenenado -tal como sospechan- o si falleció a causa de leucemia.

El dato cobra relevancia si se tiene en cuenta que el entorno del modisto acusó al exfuncionario de Néstor Kirchner de haberlo despojado de sus bienes en los últimos meses de vida y que existe una causa en Comodoro Py que intenta determinar si Campillo utilizó la estructura de negocios de Di Doménico para lavar dinero de la corrupción a través de los vestidos de colección.

TN.com.ar accedió a documentación que demuestra que el 22 de mayo de 2018, Campillo inició la sucesión en Casilda, localidad cercana a Rosario, en el juzgado de primera instancia en lo Civil, Comercial y Laboral, a cargo de Bruno De Dossi. La rapidez con la que actuó Campillo llamó la atención del entorno del diseñador, ya que el actual Código Civil (artículo 2289) prevé un período de luto y llanto de nueve días posteriores al fallecimiento en los que los acreedores no pueden intimar al heredero a aceptar o repudiar la herencia.

En el documento se observa que Di Doménico no dejó testamento, por lo que Campillo tramitó la sucesión conocida como "legítima", en la que la ley defiere a los parientes más próximos. Son justamente los restantes herederos, Stéfano y Carla, hijos del modisto, los que dudan de una supuesta muerte por leucemia y creen que su padre fue envenenado. Los jóvenes evitaron la cremación del cuerpo en el Cementerio de la Chacarita y pidieron realizar una autopsia: el examen toxicológico será clave para confirmar o descartar esta hipótesis.

Como adelantó este medio, la fiscal de homicidios culposos de Rosario, Mariana Prunotto, espera que el Instituto Médico Legal de la Corte Suprema de Justicia le envíe los informes de la autopsia que se le practicó al cuerpo de Di Doménico. TN.com.ar publicó en diciembre de 2018 que los primeros resultados indicaron que no se hallaron signos de violencia física, aunque el cuerpo presenta un avanzado estado de deterioro por la enfermedad.

En la causa que tramita el juez Julián Ercolini, las abogadas Alejandra Bellini y Florencia Arietto -representantes de los trabajadores despedidos sin indemnización del local del modisto- presentaron documentación en la que, según su criterio, se acredita que a través de la firma Luz del Alma S.A., Campillo despojó a Di Doménico de sus bienes. Los empleados, a su vez, señalaron que en los últimos meses de vida del diseñador, el exfuncionario se había hecho cargo del negocio. "Todo lo que es plata lo hablan con Juan (Campillo)", repetía el modisto.

Vaciamiento
El expediente sumó a mediados del 2018 una testigo clave: Anna Putrino, una italiana exapoderada de Di Doménico que se presentó en la fiscalía de Jorge Di Lello y reveló un supuesto método creado por Campillo para lavar dinero de la corrupción a través de los vestidos de colección. De acuerdo a su descripción, el dinero partía de dos cuentas en el Banco Privado de Andorra y otra en el PKB Privat Bank, de Suiza. Los fondos luego eran utilizados para adquirir vestidos que se vendían en la Argentina a cinco veces su valor.

Bellini y Arietto entienden que, a su vez, Campillo "vació" los bienes del diseñador a través de maniobras que están en la mira de la justicia.

En 2013, Gastón Nicolás Campillo, sobrino del exfuncionario y Carla Di Doménico, hija del diseñador, crearon la sociedad Luz del Alma. Cuatro años después, el 22 de febrero de 2017, se firmó un acuerdo de "transferencia de activos" entre la firma -que para ese entonces ya estaba representada por Juan Manuel Campillo-, y Carlos Di Doménico. Según el contrato, el modisto compró todos los activos de la firma (telas, vestidos, carteras italianas, objetos de arte) a cambio de 297 mil euros, suma que se abonó mediante la entrega de un departamento que el diseñador tenía en Milán, en la calle Vía Settembrini N 41.

La operación podría confirmar lo que las abogadas sostuvieron en su presentación judicial: durante el último año de vida del modisto, Campillo se apoderó de buena parte de sus bienes. Todo es materia de análisis. Incluso, el convenio no especificó la clase y cantidad de telas y prendas que el exfuncionario le entregó a cambio del inmueble.

"Campillo utilizó todas las instalaciones de Buenos Aires y Punta del Este para lavar el dinero que tenía en el exterior y que salió de las arcas públicas de Santa Cruz. Contaba con una ventaja: los vestidos no tienen valor de referencia. Todo ese dinero para comprar telas y prendas de firmas de renombre como Roberto Cavalli partía de las cuentas de Andorra y Lugano, aunque creemos que existen más. Luego las importaban y esa plata entraba blanca, pese a que no está claro el origen de los fondos", contó a TN.com.ar Bellini.