Sobre Flor Peña y el papá de Messi: ¿de quién es la culpa?
Un error humano, sin mala intención, que ya tuvo su pedido de disculpas y su aceptación, fue objeto de críticas despiadadas, teorías conspiranoicas y gente apuntando con el dedo.
Antes que nada, esto no busca justificar a Florencia Peña, que cometió una grave equivocación al aire, analizándolo desde lo comunicacional. Errar es humano, más en vivo, aunque se le pueda reprochar la liviandad con la que informó la supuesta noticia.
Parece inexplicable que Florencia Peña haya intentado darle un tinte informativo a su programa, que es puramente espectáculo y entretenimiento. Aunque ella dio su explicación: pensó que ya estaba confirmado masivamente y que no podía no decir nada. Entendible, por si acaso, porque la Argentina vivió recientemente la muerte de un referente popular como el Indio Solari y a Luzu, como canal de streaming, se lo criticó por dedicarle poco tiempo en pantalla al suceso.
Segundo, resultó también inexplicable que la actriz, con bastante experiencia en la conducción en televisión, ponga en juego su cara con tal de dar rápido la noticia, confiando en su producción, con culpa conjunta en la decisión de contar una noticia que sería dolorosa, sin tener ninguna confirmación certera. Una decisión difícil, la de contar una posible muerte, que en la práctica podría requerir un corte televisivo pero que en el streaming no se puede hacer, por su dinámica.
Después se mezclan muchas discusiones que pueden darse y que son muy extensas. Por ejemplo, la lógica de los canales de streaming, que se consideran medios de comunicación pero que no se consideran capaces de responsabilidad por lo que dicen. Y eso ya hizo que tuvieran que pedir perdón muchas veces. Y en esa guerra entra el periodismo y la televisión, que lo crítica por su lucha diaria en el trabajo de retener audiencia. No son similares, y todos tienen su público.
Es por eso que muchas de las críticas que recibe Luzu, y su creador Nicolás Occhiato, son entendibles más por la lógica del medio que por este error puntual. Un medio que nació como todo lo contrario a la televisión, pero que se nutre de sus figuras y hasta de sus vicios. Y creyéndose con más libertades y, por ende, menos responsabilidades.
¿Es él responsable directo del desmanejo que tuvo Florencia y su producción? No lo creo, así como no creo que todos no estuvieran capacitados para hacer la tarea para la que los contrataron: entretener, no informar. Y también, por la lógica del medio de abaratar costos, no cuenta con una estructura de mayores controles de producción que sirva para evitar estos inconvenientes. Aunque, repetimos, es un programa de entretenimiento.
Después, jerárquicamente, es responsable, y tomó las medidas que consideró adecuadas. Tampoco considero que Nico sea responsable de recordar cada día una bajada de línea editorial ante este tipo de eventualidades, porque es un error que no sería admisible per sé en ningún medio de comunicación y que responde casi a una cuestión de sentido común.
Lo que también sucede es que justo es Florencia Peña. Y hasta en esto se cruza la grieta y la mirada sobredimensionada. No creo que haya sido un error adrede, como parte de “un plan K para debilitar moralmente a Messi y a la Selección”, como sostuvo un periodista. Ni tampoco se puede justificar agravios que nada tienen que ver con este hecho puntual, como que le recuerden que fue víctima de la filtración de un material audiovisual íntimo.
Ni tampoco creo que todas las críticas sean porque “es una mujer libre y sin miedo a decir lo que piensa políticamente”. Se equivocó y ante la vista de todos, qué se le va a hacer.
Y para mala suerte de Florencia Peña, fue justo con la familia Messi y en época de Mundial. ¿Cuántos errores les perdonamos y dejamos a pasar a periodistas y políticos, que ni siquiera tuvieron la vergüenza de dar la cara como si lo hizo ella? ¿Cuánto le perdonamos a un Gobierno que apunta contra los periodistas y sostiene orgullosamente que se informa por Twitter, la misma fuente de este error puntual?
Si vamos a buscar culpables, nos vamos a encontrar todos a ambos lados del mostrador. Y si le buscamos la vuelta, todos podemos tener razón. O al menos creemos que la tenemos.
El error no fue a propósito, el arrepentimiento de la acusada fue real, las disculpas ya habrían sido aceptadas y el medio ya tomó las medidas que creyó necesarias. Y que Jorge Messi se recupere. Tema terminado.
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