Saber inglés pero no poder usarlo: el problema que dos docentes convirtieron en un negocio
Durante años, estudiar inglés fue entendido como una inversión de largo plazo. Pero el mercado laboral cambió: reuniones virtuales, entrevistas internacionales, equipos distribuidos y oportunidades de trabajo remoto pusieron a muchos profesionales frente a una dificultad concreta. No siempre alcanza con “saber inglés”; hay que poder usarlo cuando la situación exige rapidez, seguridad y capacidad de reacción.
Ese cambio está en el origen de Language Solutions, la academia creada por Vanina Vásquez y Mariana Tucci, dos docentes que transformaron una relación de años en un proyecto emprendedor.
La historia entre ambas empezó mucho antes del negocio. “Marian y yo nos conocemos desde chicas. Nuestras mamás son muy amigas, así que de alguna manera siempre estuvimos conectadas, aunque en ese entonces no teníamos una relación cercana”, cuenta Vanina.

El reencuentro profesional llegó años después en Villa Devoto School, donde ambas trabajaron como profesoras bilingües de nivel primario. Con el tiempo, la experiencia compartida empezó a convertirse en una posibilidad de independencia profesional. “Después de varios años de trabajar juntas en el colegio empezamos a pensar en la posibilidad de crear un proyecto propio, y ahí comenzó a gestarse Language Solutions”.
La sociedad se apoyó, desde el comienzo, en perfiles diferentes. “Yo soy quizás más autosuficiente y organizada; Marian tiene una mirada muy positiva y constructiva de todo el proceso de emprender”, explica. Pero esas diferencias no terminaron siendo un obstáculo. “Con los años aprendimos muchísimo una de la otra y logramos transformar nuestras diferencias en fortalezas”.
Hay, además, una regla no escrita que sostienen desde el inicio. “Podemos hablar de todo, sin pelos en la lengua, pero siempre con la intención de buscar lo mejor para nuestro negocio y también para nuestra amistad”.
Language Solutions nació hace siete años como una escuela virtual de inglés con cursos personalizados para niños, adolescentes y adultos. Sin embargo, el negocio empezó a transformarse cuando detectaron una demanda recurrente: “profesionales adultos que habían estudiado inglés durante muchísimos años, pero que aun así sentían que no podían utilizar el idioma cuando realmente lo necesitaban”.
Ese “momento” tenía casi siempre una dimensión laboral: una reunión, una presentación, una negociación, una entrevista o una conversación con colegas extranjeros. La pandemia, el crecimiento del trabajo remoto y la internacionalización de los equipos profundizaron esa necesidad.
“Entonces decidimos empaquetar todo nuestro conocimiento y experiencia y ponerlos al servicio de esa nueva demanda del mercado. Así nació Impact Pro”, comenta Vanina.
El programa surgió con una premisa clara: el problema de muchos profesionales no es la falta de conocimientos formales. Es la dificultad para ponerlos en juego bajo presión. “Lo que vemos constantemente es que muchas de las personas que llegan a nosotras ya saben inglés. Han estudiado durante años, conocen estructuras, tienen vocabulario e incluso pueden comprender perfectamente una conversación”.
La dificultad aparece cuando deben responder sin tiempo para preparar cada frase. “El problema aparece cuando necesitan poner todo ese conocimiento en juego bajo presión: en una reunión, una presentación, una entrevista laboral o una conversación espontánea”.
Por eso, el foco del Business English que proponen no pasa solamente por sumar vocabulario o estructuras. “La transformación no consiste simplemente en "saber más inglés". Consiste en poder utilizar el inglés que ya tenés en el momento en que lo necesitás, para que el idioma deje de ser un límite para tu carrera”.
El crecimiento del proyecto también las obligó a mirar hacia adentro. La principal dificultad, asegura Vásquez, no estuvo en la enseñanza. “El desafío fue aprender a ofrecer un servicio de mucha calidad que, al mismo tiempo, fuera rentable y sostenible para nosotras como emprendedoras”.
Había horas de planificación, seguimiento, capacitación y gestión que no siempre se traducían en ingresos. El modelo debía cambiar. “Llegó un momento en el que tuvimos que analizar el modelo y preguntarnos si tenía sentido seguir creciendo solamente a partir de servicios de bajo valor”.
Ese análisis modificó la propuesta. “Entendimos que, en lugar de expandirnos únicamente a través de servicios low ticket, necesitábamos crear también un servicio de alto valor, altamente personalizado y capaz de generar una transformación mucho más concreta para el cliente”.
La historia de Language Solutions es también la de dos docentes que tuvieron que aprender a pensar como emprendedoras. “Muchas veces, el primer límite está en nuestro propio mindset. Cuanto más nos permitimos pensar en grande, capacitarnos y ampliar nuestra mirada, más posibilidades aparecen”.
Hoy imaginan el crecimiento asociado a nuevas necesidades del mercado y a la posibilidad de adaptar su conocimiento a ellas. Para Vanina, esa capacidad de adaptación es central: “seguir apostando, seguir creciendo, seguir capacitándose y no quedarse atrás frente a las demandas del mercado”.
En un mundo laboral cada vez más internacional, el inglés profesional dejó de ser solamente una credencial para sumar al currículum. Para muchos trabajadores, se convirtió en una herramienta que puede definir si una oportunidad se aprovecha o se deja pasar.
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