Rodrigo Lussich reveló que su familia sufrió una estafa inmobiliaria de Fernando Cerimedo: “Era un remisero y ya delinquía en 2012”
El periodista contó que el ahora detenido en Bolivia le vendió un boleto de compraventa de un departamento que ya estaba escriturado a nombre de otras personas.
El periodista Rodrigo Lussich reveló este jueves que Fernando Cerimedo, detenido en Bolivia por el intento de femicidio de su expareja, Nadia Beller, estafó a su madre hace más de una década en Mar del Plata.
En un posteo en X, Lussich afirmó que Cerimedo “era un estafador que ya delinquía en el año 2012”. Y relató: “Era un remisero en la esquina de Luro y Chile. Ese año estafó a mi familia en Mar del Plata (donde él residía por entonces y tenía un comercio) vendiéndoles un departamento que ya estaba escriturado a nombre de otras personas a 35 mil dólares, los únicos ahorros que mi mamá y su esposo pudieron tener en ese entonces”.
Ustedes eran muy chicos, pero el tal Fernando Cerimedo (preso en Bolivia acusado de mandar matar a su amante) era un estafador que ya delinquía en el año 2012. Era un remisero en la esquina de Luro y Chile. Ese año estafó a mi familia en Mar del Plata (donde él residía por…
— Rodrigo Lussich (@rodrilussich) August 20, 2026
Según contó, “Cerimedo les dio un boleto de compraventa prometiendo una escritura que nunca apareció”. Y agregó: “Mi familia fue acusada de usurpación del inmueble y desalojada. Cerimedo jamás devolvió ese dinero; se inició una causa por estafa que Cerimedo perdió (fue condenado a prisión en suspenso) pero nunca devolvió la plata, declarándose insolvente”.
Recordó que, “cuando el juicio tuvo sentencia ya asesoraba a Milei y su ejército de trolls en redes más todo lo que vino después, hasta su actual detención en Bolivia”.
Por ese hecho, Cerimedo fue condenado a dos años y seis meses de prisión de ejecución condicional por estafa y defraudación, señala el diario La Capital de Mar del Plata.
El expediente se originó en una operación inmobiliaria realizada en la ciudad. Según la sentencia, Cerimedo había vendido una misma unidad funcional de un edificio ubicado en Chile al 2200 a dos personas diferentes. La primera operación se había realizado por 30.000 dólares y posteriormente volvió a cobrar una suma similar (Lussich puntualizó en su posteo de hoy que fueron 35.000 dólares) por la misma propiedad.
La Justicia marplatense lo condenó por esos hechos y, por tratarse de una pena de ejecución condicional, no fue a prisión efectiva. Después de aquel episodio su recorrido fue vertiginoso. Pasó por la publicidad, fundó agencias, desarrolló empresas vinculadas con tecnología y comunicación y terminó metiéndose de lleno en la política. Y ahí empezó otra historia.
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